La estrategia comercial implementada por la división de la cadena minorista en territorio mexicano comienza a arrojar indicios favorables en cuanto a la afluencia de compradores. Tras afrontar un periodo prolongado de menor dinamismo y contracción en las visitas a sus sucursales, la corporación logró estabilizar este indicador clave. Pese a este avance operativo, el repunte en la concurrencia aún resulta insuficiente para impulsar la rentabilidad general de la empresa.
Impacto financiero y alza en los ingresos consolidados
De acuerdo con el informe financiero correspondiente al tercer periodo del año, los ingresos consolidados de Walmex alcanzaron los 248,828 millones de pesos, lo que representa un crecimiento interanual del 3%. No obstante, este incremento en la comercialización vino acompañado de mayores costos operativos y presiones fiscales que mermaron el balance final.
Como consecuencia de estas cargas financieras y operativas, la utilidad neta de la compañía sufrió un retroceso del 6.1% en comparación anual, situándose en 11,027 millones de pesos entre los meses de julio y septiembre.
Estabilización del tráfico tras nueve trimestres
Durante la conferencia trimestral con inversionistas, Camilo Cañedo, vicepresidente senior de Administración y Finanzas, detalló que el flujo de clientes en México se mantuvo estable frente al año anterior por primera vez en nueve trimestres. Este freno en la tendencia negativa marca un punto de inflexión, aunque la firma todavía no registra una expansión interanual en su volumen total de compradores.
En el mercado nacional, los ingresos experimentaron un incremento del 3.1%, alcanzando los 206,759 millones de pesos. Las unidades comerciales con más de un año en funcionamiento observaron un repunte del 1.7%, impulsadas por un aumento del 1.6% en el ticket promedio por transacción. Dentro de las distintas marcas del grupo, Sam’s Club destacó como el formato con mayor dinamismo, mientras que Bodega continúa representando un reto operativo.
Estrategia de congelamiento de precios
Para atraer de vuelta a los consumidores, la compañía apostó firmemente por contener los costos y garantizar la disponibilidad de mercancía básica. Mediante iniciativas enfocadas en mantener sin modificaciones los montos de miles de artículos esenciales durante periodos prolongados, la empresa logró captar la atención del público.
Los productos adheridos a estas medidas de contención inflacionaria registraron tasas de expansión de doble dígito, figurando de manera constante en las compras de los hogares. Asimismo, las marcas propias ganaron aproximadamente un punto porcentual de penetración en el mercado frente al ciclo previo, complementando los ajustes logísticos orientados a simplificar la operación en formatos específicos.
El reto del incremento en los gastos operativos
Uno de los principales factores que incidieron en la baja de utilidades fue el ritmo de crecimiento de los costos corporativos. Los gastos generales en México se elevaron un 6.4%, ubicándose en 35,533 millones de pesos, impulsados por inversiones destinadas a la apertura de nuevas unidades, infraestructura digital, comercio electrónico y mejoras laborales.
Al crecer los gastos por encima de los ingresos, la utilidad operativa en el mercado mexicano descendió un 2.6% para cerrar en 15,979 millones de pesos, mientras que el margen EBITDA pasó del 10.7% al 10.4%. A nivel consolidado, los impuestos también ejercieron presión al aumentar un 14.2%, aunque la directiva anticipa una normalización de la tasa impositiva hacia el tramo final del ejercicio fiscal.
En el frente digital, el comercio electrónico mostró un desempeño sobresaliente con un incremento del 15.8% en sus ventas netas, destacando que el 75% de los pedidos gestionados bajo la modalidad de entrega directa desde tienda se completaron durante la misma jornada.


