Advierten que imponer restricciones a inversiones chinas en México pondría en riesgo el futuro del T-MEC
La estabilidad y la propia permanencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) enfrentan una amenaza latente ante la posibilidad de que Washington intente aplicar medidas unilaterales sobre los capitales asiáticos en territorio mexicano, según advirtió Katherine Tai, exrepresentante comercial de Estados Unidos (USTR).
Durante una entrevista concedida a El Financiero, la actual directora ejecutiva de Coalition for New Trade enfatizó que la administración estadounidense debería entablar un canal de comunicación directo con las autoridades mexicanas para evaluar de manera conjunta cuáles inversiones extranjeras generan un impacto positivo y cuáles podrían representar un conflicto de intereses para la región.
El peligro de condicionar el acceso al mercado norteamericano
Tai profundizó en las repercusiones negativas que acarrearía el condicionamiento del acceso preferencial al mercado estadounidense a cambio de que México frene determinadas operaciones financieras o industriales procedentes de naciones como China.
“Si se trata de que Estados Unidos le diga a México ‘no, no puedes aceptar este tipo de inversión’ sin preguntarle qué le conviene, esa es la receta para una relación comercial inestable y un acuerdo comercial que no perdurará”, señaló.
Asimismo, la especialista apuntó que los diferendos persistentes en áreas estratégicas como energía, maíz transgénico y telecomunicaciones configuran retos sumamente complejos para la vigencia del pacto económico norteamericano.
Soberanía nacional y diferencias con la administración Trump
La exfuncionaria estadounidense reconoció que múltiples de estas discrepancias se encuentran profundamente vinculadas con la concepción que tiene México en torno a su propia soberanía, un factor determinante que pudo atestiguar de primera mano durante los procesos de negociación que condujo al frente de la USTR.
Al ser cuestionada sobre si la falta de consensos en estos rubros podría entorpecer de forma definitiva la continuidad del T-MEC, Tai optó por la prudencia al manifestar: “Es una buena pregunta. No conozco la respuesta”.
Por otro lado, abordó el tema de las quejas emitidas por corporaciones estadounidenses respecto a las normativas vigentes en el país latinoamericano, aclarando que no toda inconformidad empresarial califica automáticamente como una barrera no arancelaria dentro de las mesas de diálogo del tratado.
“¿Todas las quejas de las empresas estadounidenses constituyen barreras no arancelarias que la USTR deba abordar? No. A menudo son simplemente quejas”, puntualizó la especialista en comercio internacional.
En este sentido, detalló que la oficina comercial de la Unión Americana tiene la obligación de examinar cada caso de manera individual para distinguir entre un obstáculo comercial real y legítimo, y el legítimo ejercicio de la soberanía regulatoria por parte de un Estado.
Finalmente, Tai marcó distancia respecto a las posturas impulsadas por la administración Trump, señalando que en la actualidad se observa una inclinación más pronunciada a catalogar cualquier regulación interna como un impedimento al comercio, un fenómeno que se manifiesta con mayor intensidad dentro del sector tecnológico.
“Creo que en ese ámbito existe una ruptura entre lo que yo intentaba hacer como representante comercial y lo que está haciendo la administración Trump”, concluyó.


