El acelerado despegue de la movilidad eléctrica en México tropieza con la alta dependencia de suministros asiáticos

El desafío de transformar las ventas en manufactura local

El mercado mexicano de vehículos propulsados por nuevas tecnologías atraviesa un momento dinámico, aunque enfrenta retos estructurales significativos para consolidar una cadena de valor nacional. Durante los primeros siete meses del año, las unidades electrificadas alcanzaron el 12.7 por ciento de las ventas de vehículos ligeros, impulsadas por la comercialización de 112 mil 313 unidades, según datos de la Electro Movilidad Asociación (EMA).

Pese a este dinamismo comercial, la capacidad de ensamblaje en territorio nacional muestra un comportamiento contrastante. Firmas como Toyota, General Motors y Ford fabricaron conjuntamente 47 mil 411 vehículos eléctricos en la primera mitad del periodo, una cifra inferior a la mitad de los 110 mil 002 automóviles producidos por las mismas compañías durante idéntico lapso del año previo.

Esta desconexión entre la comercialización y la fabricación interna evidencia una vulnerabilidad logística: la dependencia del mercado asiático para obtener insumos indispensables como baterías, semiconductores, sistemas de gestión térmica y componentes de electrónica de potencia.

Al respecto, Sarahí Ramírez, representante de MUNDI, destacó que «la electromovilidad abre una puerta para que México capture una mayor parte del valor que genera la transformación de la industria automotriz. Para lograrlo, las empresas y proveedores necesitan recursos para invertir en tecnología, ampliar su capacidad productiva y responder a nuevos requerimientos comerciales».

Por su parte, Lorena Ramírez, integrante de la EMA, enfatizó la importancia de diversificar los nichos de aplicación: «El reto es socializar estos beneficios y entender que la transición será gradual, con distintos usos y necesidades, particularmente en segmentos como la logística de última milla. México puede pasar de ser únicamente un país ensamblador a convertirse en un socio estratégico para sus mercados y aprovechar incentivos, infraestructura y una regulación adecuada para fortalecer su posición».

Presiones del T-MEC y diversificación económica

Las exigencias del comercio internacional añaden presión al sector automotriz mexicano. La próxima revisión del T-MEC podría incorporar modificaciones estrictas en las normativas de origen, mayores porcentajes de contenido regional y sistemas avanzados de trazabilidad, lo que obligaría a una rápida evolución de la cadena de proveeduría.

La integración a esta nueva era tecnológica abarca mucho más que la simple sustitución de motores de combustión interna. Elisa Crespo, presidenta del CLAUMET, apuntó que «la transición hacia la electromovilidad implica una transformación mucho más amplia de la industria: entrar a esta cadena de valor involucra al menos 16 actividades económicas y requiere nuevo talento, capacitación y capacidades tecnológicas».

Asimismo, el crecimiento del parque vehicular electrificado presiona de manera directa la infraestructura disponible. México contabiliza 263 mil 928 vehículos electrificados frente a un total de 60 mil 939 conexiones de carga, un volumen donde predominan los puntos de acceso privado, lo que subraya la urgencia de expandir la red de abastecimiento público.

Germán Carmona, presidente de AMIVE, recalcó que la visión debe trascender al automóvil particular: «Necesitamos entender que la electromovilidad abarca mucho más que el automóvil particular: incluye transporte público, vehículos comerciales, autobuses, sistemas como el Metrobús, scooters y, en general, cualquier aplicación que utilice motores eléctricos».

Rezagos en el financiamiento especializado

Otro de los obstáculos detectados por los especialistas radica en las condiciones de crédito para la adquisición de estas unidades tecnológicas. Guillermo Rosales, presidente ejecutivo de la AMDA, informó que el índice de financiamiento para vehículos híbridos y eléctricos se situó en el 51.4 por ciento entre enero y julio, reflejando una contracción de 2.6 puntos porcentuales respecto al ejercicio anterior.

Al detallar el comportamiento del mercado crediticio, Rosales indicó que se registró «el índice de financiamiento para vehículos híbridos y eléctricos, que en el periodo de enero a julio alcanzó un 51.4 por ciento, una disminución de 2.6 puntos porcentuales. Muy similar el índice acumulado durante 2026 al que se registró en julio de este año con el 51.2 por ciento».

Dado que las financieras de marca concentran el 56 por ciento de las colocaciones de crédito, los expertos subrayan la necesidad de diversificar las fuentes de capital para facilitar la incorporación de compradores y dinamizar la adopción de tecnologías limpias en el país.

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