Barclays advierte que México necesita recortar el déficit al 3.5% en 2028 para evitar riesgos financieros

Una perspectiva financiera bien recibida por los mercados

La estrategia fiscal presentada recientemente por el gobierno mexicano ha generado una lectura favorable entre los analistas internacionales. Gabriel Casillas, economista en jefe para América Latina de Barclays, calificó la trayectoria económica proyectada como un esquema realista que cuenta con la capacidad de anclar los compromisos financieros de la nación.

De acuerdo con el especialista, las proyecciones oficiales relativas a los ingresos públicos, la expansión del Producto Interno Bruto (PIB), el comportamiento cambiario y la inflación se alinean de manera adecuada con las expectativas reales del sector financiero. En sus propias palabras, se trata de «un escenario que no sucedía desde hace unos años».

El análisis de la institución financiera destaca que el cumplimiento de la meta de déficit fijada en 4.1% del PIB para el presente ejercicio fiscal —considerando los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) que incluyen a empresas estratégicas como Pemex y la CFE— representa un acierto fundamental. Asimismo, se valoró positivamente el ajuste a la baja en la previsión de la deuda ampliada, pasando de 54.7% a 54% del PIB.

La discrepancia en el horizonte fiscal hacia 2028

Pese a la confianza inicial que transmite el paquete presupuestario entregado por las autoridades hacendarias, los expertos financieros señalan que la ruta planteada a mediano plazo requiere ajustes estrictos para blindar la calificación crediticia del país.

Según las estimaciones de Barclays, para lograr que la deuda pública se estabilice de forma segura alrededor del 55% del PIB, resulta indispensable que el déficit continúe su trayectoria descendente hasta ubicarse entre 3.5% y 3% al concluir la década, específicamente rumbo al año 2028.

No obstante, la planificación oficial delineada por la Secretaría de Hacienda contempla un ritmo de reducción ligeramente más conservador. Las proyecciones gubernamentales ubican el déficit en 3.7% para 2028, retrasando la llegada al nivel de 3.1% hasta el año 2032. Bajo este esquema de consolidación fiscal más pausado, el saldo de la deuda nacional podría cerrar el sexenio alcanzando el 56.4% del PIB.

La urgencia de proteger la calificación soberana

Ante este panorama de cifras fiscales, diversos organismos del sector privado, tales como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), han manifestado su preocupación ante el margen de maniobra disponible.

El sector empresarial ha enfatizado que la prioridad absoluta para la economía nacional debe ser la preservación del grado de inversión. Esta advertencia cobra especial relevancia debido a que las principales agencias calificadoras internacionales mantienen la nota soberana de México a un solo escalón de perder dicha categoría, mientras que instituciones como Standard & Poor’s ya han colocado su perspectiva en terreno negativo, incrementando la presión sobre la disciplina del gasto público.

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