Honduras prueba tecnología patentada en México para estimular las lluvias ante la sequía

“Nunca habíamos visto un fenómeno como este”, dijo José Aguilar, un campesino de 67 años de Moropocay, una localidad del municipio de Nacaome, en el departamento de Valle, al sur de Honduras, afectada por la sequía asociada al fenómeno de El Niño.

Ver más: El fenómeno de El Niño alcanza una intensidad récord y amenaza la economía global

La falta de lluvias ha golpeado los medios de vida en esta comunidad, y ante ello, más de 1.200 familias de la zona recibieron recientemente raciones de alimentos tras perder sus cosechas. La preocupación se extiende por al menos 234 de los 298 municipios.

Las condiciones actuales han llevado a buscar opciones para enfrentar meses con menos lluvias. Una de las respuestas ha sido recurrir a la siembra de nubes, propuesta que surgió del sector privado, de Azucarera La Grecia, y luego fue adoptada por las autoridades como medida complementaria de la emergencia.

El Programa de Siembras de Nubes, impulsado por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) con tecnología de la empresa mexicana Startup Renaissance, supone una inversión de unos US$750.000, con una participación cercana al 13% del sector privado, y contempla una veintena de vuelos para estimular artificialmente las lluvias en una superficie de hasta 2,3 millones de hectáreas productivas afectadas.

Según explicó el titular de la SAG, Moisés Abraham Molina, el plan constituye una herramienta adicional frente a la emergencia y no sustituye las acciones estructurales necesarias para mejorar la disponibilidad de agua. “Sabemos que esta tecnología es posible, entonces debe aprovecharse para intentar exprimir la mayor cantidad de agua a las nubes que tanto se necesita en el Corredor Seco”.

La siembra de nubes se apoya en la fórmula química Rainmate, patentada en México por Startup Renaissance, y elaborada a base de yoduro de plata, un compuesto químico cuya estructura cristalina es muy similar a la del hielo, para generar precipitaciones pluviales en las regiones afectadas por sequías prolongadas.

La iniciativa comenzó el 26 de septiembre con operaciones a bordo de una aeronave Beechcraft King Air C90. Al 17 de octubre, se completaron los 20 vuelos programados inicialmente y quedó un remanente de unos 180 litros de producto, suficiente para realizar dos operaciones adicionales, siempre que las condiciones meteorológicas sean favorables.

“Tenemos un equipo meteorológico que está verificando las condiciones las 24 horas del día, los siete días a la semana”, según explicó Víctor Torres, coordinador de estimulación de lluvias del programa, a Frente a Frente, de Televicentro.

El equipo se encuentra en México, Chile y Honduras, “quienes nos dan el punto de vista local, que es lo más importante que puede existir para nosotros. Cuando todo este equipo meteorológico observa las nubes y puede extender un pronóstico favorable para nosotros, nos avisan y es como preparamos el vuelo”, agregó Torres.

El monitoreo meteorológico determina cuándo puede realizarse cada operación, pero la técnica no crea nubes, sino que aprovecha las que ya existen y que reúnen las condiciones de humedad y temperatura necesarias para favorecer la precipitación.

Las operaciones se han concentrado en la cuenca del río Aguán, sectores de Yoro y Arenal, la represa Francisco Morazán, conocida como El Cajón, y zonas del sur como Choluteca, San Lorenzo, Nacaome y San Marcos de Colón, donde se precisa del agua para caña, okra, melón, granos básicos y pasturas del ganado, así como los caudales que alimenten embalses y las fuentes de abastecimiento de agua.

Para documentar cada vuelo, la empresa mexicana usa registros GPS, imágenes satelitales y estaciones meteorológicas, y entrega reportes periódicos.

En un balance divulgado el 12 de octubre, dos semanas después del inicio del programa, la empresa afirmó haber registrado “incrementos significativos” en la disponibilidad de agua para consumo humano y los sectores agropecuario e industrial.

Esta empresa de soluciones tecnológicas contra la sequía ha desarrollado más de 30 proyectos en México y Sudamérica para los sectores hidrológico, agropecuario, energético y forestal, según cifras en su sitio web.

Su coordinador general, Alejandro Trueba Carranza, es un agrónomo especialista en suelos que se describe como pionero en estimulación de lluvias desde 1977 y creador del reactivo Rainmate, utilizado desde 2021 en proyectos del gobierno federal mexicano.

En 2024 llevó la tecnología a Chile, donde —según su propio relato— cinco intervenciones cerca del desierto de Atacama, con Torres como piloto, generaron lluvia.

¿Es la solución?

La técnica que Honduras prueba no es nueva. Unos cincuenta países experimentan con la siembra de nubes o la usan de forma habitual, entre ellos Estados Unidos, China e Irán, según datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Ver más: La ONU advierte que El Niño podría agravar el hambre en América Latina y el Caribe

No obstante, el escepticismo sobre su efectividad persiste. Al respecto, Trueba dijo a medios nacionales que el secretario Molina “es un hombre valiente que ha tomado una decisión muy importante, tal vez cuestionable por muchos, pero que estamos seguros que en unos días más se va a revertir para favor y verán que esto funciona”.

El gobierno, por su lado, indicó que la estimulación de lluvias es una herramienta adicional, no una solución estructural. En paralelo, la SAG ejecuta un programa de más de 20 millones de lempiras (HNL), US$745.748539, para apoyar la alimentación del ganado en la época seca, entrega sistemas de riego por goteo y aprovechó la dotación de maquinaria vial a las 298 municipalidades del país para construir “cosechadoras de agua”: reservorios forrados con geomembrana para almacenar la lluvia.

También perfora pozos —con una advertencia del propio Molina: bombear en exceso agota los mantos freáticos y termina salinizando los suelos— y trabaja con el Instituto de Conservación Forestal (ICF) en la recuperación de las zonas de recarga de agua, además de diseñar zanjas de infiltración y evaluar la construcción de represas, algo que según el funcionario no se hace en el país desde hace décadas.

“Muchas personas están señalando que ya está lloviendo. De acuerdo, y ojalá continúe lloviendo y no necesitáramos hacer ninguna acción. Sin embargo, quiero recordarles que el fenómeno de El Niño termina en mayo. Que tengamos una semana de lluvia no implica que no va a haber periodos secos. No estoy anticipando ni deseando que los haya, pero si ocurren, estamos listos”.

Moisés Molina, secretario de Agricultura y Ganadería.

Por ahora, la magnitud del impacto potencial es considerable. La sequía amenaza con agravar la inseguridad alimentaria en Honduras, donde las pérdidas agrícolas, el riesgo para el ganado y la menor disponibilidad de agua afectan los medios de vida de las comunidades más vulnerables, según un llamamiento urgente de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

El organismo advirtió que más de 708.000 personas en 103 municipios podrían necesitar asistencia humanitaria, y que la posible llegada de condiciones asociadas a El Niño hacia finales de 2026 agudizaría la crisis en los próximos meses.

Además, autoridades de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) estiman que la época seca en el oriente, centro, sur y suroccidente del país comenzaría alrededor del 10 de noviembre y se extendería hasta mayo de 2027.

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