Goldman sachs ajusta a la baja sus proyecciones para el oro ante el endurecimiento de la fed

Nuevas proyecciones y ajuste en las estimaciones del mercado

La reconocida institución financiera Goldman Sachs ha decidido modificar sus proyecciones a mediano plazo para el mercado de metales preciosos. La firma redujo su estimación para el cierre de 2027, situándola ahora en US$4.800 por onza troy, lo que representa una disminución del 11,1% frente a la expectativa anterior de US$5.400. Asimismo, la entidad financiera ajustó la meta prevista para el cierre de 2026, recortándola desde los US$4.650 iniciales hasta los US$4.150 por onza troy.

Este cambio de rumbo responde fundamentalmente a un panorama monetario más restrictivo impulsado por la Reserva Federal (Fed). Los analistas de materias primas de la entidad, Lina Thomas y Daan Struyven, señalaron que las decisiones sobre las tasas de interés están condicionando directamente el apetito de los inversores, lo que derivará en una recuperación mucho más pausada del metal precioso durante los próximos años.

Los especialistas sostienen que la coyuntura actual “se parece cada vez más a la de 2022″, un periodo caracterizado por un sólido respaldo institucional por parte de los bancos centrales, pero donde los altos tipos de interés frenaron de manera significativa el despegue alcista de las cotizaciones internacionales.

El impacto de la política monetaria y la postura de la fed

El núcleo de la revisión radica en las expectativas sobre el costo del dinero en Estados Unidos. El equipo económico del banco anticipa que la Reserva Federal implementará un nuevo incremento en las tasas de interés hacia diciembre de 2026, un movimiento que limitaría de forma directa la contratación de instrumentos de cobertura y opciones de compra de lingotes, los cuales registraron volúmenes sumamente elevados al comienzo de dicho año.

Ante este escenario, Thomas y Struyven proyectan que dicha demanda “se normalice hacia su promedio histórico”, alejándose definitivamente de los máximos sin precedentes observados en ciclos anteriores. Adicionalmente, la institución financiera advirtió sobre riesgos adicionales latentes en su hoja de ruta. En caso de que la Fed decida endurecer aún más su postura con un nuevo incremento en marzo de 2027, postergue los recortes previstos o mantenga una tasa terminal por encima de lo calculado, el oro podría experimentar una presión bajista adicional, cerrando el año 2027 en torno a los US$4.660 por onza.

El rol estratégico de los bancos centrales frente al nuevo ciclo

A pesar del recorte en las cifras estimadas, la perspectiva general de Goldman Sachs se mantiene constructiva con una expectativa de revalorización cercana al 15% hasta finalizar 2027, un comportamiento que estará sostenido principalmente por las compras masivas de los bancos centrales a nivel global.

La institución calcula que las entidades soberanas mantendrán adquisiciones constantes de aproximadamente 60 toneladas mensuales a lo largo de 2026 y 2027, una cifra notablemente superior al promedio histórico de 17 toneladas registrado en los años previos a 2022. De hecho, los modelos actualizados de demanda sitúan las compras reales en un promedio móvil trimestral de 85 toneladas mensuales.

Los analistas explicaron que los organismos rectores de economías emergentes, “particularmente China, siguen teniendo una proporción de oro inferior a las asignaciones plausibles a largo plazo”. Este proceso de diversificación frente a las monedas tradicionales del G7 responde tanto a motivaciones financieras como a crecientes tensiones geopolíticas, trasladando el debate internacional “se está desplazando cada vez más de si poseer oro a dónde almacenarlo”, impulsado por la desconfianza generalizada y las dudas sobre la seguridad de las reservas extranjeras.

Perspectivas hacia finales de la década

El punto de inflexión para el mercado físico llegaría durante la segunda mitad de 2027, momento en el cual el departamento de análisis de Goldman Sachs prevé el inicio de un ciclo de recortes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal. La entidad pronostica un total de tres reducciones consecutivas que se extenderían desde finales de 2027 hasta comienzos de 2028.

Esta transición monetaria facilitará que los inversores institucionales y privados regresen de manera masiva a los fondos cotizados respaldados por lingotes físicos. Según la institución, estos factores “deberían eliminar la restricción de las tasas sobre el potencial alcista del precio del oro”, permitiendo que la demanda privada vuelva a competir mano a mano con las compras estructurales del sector público.

Mientras tanto, los fondos macroeconómicos y las estrategias de inversión automatizada deberán navegar un panorama de alta volatilidad durante los próximos meses. Sin embargo, para aquellos actores con un enfoque de largo plazo, la corrección actual representa una ventana de oportunidad para asegurar protección frente a la incertidumbre fiscal global, los elevados niveles de endeudamiento soberano en las economías occidentales y el incremento en el gasto militar internacional.

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