El comportamiento histórico de Wall Street tras las urnas
Los procesos electorales de mitad de término en los Estados Unidos suelen funcionar como un punto de inflexión para el desempeño bursátil en Wall Street. Al analizar la trayectoria acumulada a lo largo de las décadas, los principales índices bursátiles muestran una marcada tendencia alcista una vez concluidos los comicios, un patrón de recuperación que, sin embargo, no se replica de la misma manera en los mercados de divisas, materias primas o renta fija.
Diversos análisis elaborados por entidades financieras de peso internacional coinciden en señalar repuntes generalizados en la renta variable estadounidense tras los sufragios, aunque emplean metodologías, métricas y horizontes temporales heterogéneos. Estas divergencias metodológicas resultan fundamentales para comprender con precisión el trasfondo de los rendimientos históricos.
Las votaciones recientes determinan la composición del Congreso y fijan los límites legislativos con los que deberá convivir la administración federal. Para Daniela Hathorn, especialista sénior de mercados de Capital.com, “la clave será cómo el equilibrio de poder resultante podría influir en el gasto público, los impuestos, los aranceles y las decisiones de la Reserva Federal sobre las tasas de interés”.
El rendimiento del S&P 500 y las oportunidades en la renta variable
Históricamente, el índice de referencia S&P 500 ha demostrado una notable capacidad de resurgimiento bursátil. De acuerdo con las mediciones de Bloomberg Intelligence, este indicador ha arrojado un rendimiento promedio del 7,5% durante el trimestre posterior a las elecciones legislativas, contrastando fuertemente con el 1,8% observado en los tres meses previos.
Dicho estudio, conducido por los analistas Nathaniel Welnhofer y Christopher Cain, contempla un registro histórico de 20 procesos electorales celebrados desde 1946. En 15 de esas ocasiones, los beneficios posteriores superaron con creces a la rentabilidad previa a la contienda política.
Esta dinámica positiva también se consolida al extender el plazo de evaluación. Las proyecciones de JPMorgan indican que el S&P 500 ha obtenido una ganancia promedio del 14,6% durante los doce meses posteriores a las elecciones desde el año 1950. Por su parte, la firma MSCI reporta un incremento promedio del 12% a lo largo del semestre siguiente en su índice especializado MSCI USA, el cual ha registrado variaciones positivas tras las 13 elecciones evaluadas desde 1974.
Incluso los escenarios de división política no han frenado esta inercia alcista. Los datos de Bloomberg Intelligence reflejan que el índice avanzó un promedio del 6,2% en los tres meses posteriores a los siete comicios donde la oposición logró arrebatar al menos una de las cámaras legislativas.
A pesar de estas estadísticas favorables, Hathorn insiste en que “el resultado de las elecciones de mitad de mandato difícilmente sustituirá a la inflación, la política de la Reserva Federal y el crecimiento económico como principales impulsores del dólar estadounidense y los rendimientos de los bonos del Tesoro”.
La dispar reacción del oro y el dólar norteamericano
A diferencia de la estabilidad alcista de las acciones, las dinámicas del oro y de la divisa estadounidense presentan un comportamiento mucho más heterogéneo tras los procesos electorales.
Según las estimaciones de la firma XTB, el oro acumuló una ganancia mediana del 1,64% en el transcurso del mes posterior a 13 elecciones efectuadas entre 1974 y 2022. No obstante, al aislar los noviembres de años impares comparables, la rentabilidad mediana descendió hasta el -0,71%.
Al ampliar la ventana temporal a los 120 días hábiles siguientes, el metal precioso logró un repunte promedio del 4,9%, cerrando con saldo positivo en 10 de los 13 ciclos analizados. Frente a esto, Juan Carlos Artigas, responsable global de Investigación del World Gold Council, apunta que “históricamente, el resultado de las elecciones estadounidenses no ha tenido un efecto consistente o significativo sobre el desempeño del oro”, agregando que lo verdaderamente relevante es si los giros de política económica logran contrarrestar las fuerzas macroeconómicas globales.
Por su parte, el índice dólar (DXY) mostró una ganancia mediana marginal del 0,26% durante el primer mes posterior a los comicios de medio término del mismo período histórico, superando la caída mediana del 0,33% calculada para los meses de noviembre en años no electorales.
Sin embargo, la tendencia del dólar se debilita a mediano plazo. Los registros de XTB señalan que el DXY retrocedió un promedio del 0,8% en los 120 días posteriores a las votaciones, experimentando mermas en 8 de los 13 ciclos estudiados. Eventos coyunturales como la desaceleración inflacionaria —que en 2022 coincidió con un desplome del 4,42% en la moneda norteamericana durante el mes posterior al voto— demuestran que las expectativas monetarias suelen imponerse sobre los resultados políticos.
Bonos del Tesoro y volatilidad en los mercados
En el mercado de renta fija, los rendimientos de los bonos soberanos a diez años carecen de una dirección previsible tras las elecciones, subordinándose por completo a la evolución de la inflación y las directrices de los bancos centrales.
En cuanto al índice de volatilidad VIX, los registros históricos indican descensos en 8 de los 9 ciclos examinados desde 1990, traduciéndose en una contracción promedio de 5,5 puntos en el cuatrimestre posterior a los comicios. Analistas de Capital.com advierten que escenarios políticos de mayor polarización o victorias absolutas de un solo partido en el poder legislativo podrían desencadenar correcciones de precios más agresivas en los activos globales.


