El trasfondo de la salida de AT&T del mercado mexicano
La reciente adquisición de AT&T México por parte de Grupo Televisa y Fintech Holdings no constituyó un movimiento imprevisto en el sector de las telecomunicaciones. De acuerdo con la mandataria federal, la corporación estadounidense tenía la intención de desprenderse de sus operaciones nacionales desde hace un tiempo considerable, debido a un cambio estratégico enfocado en su plaza de origen.
Durante su conferencia de prensa matutina, la titular del Ejecutivo federal abordó la transacción comercial que se dio a conocer públicamente días antes. «AT&T desde hace tiempo quería vender«, afirmó la funcionaria, al explicar que la empresa norteamericana prioriza sus recursos financieros en el territorio estadounidense, donde enfrenta un entorno de competencia intensa vinculado a la conectividad avanzada y los desarrollos de inteligencia artificial.
Una estrategia centrada en la infraestructura estadounidense
Los planteamientos gubernamentales guardan congruencia con la postura oficial emitida por la propia empresa de telecomunicaciones al formalizar el acuerdo de venta. El convenio estipula que la desinversión en México se pactó por 2,000 millones de dólares en efectivo al cierre, contemplando diversos ajustes normativos, compensaciones contractuales y elementos contingentes. El proceso de transacción requiere la luz verde de las instancias reguladoras mexicanas y se proyecta que concluya formalmente en el primer trimestre de 2027.
Mediante un comunicado institucional, la directiva de la compañía estadounidense subrayó que la operación responde a una reasignación de capital enfocada en consolidar redes de fibra óptica y tecnología 5G en Estados Unidos. Al respecto, el máximo responsable ejecutivo de la firma, John Stankey, argumentó que los futuros avances en inteligencia artificial dependerán sustancialmente de arquitecturas de red convergentes con una densidad de fibra mucho mayor.
No obstante, la corporación recalcó que su filial en territorio mexicano queda en una posición sólida para encarar una fase de mayor expansión, la cual se gestionará de manera más eficiente bajo el mando de inversionistas de carácter local.
Televisa y Fintech configuran un nuevo gigante de las telecomunicaciones
El consorcio comprador está integrado de manera paritaria por Grupo Televisa y Fintech Holdings. Según los reportes financieros emitidos por la televisora, cada socio mantendrá una participación accionaria del 50% en la nueva estructura propietaria de AT&T México. Para cubrir el monto de la contraprestación, el bloque empresarial recurrirá a una mezcla de recursos líquidos disponibles y esquemas de deuda garantizada sin recurso.
La magnitud de la empresa adquirida es notable para el mercado nacional. Los registros corporativos indican que la base de clientes rebasaba los 24.7 millones de usuarios de telefonía móvil al finalizar el ejercicio de 2025, ofreciendo además servicios agregados de internet y conectividad digital.
Durante ese mismo periodo fiscal, la filial mexicana generó ingresos consolidados por 85,400 millones de pesos, acompañados de una utilidad operativa de 1,400 millones de pesos, cifras detalladas por el grupo comprador en su documentación financiera.
Un contrapeso para equilibrar el sector móvil
Analistas financieros y agencias internacionales han destacado que este movimiento corporativo altera de forma significativa el panorama competitivo del país. Diversos reportes económicos señalan que la alianza entre Televisa y Fintech dotará a los nuevos operadores de la escala necesaria para disputar el liderazgo a América Móvil y su subsidiaria Telcel, la cual ha mantenido una posición dominante en el mercado de telefonía celular.
Diversas firmas de análisis financiero calificaron la transacción como sumamente ventajosa debido al costo pactado, recordando que se trata del segundo intento formal de Televisa por consolidarse en el mercado masivo de telecomunicaciones tras un precedente fallido la década pasada.
Por su parte, la administración federal enfatizó que la prioridad gubernamental radica en fomentar un entorno de libre competencia y mayores inversiones en infraestructura. La nueva autoridad regulatoria del sector tendrá la tarea de supervisar el proceso.
“¿Y qué queremos nosotros? Pues que haya competencia y que se invierta, que haya más acceso, que el internet sea mejor en nuestro país”
El futuro de esta operación comercial dependerá de la evaluación y autorización final que emitan los organismos reguladores competentes durante los próximos meses.


