Ambiente familiar y música en vivo en un negocio bajo la mira internacional
Velocidad, música regional y un ambiente completamente familiar caracterizaban las jornadas dominicales en el hipódromo La Molienda. En este recinto, caballos corriendo a toda velocidad por una pista que alcanzaba las 350 yardas compartían espacio con zonas infantiles y el tradicional aroma de la carne asada preparado por los asistentes durante los fines de semana.
Sin embargo, la aparente atmósfera recreativa ocultaba una compleja red de operaciones financieras ilícitas. De acuerdo con investigaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, este centro de entretenimiento funcionaba como una fachada para el blanqueo de capitales y el financiamiento del Cártel del Noreste, utilizando eventos masivos para camuflar sus actividades ilícitas.
La estructura de las competencias y su vínculo con el narcotráfico
Las actividades oficiales en el recinto iniciaron en 2023, consolidándose rápidamente gracias a una mezcla de competencias ecuestres y espectáculos artísticos. La pista de La Molienda contaba con una longitud de 350 yardas, aunque las distancias variaban según el programa del día, abarcando trayectos de 150, 200 o 250 yardas para poner a prueba a los equinos y jinetes participantes.
Los fines de semana concentraban la mayor afluencia de visitantes. Testimonios recabados por la corresponsal Perla Reséndez detallan que la entrada costaba 200 pesos, un pago que garantizaba el acceso a los conciertos de agrupaciones en vivo, áreas de esparcimiento y la posibilidad de utilizar asadores comunitarios.
Las autoridades estadounidenses señalaron que el centro operaba bajo la supervisión directa de operadores afines a Miguel Ángel ‘Z-40’ Treviño Morales, líder criminal recluido en una prisión de máxima seguridad en Virginia. Asimismo, las indagatorias apuntan a figuras clave como Gamaliel Garza García, señalado como un empresario vinculado a la estructura criminal y propietario de la Cuadra San Dibanh.
El declive y cierre temporal del recinto en Tamaulipas
El impacto de las investigaciones internacionales repercutió directamente en la operación del lugar. Previamente, los visitantes tenían la oportunidad de realizar apuestas de manera remota desde el Casino Centenario; no obstante, tras las sanciones impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros y la posterior intervención de la Secretaría de Gobernación de México, dichas actividades quedaron suspendidas de forma definitiva.
Ubicado geográficamente en Guerrero III, en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, Tamaulipas, el complejo mantuvo actividad en sus plataformas digitales hasta mediados de junio. Desde entonces, la situación jurídica y administrativa del predio permanece en la incertidumbre.
Actualmente, el establecimiento aparece en Google Maps como ‘cerrado temporalmente’, mientras que los registros oficiales del gobierno estadounidense lo catalogan formalmente como un activo controlado directa o indirectamente por el Cártel del Noreste, marcando el fin de las jornadas de carreras que alguna vez congregaron a cientos de familias en la región norte del país.


