El avance de China obliga a Ford a pedir la eliminación total de impuestos en Argentina

Un llamado urgente para alcanzar la competitividad global

El máximo responsable de Ford para Sudamérica, Martín Galdeano, advirtió que la industria automotriz argentina necesita una reducción radical en su estructura de tributos para poder hacer frente a la feroz competencia internacional, especialmente la impulsada por el gigante asiático. Durante los festejos por el 65° aniversario del centro industrial ubicado en General Pacheco, en la Provincia de Buenos Aires, el directivo subrayó que los gravámenes que recaen sobre la fabricación y la comercialización externa deben descender por completo.

“Tienen que ser cero, como otros países. Tienen que ser cero todo”, afirmó Galdeano al referirse a la carga fiscal actual, añadiendo que esta transformación estructural debe concretarse “lo antes posible”. Desde la óptica de la compañía, la Argentina precisa mantenerse en un óptimo estado de forma dentro del nuevo tablero geopolítico y comercial, un terreno en el cual la terminal ya compite de manera directa al exportar la pick-up Ranger tanto desde territorio bonaerense como desde plantas asiáticas hacia mercados abiertos como Chile.

El vertiginoso desarrollo industrial de China se convirtió en un factor determinante para el sector. Según datos compartidos por la firma, el país asiático dispone de una capacidad instalada cercana a los 50 millones de vehículos y multiplicó exponencialmente sus exportaciones, pasando de un millón de unidades anuales a un volumen proyectado que podría alcanzar los 10 millones en el corto plazo.

La carga tributaria y el desafío frente a la velocidad asiática

A pesar de reconocer los alivios fiscales concretados en los últimos tiempos, el ejecutivo sostuvo que las medidas adoptadas hasta el momento resultan insuficientes. Mientras que en 2024 la compañía calculaba una incidencia impositiva aproximada del 23% vinculada a fabricar y exportar desde el país, en la actualidad esa cifra se ubica en torno a los 12 puntos porcentuales.

Entre los cambios normativos valorados figuran la supresión del Impuesto PAIS, ajustes en percepciones y la baja gradual en los derechos de exportación. Sin embargo, el directivo remarcó que todavía subsisten gabelas a nivel nacional, además de Ingresos Brutos en las provincias y diversas tasas municipales. Frente a esto, la combinación de escala, una sólida red de proveedores, costos laborales diferenciales y políticas agresivas de fomento exportador por parte de China configura un escenario donde, según resumió, los competidores extranjeros operan a un ritmo muy superior al avance local.

El reclamo no se limita exclusivamente a las obligaciones del Estado. Desde la perspectiva corporativa, las empresas también deben asumir su cuota de responsabilidad revisando sus gastos internos, incrementando su escala operativa, adoptando mayor tecnología y promoviendo convenios laborales que optimicen los niveles de productividad. Herramientas contempladas en la reforma laboral, tales como el banco de horas, se perfilan como mecanismos clave para responder a la constante renovación de modelos que implementan las terminales chinas.

Impacto en la cadena de valor y en los planes de producción

La presión sobre los costos genera dilemas operativos complejos. Galdeano admitió que, evaluando estrictamente la ecuación económica y el peso de los tributos, existen componentes cuya importación desde mercados externos resultaría más redituable que su abastecimiento local.

“Hay autopartes que a mí me convendría traerlas de China y no hacerlas acá por la cantidad de impuestos que tienen”, sentenció. Esta problemática trasciende la rentabilidad de un modelo específico, ya que pone en riesgo el entramado de proveedores nacionales. Pese a estas tensiones, la compañía mantiene por el momento su esquema de compras y continúa apostando al desarrollo conjunto con socios locales, tal como ocurre con la provisión de chasis a cargo de Metalsa, aunque reconoció la necesidad constante de auditar los números ante la presión del mercado.

En el plano productivo, la dinámica comercial obligó a reajustar las previsiones para la planta bonaerense. La estimación inicial de fabricar entre 75.000 y 80.000 unidades fue corregida a la baja, esperándose cerrar el período por debajo de los 75.000 vehículos, un volumen que se proyecta sostener de cara al próximo ciclo anual debido a una demanda interna más retraída de lo previsto.

Desempeño en Brasil y expectativas macroeconómicas

Este repliegue fabril contrasta con el sólido rendimiento comercial de la Ranger en Brasil, su principal destino externo. Las ventas en el país vecino superaron las proyecciones iniciales de la automotriz, consolidando una participación superior a la esperada dentro de un mercado dinámico que se mueve en torno a las 3 millones de unidades.

A nivel local, el menor dinamismo industrial se refleja en las proyecciones generales del sector, que apunta a un total de 530.000 o 540.000 vehículos comercializados. Para el futuro inmediato, la recuperación dependerá fundamentalmente de la evolución del poder adquisitivo y de la reactivación del crédito, cuyo costo financiero minorista —ubicado entre el 40% y el 50%— obliga a las terminales a subsidiar las tasas de financiación para sostener las ventas.

Finalmente, la marca continúa ampliando su oferta con la incorporación de nuevas variantes de la pick-up, como la versión Tremor y configuraciones híbridas. En cuanto al panorama institucional, la compañía descry escenarios de alta volatilidad política o económica tanto en Argentina como en Brasil, atribuyendo esta estabilidad al orden macroeconómico actual.

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