El renovado Estadio Banorte podría convertirse en el escenario de una de las últimas funciones de la carrera profesional de Saúl ‘Canelo’ Álvarez. En fechas recientes, Emilio Azcárraga extendió una invitación directa al multicampeón mexicano para que evalúe la posibilidad de protagonizar un combate en el emblemático recinto de Santa Úrsula antes de colgar los guantes de manera definitiva.
Durante una conversación con el periodista Francisco Javier González Chávez, el empresario abordó los planes a futuro para el inmueble tras la culminación de la Copa Mundial de 2026. En su intervención, trajo a la memoria la inolvidable velada pugilística que marcó al entonces llamado Estadio Azteca en la década de los noventa, sugiriendo que replicar un evento de esa magnitud con la actual figura del pugilismo nacional sería un hito trascendental.
“Le haría un llamado al Canelo, valdría la pena hacer una de las peleas que tiene Canelo, gran boxeador, gran deportista mexicano, el llegar y decir: ya lo hicimos con Julio César, vale la pena hacerlo”, declaró Azcárraga.
Ampliando horizontes deportivos en el coloso
La propuesta para recibir al tapatío se alinea con una estrategia más amplia de la directiva para diversificar la oferta del escenario, buscando que su agenda no se limite exclusivamente a partidos de futbol y conciertos masivos, sino que se transforme en un punto de encuentro para múltiples disciplinas de alta exigencia.
El empresario destacó su apertura para evaluar proyectos diversos, mencionando disciplinas emergentes como el flag football —cuyo representativo femenil aseguró su boleto a los Juegos Olímpicos de los Ángeles 2028— y explorando alternativas internacionales como la llegada de un partido de la NBA, aunque reconoció que persisten retos logísticos importantes, tales como el control de la humedad sobre la duela para salvaguardar la integridad de los atletas.
Para la administración del recinto, la experiencia recabada durante la justa mundialista sienta las bases para determinar qué eventos de gran formato poseen viabilidad comercial y operativa en el espacio.
“Creo que vale mucho la pena pensar en que, aparte de ser la catedral del fútbol, cómo se vuelve un bastión del deporte. Otra vez, hay cosas que se pueden hacer, cosas que no, pero ver si hay viabilidad para hacerlo”, explicó.
El precedente histórico de Julio César Chávez
La referencia histórica mencionada por Azcárraga se remonta a febrero de 1993, fecha en la que la máxima leyenda del pugilismo nacional, Julio César Chávez, se midió ante el estadounidense Greg Haugen por el fajín de los superligeros avalado por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
Aquella velada congregó a una asistencia récord superior a los 132 mil aficionados, estableciendo una marca histórica de concurrencia para un combate de guantes en territorio mexicano. La previa estuvo aderezada por las declaraciones del contendiente extranjero, quien menospreció la trayectoria del mexicano y cuestionó la capacidad económica del público local para abarrotar el coloso.
La respuesta sobre la lona fue contundente: el ídolo azteca mandó a la lona a su rival desde el campanazo inicial y selló el triunfo mediante un nocaut técnico en el quinto asalto, reteniendo así su diadema mundial.
La recta final en la trayectoria del Canelo
La propuesta formulada por el directivo se da en un contexto clave, luego de que Saúl ‘Canelo’ Álvarez revelara públicamente que analiza con detenimiento su adiós definitivo de los cuadriláteros. En una entrevista concedida a Ariel Helwani, el monarca indiscutido estimó que su hoja de ruta contempla únicamente entre tres y cuatro peleas más antes de poner punto final a su trayectoria.
“Quizá me quedan tres o cuatro peleas más porque tengo otros objetivos fuera del boxeo”, declaró el tapatío.
Con más de dos décadas de andar profesional, el tapatío aseguró que su permanencia actual en la disciplina responde estrictamente al gusto por la competencia y no a la necesidad de comprobar sus capacidades ante la crítica especializada.
“No tengo nada que demostrar. Hice todo. Logré prácticamente todo en el boxeo. Estoy bien; sigo porque todavía lo disfruto”, señaló.
Una vez concluida su etapa competitiva, el deportista tiene previsto enfocar sus energías en el ámbito empresarial y sus proyectos personales, aunque no descarta mantenerse vinculado al pugilismo desde la esquina como entrenador. Una eventual presentación estelar en el Estadio Banorte representaría el broche de oro ideal para una de las carreras más lucrativas y laureadas del deporte latinoamericano contemporáneo.


