Cruce entre el Gobierno y la CAME por el endeudamiento y la caída del consumo
El debate económico en torno a la situación financiera de las familias y la debilidad del mercado interno ha generado un fuerte contrapunto entre la administración nacional y las entidades empresariales. La discusión se encendió luego de que el presidente Javier Milei vinculara parte del endeudamiento y la mora de los hogares con la adquisición de bienes no esenciales, una lectura que fue fuertemente refutada por los representantes del sector comercial.
La postura oficial y el diagnóstico sobre los créditos
Durante su exposición en el aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, el mandatario nacional atribuyó comportamientos de la economía doméstica a decisiones de gasto en momentos específicos. “Vino el Mundial y ¿saben qué hicieron muchos? Iban a cadenas de venta de electrodomésticos, se llevaban televisores para el Mundial”, argumentó el jefe de Estado al explicar los motivos detrás de la morosidad y el uso de financiamiento.
Esta perspectiva gubernamental contrasta con la reciente información difundida por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que confirmó que la mora del sector privado interrumpió una racha de 19 meses de crecimiento ininterrumpido, un periodo que había llevado los índices de irregularidad a niveles históricamente elevados. A pesar de este leve alivio general, las estadísticas oficiales muestran un comportamiento dispar, caracterizado por una contracción en la irregularidad de las tarjetas de crédito y un incremento simultáneo en los préstamos personales.
El rechazo del sector comercial y la realidad de los hogares
Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la interpretación oficial fue descartada de plano. El vocero de la organización, Salvador Femenía, sostuvo que el endeudamiento no responde a la compra de artículos suntuarios, sino a la profunda erosión del poder adquisitivo y a la imperiosa necesidad de afrontar gastos indispensables para la subsistencia cotidiana.
En declaraciones brindadas a Infobae en vivo, Femenía profundizó sobre la dinámica del mercado: “Cuando nosotros analizamos los datos que publicamos mensualmente, y hace rato que lo venimos notando, falta una pata para impulsar el consumo y es el crédito porque la gente no tiene acceso, porque las tasas son muy altas o porque no califican, o porque ya están endeudados y no pueden utilizar más la tarjeta o un crédito personal para poder seguir consumiendo”.
Asimismo, el representante gremial empresarial advirtió que “la gente llega con mucha dificultad a fin de mes”. Al describir el comportamiento en los comercios de proximidad, detalló que los sectores asalariados, incluso aquellos con ingresos superiores a un millón de pesos, enfrentan severas restricciones presupuestarias debido al impacto de los alquileres y los servicios, lo que los obliga a realizar compras fraccionadas y a optar masivamente por segundas, terceras y cuartas marcas.
La situación crítica de las pequeñas y medianas empresas
Más allá del consumo minorista, desde la CAME alertaron sobre el delicado escenario financiero que atraviesa el entramado industrial y comercial de menor escala. Los inconvenientes no se circunscriben al ámbito del crédito bancario, sino que se extienden al plano fiscal y tributario.
“Hay problemas de irregularidad, no solamente con el tema crediticio, sino también con el tema tributario porque cuesta mucho hacer caja para lo que es producción industrial”, señaló Femenía. En la misma línea, cuestionó el accionar de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA): “Estamos en un momento que ARCA está saliendo a cobrar impuestos y hubo muchos embargos. Nosotros habíamos pedido un plan y que las pymes pudieran desendeudarse. Eso por ahora no está funcionando”.


