
La industria automotriz ha mantenido prácticamente sin cambios el sistema de señalización de giros durante más de un siglo. Los orígenes de esta tecnología se remontan a 1909, cuando Percy Douglas-Hamilton patentó una primera propuesta para advertir las maniobras de cambio de dirección. Años más tarde, en 1914, la actriz y diseñadora Florence Lawrence ideó un mecanismo de brazos desplegables con una señal de alto en la parte posterior, aunque esta innovación nunca llegó a ser patentada. Con el paso de las décadas, estas soluciones evolucionaron y se unificaron hasta establecerse como un componente obligatorio y básico en cualquier vehículo moderno.
Una innovación tecnológica que debuta en el mercado europeo
Ahora, la marca alemana de vehículos de lujo ha decidido dar un paso al frente para transformar este concepto clásico. Esta nueva tecnología de iluminación hace su estreno oficial en el viejo continente a bordo del Audi Q7, y la compañía automotriz ya tiene previsto integrarla próximamente en otros modelos de su gama, como el futuro Q9.
Proyección de flechas luminosas directamente sobre el pavimento
El aspecto más destacado del renovado vehículo utilitario deportivo radica en la incorporación de pequeños proyectores integrados en los grupos ópticos, tanto en la sección delantera como en la trasera. Al activarse el sistema, estos dispositivos emiten flechas luminosas sobre el asfalto para señaizar claramente la trayectoria que tomará el automóvil, complementando el trabajo de las luces direccionales tradicionales de la carrocería.
El objetivo principal de esta característica es proporcionar una referencia visual desde una perspectiva diferente. Por ejemplo, si el vehículo se encuentra estacionado en línea y pretende incorporarse a la circulación, la señal dibujada en el suelo puede advertir con mayor antelación a los conductores que se aproximan por detrás, incluso antes de que alcancen a distinguir con nitidez los focos convencionales del vehículo.
Un sistema de advertencia complementario y no sustitutivo
Es importante señalar que, en esta etapa inicial, la proyección en el pavimento no sustituye a las direccionales convencionales: funciona como una advertencia complementaria. Los ingenieros han determinado que su grado de visibilidad varía dependiendo de las condiciones lumínicas del entorno y del clima, por lo que todavía no garantiza un contraste óptimo y uniforme en cualquier circunstancia exterior.
Como parte de este avanzado conjunto tecnológico, el vehículo también incorpora faros Digital Matrix LED. Este sistema se apoya en una cámara situada detrás del parabrisas encargada de vigilar constantemente el camino, identificar las señales de tránsito y detectar la presencia de otros usuarios en la vía.
Gracias a esta recopilación de datos en tiempo real, al activar las luces altas, el haz luminoso se ajusta de forma dinámica para crear áreas de sombra alrededor de los vehículos que circulan por delante o en sentido contrario. De esta manera, el conductor logra conservar una visibilidad amplia y despejada de la carretera sin deslumbrar al resto de los automovilistas.


