Revelan acuerdo de arrendamiento en Nueva York
Una investigación periodística sacó a la luz detalles comprometedores sobre la gestión del organismo rector del balompié internacional. De acuerdo con información difundida por el diario francés Le Monde, la administración encabezada por Gianni Infantino pactó la renta de un espacio corporativo en la emblemática Trump Tower, situada en la Quinta Avenida de Nueva York y administrada por Eric Trump.
Los documentos internos a los que tuvo acceso el medio europeo señalan que la transacción se formalizó en mayo de 2025. El compromiso financiero estipula un desembolso total de 4 millones de dólares —equivalentes a aproximadamente 3,57 millones de euros— distribuidos en un plazo de siete años y siete meses por el uso de instalaciones que abarcan 450 metros cuadrados.
Justificación oficial y cuestionamientos sobre el proceso
Ante la filtración y los cuestionamientos sobre la conveniencia de dicha ubicación, la máxima institución del fútbol mundial defendió la operación al argumentar que el costo responde estrictamente a las tarifas habituales del mercado inmobiliario neoyorquino. No obstante, la publicación francesa puso en tela de juicio esta versión al señalar que el inmueble ha permanecido desocupado de manera sistemática, interpretando el movimiento como una muestra evidente de la cercanía política entre el mandamás del deporte y el círculo presidencial estadounidense.
La justificación institucional apuntaba a que las oficinas servirían como base logística de cara al Mundial de Clubes de 2025 y, de forma prioritaria, para la Copa del Mundo de 2026. Sin embargo, a diferencia de lo procedimentalmente correcto —como ocurrió con la apertura de instalaciones en Miami destinadas al departamento legal—, este contrato se adjudicó de manera directa, sin convocar a una licitación pública previa ni evaluar alternativas competitivas en la zona.
Escrutinio legislativo e investigaciones en Estados Unidos
La opacidad con la que se manejaron los detalles de esta transacción dentro de la propia organización ha encendido las alarmas en el ámbito político. Actualmente, la Cámara de Representantes de Estados Unidos mantiene abierta una línea de indagatoria enfocada en esclarecer la naturaleza de las conexiones entre el dirigente deportivo y la Casa Blanca.
En este contexto, el legislador demócrata Jamie Raskin, representante por Maryland e integrante del comité judicial, formalizó solicitudes para interrogar directamente al titular de la FIFA y recabar expedientes vinculados a sus nexos con el poder ejecutivo norteamericano. Ya desde septiembre pasado, el congresista exteriorizó su inconformidad ante la persistente negativa de ambas partes para colaborar plenamente con los requerimientos de transparencia.
Por su parte, el respaldo político ha sido mutuo. Meses atrás, concretamente en agosto, el mandatario estadounidense salió en defensa del dirigente deportivo tras las críticas severas provocadas por su polémico proyecto de inversiones privadas, mediante el cual buscaba comercializar una porción significativa de los derechos mercantiles de los torneos mundialistas.
En aquella ocasión, el jefe de Estado estadounidense respaldó la continuidad del directivo al señalar mediante un mensaje público: La FIFA cometería un gran error si, por cualquier motivo, siquiera considerara reemplazar al presidente Gianni Infantino.


