Radiografía fiscal: el gobierno fía sus ingresos de 2027 a una mayor recaudación corporativa

El comportamiento tributario durante el año

Al analizar de manera conjunta el informe financiero del tercer trimestre enviado al Congreso y la normativa de ingresos aprobada recientemente, se revela un cambio sustancial en la estrategia económica nacional. Entre enero y septiembre, la recaudación correspondiente al Impuesto Sobre la Renta experimentó una contracción real del 5.3 por ciento, ubicándose 137 mil millones de pesos por debajo de lo programado.

En contraste, el Impuesto al Valor Agregado mostró un dinamismo sobresaliente al crecer 12 por ciento en términos reales, registrando su mejor desempeño desde 2021 y superando las previsiones iniciales por 144 mil millones de pesos. Este superávit en el consumo compensó casi peso por peso el déficit corporativo, permitiendo que los ingresos tributarios totales mostraran una aparente estabilidad con un avance del 0.7 por ciento real.

La Secretaría de Hacienda detalló que el bache en el ISR provino principalmente de las declaraciones anuales y provisionales de personas morales entregadas en marzo, las cuales reflejaron utilidades empresariales debilitadas durante el ejercicio previo. Por su parte, la retención a trabajadores se mantuvo sólida gracias al dinamismo del empleo formal. Del lado del consumo, el repunte del IVA se sustentó en una demanda interna resiliente y en una reducción de las devoluciones al sector exportador propiciada por la cotización del peso.

El cambio de estrategia para el próximo ciclo

Superada la etapa donde el consumo sostuvo las finanzas públicas frente a las menores ganancias corporativas, el paquete económico proyecta una transformación radical. La Ley de Ingresos contempla captar por concepto de ISR la cantidad de 3 billones 289 mil millones de pesos, cifra que representa más de la mitad del total tributario.

Aunque la comparación frente a la ley previa muestra un incremento moderado, la confrontación contra el cierre estimado para el presente ejercicio implica un salto considerable que exigirá un crecimiento real cercano al 8 por ciento. En contraste, la meta del IVA se proyecta estancada, dando por sentado que su aceleración excepcional perderá fuerza.

Ante la interrogante sobre el origen de estos recursos adicionales, la respuesta no radica en una recuperación espontánea de las ganancias empresariales, sino en las modificaciones planteadas a la legislación fiscal.

Restricciones corporativas y ampliación de bases

Las compañías con ingresos superiores a 50 millones de pesos enfrentarán un esquema riguroso de supervisión sobre sus deducciones. Cuando estas no rebasen un porcentaje determinado de sus entradas acumulables podrán aplicarse de forma ordinaria, pero de lo contrario se activarán candados estrictos. Asimismo, la amortización de pérdidas anteriores se limitará al 50 por ciento de la utilidad anual y se reduce el tope para deducir intereses netos.

Paralelamente, el Régimen Simplificado de Confianza amplía sus umbrales tanto para personas físicas como morales, con la expectativa gubernamental de incorporar a cerca de 1.6 millones de nuevos contribuyentes. Aunque el discurso oficial descarta la creación de gravámenes inéditos, la estrategia consiste en ensanchar la base tributaria mediante la limitación de deducciones.

Hacienda calcula que estas adecuaciones aportarán entre 130 mil y 140 mil millones de pesos, equivalentes a 0.35 puntos del Producto Interno Bruto, estimación respaldada por análisis independientes. No obstante, el Senado ya ha autorizado excepciones específicas al eximir de estos controles a las estaciones de servicio y a las armadoras bajo depósito fiscal.

Factores de riesgo y perspectivas

Esta apuesta recaudatoria conlleva vulnerabilidades latentes. Los criterios oficiales proyectan un crecimiento económico de entre 1.5 y 2.5 por ciento para el periodo. Cálculos especializados advierten que una desaceleración de medio punto porcentual restaría unos 30 mil millones de pesos en ingresos, poniendo de relieve que la economía deberá cumplir con al menos el 2 por ciento de crecimiento previsto para evitar desajustes.

La experiencia reciente demuestra la rapidez con la que se materializan los desvíos fiscales. Los resultados financieros del primer trimestre del próximo año servirán como el termómetro definitivo para evaluar si la nueva arquitectura tributaria cumple con sus objetivos financieros.

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