Cuarenta y nueve estaciones de transmilenio ya operan con tecnología inteligente contra la evasión de pasajes
En un esfuerzo continuo por blindar el sistema de transporte masivo de la capital colombiana frente a la evasión tarifaria, la administración distrital confirmó que 49 estaciones ya se encuentran operando bajo una nueva modalidad tecnológica. Esta infraestructura incorpora el denominado Sistema Inteligente de Gestión y Monitoreo de Puertas (SIGMP), una herramienta diseñada para transformar los tradicionales accesos físicos en dispositivos hiperconectados que dialogan de forma directa con los vehículos y el centro de operaciones de la red.
Fin al accionamiento manual por parte del operador
Uno de los cambios más significativos de esta modernización tecnológica radica en la supresión del sistema tradicional en el cual el conductor debía presionar un comando de radiofrecuencia para habilitar el paso de los usuarios. Con el esquema actual, la apertura de los accesos se ejecuta de manera totalmente automatizada gracias al uso de cámaras especializadas dotadas de reconocimiento de placas.
Dichos dispositivos logran identificar con precisión milimétrica el automotor que arriba a la plataforma, constatan que cuente con la habilitación correspondiente y determinan su tipología para accionar el mecanismo exacto de apertura. Adicionalmente, una red de sensores valida que el bus se encuentre perfectamente alineado antes de permitir el ingreso o salida de pasajeros.
Al respecto, la subgerente de TransMilenio, Carmen Rosales, explicó que estas puertas automáticas mejoran la seguridad vial y ayudan a reducir la evasión. Si las puertas solo se abren cuando un bus está detenido en su lugar, se cierran los espacios que hoy aprovechan quienes saltan desde el carril o fuerzan las puertas para entrar sin pagar.
Monitoreo en tiempo real y prevención de fallas
La implementación de este sistema inteligente también modifica radicalmente las labores de mantenimiento dentro de la red troncal. Anteriormente, las averías mecánicas o electrónicas dependían exclusivamente de los reportes emitidos por los operadores o los propios ciudadanos. Hoy en día, cada mecanismo recopila un registro detallado sobre la cantidad de ciclos de apertura, bloqueos y anomalías eléctricas, transmitiendo los datos al centro de control centralizado.
Gracias a esta recolección masiva de información, la empresa de transporte puede transicionar de un modelo reactivo a uno de carácter predictivo. En situaciones donde se presenten fallas operativas, las plataformas disponen de botones luminosos equipados con sistemas de asistencia auditiva, permitiendo solicitar la apertura sin vulnerar los protocolos de seguridad establecidos. Asimismo, se incorporaron herramientas de videoanalítica para supervisar constantemente el uso correcto de los accesos.
Las intervenciones iniciales se han concentrado en las troncales más antiguas de la capital, tales como la troncal Caracas, la Autopista Norte y la calle 80, las cuales conservaban mecanismos de apertura basados en poleas y motores tradicionales. Como parte de la hoja de ruta del Distrito, se prevé llevar esta tecnología en el mediano plazo a más de 20 estaciones adicionales ubicadas en corredores estratégicos como la avenida 68, la avenida Ciudad de Cali, la avenida de Las Américas, la Autopista Sur a la altura de Soacha y la continuidad de la troncal Caracas.
Un reto financiero ante el impacto de los colados
La modernización tecnológica se materializa en un escenario financiero sumamente complejo para la operación del sistema masivo. Las cifras oficiales indican que aproximadamente un 15% de los viajes diarios no son cancelados por los usuarios, lo que se traduce en pérdidas económicas estimadas en COP$295.000 millones al año.
La urgencia de estas medidas quedó expuesta recientemente cuando las cámaras de seguridad registraron a un grupo de aproximadamente 60 personas ingresando de forma irregular durante una jornada de protestas. Este tipo de incidentes ha reavivado las discusiones en torno a la verdadera efectividad que tuvieron estrategias previas, tales como la instalación de torniquetes de piso a techo y barreras físicas que los infractores han logrado burlar.
Si bien las autoridades distritales no han establecido una fecha límite para finalizar el despliegue total de la estrategia ni una meta numérica específica de reducción de evasores, la apuesta principal descansa en que la automatización y el control telemático incrementen la dificultad para ingresar de manera fraudulenta a las estaciones.


