Una caída sin precedentes en la nación norteamericana
La salud institucional en Estados Unidos atraviesa por su momento más vulnerable en décadas, situándose en niveles alarmantes de acuerdo con las evaluaciones recientes presentadas por el Instituto para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional). El análisis institucional refleja que casi la mitad de los 30 indicadores clave empleados para medir la solidez gubernamental se encuentran en el punto más crítico desde que la organización comenzó sus registros sistemáticos en 1975.
Entre los rubros más afectados destacan de manera notable la libertad de expresión, el ejercicio periodístico, el acceso a los tribunales y la garantía de equidad en los procesos legales. Ante este panorama, las autoridades de la organización subrayan que el desafío más complejo radica en el intento constante por debilitar los mecanismos tradicionales de contrapeso gubernamental.
“Lo más grave es el intento de subvertir todas las normas de control sobre el ejercicio del poder”, explica a EFE en conversación telefónica el secretario general de IDEA, el costarricense Kevin Casas-Zamora, quien resalta no obstante que es la independencia de los jueces la que está “sosteniendo” el sistema estadounidense.
Asimismo, los expertos señalan que este fenómeno interno bajo la administración de Donald Trump repercute directamente en la diplomacia internacional del país norteamericano, ya que una nación que relaja sus controles internos tiende a replicar esa misma falta de límites en su política exterior.
Tendencia negativa a escala global y factores estructurales
El informe elaborado en Estocolmo confirma que el mundo acumula ya 11 años consecutivos donde la cantidad de naciones que retroceden en su desempeño institucional supera a las que muestran mejoras. En los últimos cinco años, el 57 por ciento de los países evaluados ha sufrido retrocesos en al menos un aspecto fundamental para el ejercicio de las libertades públicas.
El Estado de derecho se consolida como el sector más castigado, registrando a 71 naciones con calificaciones deficientes. Paralelamente, la autonomía de los tribunales ha descendido a su peor marca en los últimos 40 años, una situación idéntica a la que enfrentan el periodismo independiente y los sistemas de justicia locales, elevando el riesgo latente de tensiones sociales y conflictos.
Casas-Zamora atribuye el deterioro a una convergencia de retos muy complejos que resume en cinco factores, empezando por la fragmentación interna de las sociedades democráticas por fenómenos como la polarización política y los niveles crecientes de desigualdad.
A esto se suman la corrupción generalizada, el descontento ciudadano ante la incapacidad de los gobiernos para resolver demandas sociales prioritarias y la velocidad de las transformaciones económicas, las cuales impulsan a sectores de la población a buscar refugio en liderazgos de corte autoritario. Como quinta causa, el representante internacional señala que las potencias occidentales han dilapidado su prestigio durante los últimos veinticinco años debido a intervenciones militares y dobles raseros frente a crisis humanitarias globales.
“Son factores muy estructurales, por lo que es difícil esperar que estas tendencias cambien pronto”, afirma Casas-Zamora.
Panorama regional: tensiones en Europa y América Latina
Si bien Europa se mantiene como el territorio con los índices más altos de estabilidad gubernamental, el informe advierte sobre una tendencia creciente al debilitamiento en materia de libertades civiles y transparencia electoral. Por su parte, regiones como África y Asia Occidental acumulan más retrocesos que avances institucionales.
En el caso de América Latina, aunque se preserva cierta continuidad en los gobiernos elegidos en las urnas, el estudio apunta que se trata de la zona geográficamente más polarizada del planeta. Los principales desafíos en el continente americano incluyen la desconfianza generalizada en los poderes públicos, el impacto de las campañas de desinformación y la expansión territorial del crimen organizado en naciones que anteriormente no sufrían esta problemática con tanta intensidad.
Brotes de esperanza y resiliencia institucional
A pesar del panorama general adverso, el documento identifica signos alentadores de renovación cívica en territorios específicos como Polonia, Bangladés, Nepal, Sri Lanka y Siria, aunque se advierte que dichos progresos conservan un carácter sumamente frágil.
“Quizá el caso más interesante se da en el sur de Asia, en países como Sri Lanka, como Bangladés, como Nepal, como resultado de las revueltas de la juventud, que son revueltas que tumbaron gobiernos pero que plantearon demandas fundamentalmente democráticas”, explica Casas-Zamora.
Para concluir, el especialista recalca que, a pesar de la gravedad que representan los problemas estructurales en el tablero internacional, la política mundial se caracteriza por su constante dinamismo, lo que permite que las circunstancias en cualquier nación puedan dar un giro inesperado en periodos cortos de tiempo.


