El dólar se encamina a cerrar su peor semana desde agosto, una caída que vuelve a inclinar el mercado de divisas a favor de América Latina. El retroceso del billete verde ha encontrado en varias monedas de la región un terreno especialmente favorable.
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El DXY pierde 0,82% en la semana y llegó a tocar mínimos desde mayo. La presión coincide con menores expectativas de alzas de tasas de la Reserva Federal y con las recompras de deuda de largo plazo anunciadas por el Tesoro de Estados Unidos.
El movimiento deja una brecha marcada en América Latina. El peso colombiano (USDCOP), la moneda más fuerte en el mundo en lo que va del año, lidera con un avance de 2,89% en la semana, seguido por el real brasileño (USDBRL), con 1,16%, y el peso mexicano (USDMXN), con 0,67%. El peso dominicano (USDDOP), el uruguayo (USDUYU), el sol peruano (USDPEN) y el guaraní paraguayo (USDPYG) también avanzan.
El impulso de estas monedas podría encontrar respaldo si la debilidad del dólar persiste. Citi (C) redujo su previsión a tres meses para el DXY de 102,12 a 98,34. Los estrategas de la entidad consideran que las mayores recompras del Tesoro añaden presión sobre la moneda mediante menores rendimientos estadounidenses y preocupaciones relacionadas con la política financiera.

Felipe Barragán, analista de Pepperstone, considera que el rol tradicional del dólar “como cobertura de portafolio o de refugio financiero empieza a cuestionarse abiertamente”. Para el analista, “cuando la fuente del estrés es la propia política de Washington, el dólar pierde su función de refugio”. Esa debilidad de la moneda estadounidense, agrega, se ha convertido en un catalizador para las divisas, materias primas y activos emergentes.
Peso colombiano, real y peso mexicano lideran el avance
El peso colombiano destaca dentro de ese movimiento y ha alcanzado niveles no vistos desde 2018. Además del retroceso del dólar, la moneda encuentra respaldo en las elevadas tasas locales, que mantienen atractivo el diferencial frente a Estados Unidos y favorecen las estrategias de carry trade.
La tasa de política monetaria colombiana se encuentra en 12%, mientras la inflación fue de 6,1% en junio. La combinación permite que los inversionistas busquen rendimiento en activos denominados en pesos, una dinámica que puede reforzar la demanda por la moneda cuando el dólar pierde terreno.
Brasil comparte parte de esa ecuación. La Selic se sitúa en 14%, después de cuatro recortes consecutivos, por lo que el real conserva uno de los diferenciales de tasas más elevados entre las grandes economías. El superávit comercial añade otra fuente de respaldo para la moneda brasileña.
México completa el grupo de mayores ganadores. El peso mexicano, que se encuentra en niveles no vistos desde 2024, acumula una apreciación de más de 5% durante 2026. Banxico mantuvo su tasa de referencia en 6,50% en agosto.
Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex, considera que “el carry trade sigue siendo un elemento importante para explicar la fortaleza del peso”. La liquidez del mercado mexicano y una volatilidad contenida complementan ese atractivo.
La presión sobre el dólar y el avance de las monedas latinoamericanas dependerá del mercado de deuda estadounidense. Michael Hartnett, estratega de Bank of America, anticipa una caída de la moneda si el secretario del Tesoro, Scott Bessent, “no logra llevar el rendimiento a 30 años por debajo del 5%”. El rendimiento rondaba el 5,2% el viernes.
El próximo tramo dependerá en buena medida de Estados Unidos. Las expectativas sobre la Fed, el comportamiento de los rendimientos del Tesoro y las recompras de deuda seguirán marcando al dólar, mientras las tasas locales y los riesgos propios de cada economía determinarán cuánto pueden conservar las monedas latinoamericanas de este impulso.


