El fantasma de la volatilidad política y su impacto en la renta fija
El horizonte financiero argentino enfrenta un desafío ineludible de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2027. Los inversores en bonos soberanos no solo se exponen a una fuerte inestabilidad propia de los procesos comiciales, sino que también corren el riesgo de sufrir quebrantos severos si el mapa político se tiñe de un signo contrario a la administración actual. Un antecedente latente en la memoria del mercado sigue siendo el desplome registrado tras las primarias de 2019, cuando la plaza bursátil porteña experimentó uno de los retrocesos más drásticos de la historia financiera global.
Ante este panorama, un reciente análisis elaborado por la consultora 1816 puso bajo la lupa el comportamiento potencial que exhibirían los activos de renta fija en caso de que el peronismo logre imponerse en las urnas frente a Javier Milei durante los comicios del próximo período.
“¿Cuánto valen los bonos si gana el Partido Justicialista?“, plantea el informe como interrogante central. La respuesta inicial de la firma contiene matices optimistas al evaluar la macroeconomía venidera: “Dada la herencia que habrá en diciembre de 2027, con superávit primario y un presente y futuro increíble para la balanza comercial de energía y minería, cualquier programa económico que incluya en primera instancia una reestructuración de la deuda con acreedores privados sería, en nuestra opinión, un error no forzado por al de los hacedores de política económica“.
A pesar de este diagnóstico favorable sobre los fundamentos macroeconómicos, el relevamiento advierte sobre dos temores principales ante un eventual triunfo de la oposición. Por un lado, la posibilidad de “que, dada la reputación del Partido Justicialista, el mercado lleve rápido los bonos a una zona (quizás en torno a los US$50) que termine desencadenando una renegociación de la deuda en un caso de profecía autocumplida“. Por el otro, alertan sobre el riesgo de “que, incluso con voluntad de pago, una futura administración peronista encare una agenda de medidas económicas que limiten considerablemente la capacidad de pago en moneda extranjera del sector público“.
Fundamentos sólidos pero dependencia de reservas
El documento económico destaca que la Argentina contemporánea no padece un inconveniente estructural vinculado al volumen global de sus compromisos financieros. Al respecto, detalla que la deuda neta del Tesoro se ubica en apenas el 35% del PBI, un indicador que se combina con la vigencia de un superávit primario catalogado como un fenómeno “casi inédito en todo Latinoamérica“.
Sin embargo, el informe matiza este escenario al señalar que las reservas internacionales continúan en niveles reducidos. Por esta razón, advierte que “para poder servir la deuda en 2028-2031 se necesitará rollover o grandes compras del Banco Central y/o el Tesoro en el mercado cambiario oficial“.
En la misma línea, la consultora profundizó sobre el sector exportador energético y minero: “Las exportaciones de energía y minería generarán muchos dólares, pero para que esas divisas permanezcan en el país, el programa económico del próximo mandato deberá ayudar a generar suficiente demanda de dinero y/o de activos en moneda local, la única manera de que un creciente resultado de cuenta corriente no se traduzca en un incremento equivalente en la formación de activos externos (FAE)“.
Lecturas encontradas en la curva de rendimientos
Por su parte, un reporte difundido por Facimex Valores con el riesgo país situado por encima de los 600 puntos sostiene una visión menos pesimista sobre los títulos soberanos en moneda extranjera. Según la entidad, “el pesimismo implícito en la curva de Globales parece exagerado cuando la confianza en el gobierno se estabilizó en un piso alto y lo más probable para 2027 sigue siendo un escenario de desinflación con crecimiento moderado, pero crecimiento al fin“.
No obstante, el bróker reconoce que las demandas sociales vinculadas al empleo y al poder adquisitivo del salario real vuelven al mercado sumamente vulnerable frente a las variaciones en la actividad económica.
Financiamiento y tasas de interés bajo la lupa
Un informe complementario elaborado por el Grupo Financiero Galicia revela que el ajuste en los precios de la curva soberana no vino acompañado por un fenómeno masivo de dolarización por parte de los operadores económicos. De acuerdo con los datos sectoriales, las adquisiciones de divisas por parte de personas físicas totalizaron US$2.400 millones en agosto —lo que representa US$500 millones menos que en julio—, mientras que el tipo de cambio mantiene una baja volatilidad.
Pese a este comportamiento cambiario calmo, la entidad financiera advierte que el incremento sostenido de los rendimientos limita las opciones del Estado para colocar nueva deuda a corto plazo. Como referencia, al momento de la publicación del relevamiento, el bono GD35 contra cable operaba con una tasa de retorno del 11,3%, mientras que el AO29 contra MEP se posicionaba en el 12%.
Para el Grupo Financiero Galicia, en caso de que las tasas de interés no experimenten un descenso, los inversores comenzarán a cuestionar cuáles son las alternativas de financiamiento con las que cuenta el Ejecutivo. Proporcionar previsibilidad sobre dichos recursos o acelerar el ritmo de acumulación de reservas internacionales se perfila como un factor determinante para sostener las cotizaciones de los títulos públicos en el corto plazo.


