El sistema financiero frena una racha negativa
Tras diecinueve meses de incrementos continuos que elevaron el índice de irregularidad a registros sin precedentes en el último cuarto de siglo, la morosidad en el sistema financiero argentino experimentó una pausa. El Banco Central confirmó oficialmente que el indicador general retrocedió durante el sexto mes del año, validando las proyecciones que diversos analistas privados habían anticipado semanas atrás.
De acuerdo con la información difundida por la autoridad monetaria, el ratio de irregularidad del financiamiento dirigido al sector privado consolidado disminuyó 0,1 puntos porcentuales frente al periodo previo, situándose de manera general en el 7,6%. A pesar de este descenso marginal, los indicadores específicos mostraron realidades divergentes: mientras el segmento corporativo se mantuvo estable en un 3,5%, el índice correspondiente a los hogares continuó en el 12,8% sin variaciones mensuales.
Factores detrás de la variación
El comportamiento del indicador respondió fundamentalmente a una combinación entre la dinámica de la cartera irregular y el crecimiento de la financiación total. Durante la presentación del Informe de Política Monetaria del segundo trimestre, el presidente del organismo, Santiago Bausili, había pronosticado que una eventual mejora provendría tanto del numerador como del denominador de la ecuación.
No obstante, los registros oficiales detallaron que el retroceso del ratio obedeció de forma primordial al impulso en la expansión del crédito al sector privado, dado que el volumen de la cartera en situación irregular no descendió, sino que moderó su incremento. Específicamente, el numerador avanzó a un ritmo del 3,6% —por debajo de los meses anteriores—, mientras que el denominador se expandió un 4,6%, propiciando la contracción del porcentaje final.
Asimismo, se registraron bajas puntuales en ciertos rubros comerciales, como los adelantos a empresas, que pasaron del 6,4% en mayo al 5,9% en junio, y las tarjetas de crédito corporativas, que se movieron del 11,7% al 11,2%. En el ámbito de los hogares, el segmento de tarjetas también mostró un alivio al descender del 13,1% al 12,6%, coincidiendo temporalmente con la liquidación del medio aguinaldo para los asalariados formales. Sin embargo, el índice general de las familias no varió debido al repunte en los créditos personales, que treparon del 15,9% al 16,4%.
Debate político y rechazo a la intervención estatal
La situación de endeudamiento de las familias se transformó en un eje central del debate económico y legislativo en el país. Diversos sectores de la oposición impulsan más de treinta iniciativas parlamentarias para exigir una respuesta por parte de la administración de Javier Milei, la cual ha optado por no inmiscuirse al considerar el asunto como un conflicto entre privados.
Paralelamente, organizaciones gremiales manifestaron su descontento ante una crisis de endeudamiento que afecta a millones de ciudadanos. Tanto los funcionarios del equipo económico como las entidades bancarias han descartado la posibilidad de aplicar rescates estatales, apostando en su lugar por esquemas de refinanciación voluntarios.
El ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió recientemente al tema al señalar que el Gobierno monitorea de cerca la problemática y destacó las gestiones del sector privado: “Estaban refinanciando estas moras a tres años a tasas de entre el 20% y el 25% y que efectivamente la mayoría ya estaba pagando”. Asimismo, el titular del Palacio de Hacienda descartó asistencia financiera a las entidades financieras al sostener: “No hay que confundir la empatía con las políticas públicas. Hemos sido empáticos desde el día menos uno, pero nosotros manejamos la plata de la gente. Si hiciéramos eso, estaríamos usando la plata de los contribuyentes para salvar a los bancos porque dieron un crédito mal”.
Por su parte, desde el Banco Central advirtieron que la normalización del comportamiento de pago será un proceso pausado, condicionado por los plazos administrativos necesarios para reestructurar deudas con atrasos prolongados.


