Gobernadora de Chihuahua justifica su ausencia en el informe presidencial y lanza duras críticas políticas
Durante la reciente rendición de cuentas del Poder Ejecutivo federal, un detalle llamó poderosamente la atención de la clase política mexicana: la inasistencia de Maru Campos, gobernadora del estado de Chihuahua. Mientras el resto de los mandatarios estatales acudieron al evento, la titular del ejecutivo chihuahuense optó por permanecer en su entidad federativa cumpliendo con su agenda local, generando diversas reacciones en el espectro político nacional.
Lejos de elminar el tema o recurrir a excusas protocolarias habituales, la funcionaria abordó frontalmente los motivos que la llevaron a declinar la invitación. A través de diversas declaraciones públicas, argumentó que su decisión estuvo fundamentada en un ejercicio de honestidad política y prudencia institucional.
‘Uno sabe bien cuándo la invitación es por compromiso y cuándo por consideración’
Al profundizar en los motivos de su ausencia, la mandataria estatal fue tajante al señalar que las formas diplomáticas y republicanas atraviesan por un momento complejo en el país. Bajo su perspectiva, acudir al acto principal habría resultado innecesario dadas las circunstancias recientes que han tensado la relación entre su administración y el gobierno central.
“Al respecto les digo que uno sabe bien cuándo la invitación es por compromiso y cuándo por consideración”, explicó Maru Campos sobre su ausencia.
Asimismo, la gobernadora trajo a la memoria las acusaciones en su contra y los episodios de fricción institucional derivados de la incursión de agentes extranjeros en territorio chihuahuense, operativos que concluyeron trágicamente tras la localización de un laboratorio clandestino de drogas. La funcionaria sostuvo que, tras haber cumplido con sus responsabilidades legales y constitucionales en aquellos momentos de crisis, no podía asumir una convocatoria oficial bajo un manto de genuina consideración.
Prudencia institucional y la sombra de la incomodidad
Dentro de su argumentación, la representante del estado norteño indicó que su presencia física en el recinto principal habría alterado la dinámica del evento, convirtiéndose en un factor de fricción innecesaria tanto para los organizadores como para la propia titular del ejecutivo federal.
“A muchos mi presencia iba a resultar incómoda”, declaró Maru Campos, justificando así su decisión de priorizar la estabilidad y atender los asuntos prioritarios de su propia demarcación territorial.
A pesar de la marcada distancia política que ha manifestado en repetidas ocasiones frente a la administración federal y al partido gobernante, la gobernadora reafirmó su absoluta disposición para mantener canales de comunicación institucionales y colaborar con el Gobierno Federal, argumentando que cualquier esfuerzo conjunto debe realizarse siempre “por el bien de los chihuahuenses”.
En la misma línea, criticó el clima de confrontación que, a su juicio, se fomenta desde las altas esferas del poder, señalando que en el contexto político actual resulta difícil vislumbrar gestos auténticamente republicanos. Subrayó, además, que su postura no responde a intereses personales, sino al mandato de representar dignamente a la ciudadanía de su estado.
Antecedentes de confrontación con la administración federal
La inasistencia al informe de gobierno no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de desencuentros públicos que Maru Campos ha sostenido en los últimos meses en contra de la administración federal y de figuras clave del movimiento oficialista. Su postura crítica se ha manifestado en diversos frentes de la agenda nacional.
Entre los episodios más sonados destaca su exigencia para que las autoridades federales procedieran a la entrega de Rubén Rocha, mandatario de Sinaloa, quien ha enfrentado señalamientos e investigaciones por parte de instancias de Estados Unidos debido a supuestos vínculos con el crimen organizado. Dicha solicitud fue desestimada en su momento por el gobierno central, catalogando la demanda como un acto de carácter propagandístico.
De igual manera, la gobernadora fijó postura en semanas recientes respecto al retiro de visados a figuras de la política nacional vinculadas al oficialismo, sugiriendo de manera enérgica que los actores involucrados “jugaron con fuego y se quemaron”, al tiempo que defendió la facultad soberana de los gobiernos extranjeros para regular dichos permisos migratorios, calificándolos no como un derecho universal, sino como un privilegio.
Con estos posicionamientos, la administración de Chihuahua reafirma una línea de oposición firme ante las directrices de la autodenominada cuarta transformación, marcando un claro contraste con el resto de los gobernadores del país y consolidando a Maru Campos como una de las voces más críticas frente al poder central.


