El legado detrás del icónico ratoncito de la televisión
La partida de Peppino Mazzullo, la emblemática voz original del tierno personaje a nivel global, a la edad de 100 años en su residencia de Sicilia, marcó el fin de una era para millones de espectadores que crecieron escuchando melodías inolvidables como A la camita y En un bosque de la China.
Sin embargo, este suceso trae inevitablemente a la memoria el legado de otro artista fundamental para el éxito internacional del roedor: el mexicano Gabriel Garzón, quien asumió la responsabilidad de dotar de personalidad al muñeco en territorio nacional a partir del año 1994. El querido intérprete azteca perdió la vida el pasado 25 de enero a los 57 años, apenas unos meses antes que su contraparte italiana.
Mucho antes de volverse un referente de la televisión infantil y ordenar a los infantes que se prepararan para dormir, Gabriel Ernesto Garzón Lozano consolidó una sólida trayectoria en el ámbito del doblaje, la locución, la escritura, la producción y, de manera muy destacada, como titiritero.
Los inicios y la consolidación de una carrera dedicada a la infancia
Nacido en la Ciudad de México el 27 de noviembre de 1968, Garzón mostró desde su juventud una profunda fascinación por el manejo de marionetas y el entretenimiento dirigido a las familias. Sus pininos profesionales se conectaron con iniciativas de gran calado popular como el programa Una sonrisa con Cepillín.
Con el paso del tiempo, integró los elencos de producciones memorables como El espacio del tío Gamboín y colaboró estrechamente con figuras clave de la barra infantil mexicana como Silvia Roche, creadora de la exitosa serie Burbujas. Su talento también brilló en espacios como El Club de Gaby, donde demostró su destreza vocal y su maestría escénica con muñecos, preparándose así para el reto más importante de su carrera profesional.
De Italia a México: ¿cómo llegó el artista al papel de Topo Gigio?
La incorporación del mexicano al universo del famoso ratón guarda relación con la historia del propio Mazzullo, quien inmortalizó al personaje concebido por Maria Perego en las instalaciones de la RAI. Tras llevar al tierno mamífero a la televisión estadounidense mediante el popular programa de Ed Sullivan, el formato eventualmente buscó horizontes en el mercado latinoamericano.
De acuerdo con testimonios ofrecidos por el propio Garzón en su momento, el productor Javier Toledo le propuso asumir el rol después de que el actor italiano declinara continuar participando en México tras las secuelas del devastador terremoto de 1985. Tras someterse a rigurosas pruebas vocales evaluadas directamente por los titulares de los derechos en Europa, el mexicano asumió oficialmente el personaje en 1994.
Su aportación fue mucho más allá de una simple imitación; su experiencia le imprimió un sello fresco y entrañable adaptado al público nacional, logrando mantenerse vigentes durante décadas. Entre sus momentos más recordados destaca su participación especial en las coberturas de Televisa durante la Copa del Mundo de Alemania 2006.
Un duro accidente y los últimos años del entrañable titiritero
Pese a la enorme popularidad obtenida con su trabajo principal, la vida de Garzón dio un giro drástico en el año 2016 mientras colaboraba en la grabación de un proyecto con los payasos Lagrimita y Costel. Durante las labores de logística y movimiento de equipo pesado, una pesada máquina xerográfica se desplomó directamente sobre una de sus extremidades.
A pesar de los esfuerzos médicos y de someterse a un total de 11 cirugías con la esperanza de salvarle la vida, los especialistas se vieron en la penosa necesidad de practicarle una amputación en la pierna afectada.
Esta crisis médica desató graves complicaciones financieras debido al costo de los tratamientos, las terapias de rehabilitación y la adquisición de una prótesis adecuada. En este difícil trance, la solidaridad del gremio artístico se hizo presente, destacando de manera muy particular el respaldo incondicional del comediante Jorge Falcón, quien le facilitó los medios para obtener el aparato ortopédico tras enterarse de sus dificultades económicas.
A finales de diciembre del año 2025, diversas personalidades del medio volvieron a unirse para solicitar apoyo urgente de donantes de sangre ante el deterioro en la salud del artista. Finalmente, tras batallar con diversos padecimientos, el querido intérprete falleció a principios de 2026. Hoy en día, con la partida de ambos pilares históricos, las voces que inmortalizaron al ratón más famoso de la televisión infantil y regalaron millones de sonrisas a distintas generaciones se han apagado para siempre.


