El mercado inmobiliario en Colombia atraviesa un escenario de contrastes económicos. Mientras la comercialización de edificaciones nuevas muestra una desaceleración general, los valores de la vivienda de interés social (VIS) experimentaron un repunte significativo durante el segundo trimestre del año, rompiendo con la moderación que se venía registrando desde finales de 2023.
El impacto del incremento salarial en la vivienda popular
Durante el segundo trimestre de 2026, los precios de la vivienda VIS reportaron un incremento del 10,5% anual. Este resultado representa un aceleramiento de 1,4 puntos porcentuales en comparación con el 9,1% medido en el periodo anterior. De acuerdo con los análisis económicos del sector, este fenómeno guarda una relación directa con las políticas laborales vigentes.
“Consideramos que este comportamiento está asociado al incremento del salario mínimo para 2026 (23%)”, señala Diego Faccini, investigador macroeconómico de Davivienda Corredores.
En contraste con el comportamiento de la vivienda popular, los inmuebles catalogados como No VIS mantuvieron un ritmo más moderado, con una variación anual en sus precios del 7,0%. No obstante, los expertos advierten que las presiones en los costos laborales podrían trasladarse de forma paulatina a este segmento en los próximos trimestres debido a los procesos de indexación de los proyectos.
La mano de obra encarece los costos de construcción
El encarecimiento de los inmuebles camina de la mano con el aumento en las cifras que maneja el sector constructor. Según los registros del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) a través del Índice de Costos de la Construcción de Edificaciones (ICOCED), la variación anual escaló desde el 3,6% observado al cierre del año previo hasta llegar al 6,9% en agosto.
Dentro de los factores que componen este indicador, la categoría de personal ocupado lideró las alzas con una variación del 14,1%. Le siguieron los servicios generales de la construcción con un 8,9% y los equipos con un 6,7%, mientras que rubros como el equipo especial sufrieron contracciones del orden del 3,4%.
Esta presión en los gastos operativos rompe con la estabilidad de los años anteriores, cuando el indicador se mantuvo oscilando cerca del 3,9% anual, obligando a los desarrolladores inmobiliarios a reajustar los valores finales de venta al público.
Dinamismo mixto en licencias y actividad edificadora
El comportamiento de los precios contrasta con la dinámica general de la actividad constructora. Cifras oficiales indican que el valor agregado de las edificaciones disminuyó un 3,2% anual en el segundo trimestre, al tiempo que el sector en su conjunto avanzó un 2,2% impulsado por el repunte del 17,1% en las obras civiles.
En cuanto a los permisos urbanísticos, el área total licenciada entre enero y agosto acumuló un incremento del 11,5% al alcanzar los 15,77 millones de metros cuadrados aprobados. Específicamente, el segmento residencial creció un 9,5%, destacándose el comportamiento del área destinada a VIS con un aumento del 19%, frente al 5% anotado por la oferta No VIS.
Sin embargo, el mercado inmobiliario sigue lidiando con un entorno comercial desafiante. Durante el primer semestre de 2026, las transacciones de unidades nuevas retrocedieron un 9,9%, las iniciaciones de obra cayeron un 19,6% y los lanzamientos comerciales disminuyeron un 15,8%.
Ante este panorama, analistas del sector señalan que “la demanda se concentra en el segmento de entrada, pero sin suficiente impulso para sostener el mercado agregado”, lo que dibuja un panorama de retos financieros tanto para los constructores como para los compradores en el territorio nacional.


