Analistas evalúan el giro flexible de Banxico y su apertura para discutir recortes en la tasa de interés
La reciente publicación de la Minuta del Banco de México (Banxico) generó un notable cambio en las expectativas de los especialistas financieros, quienes percibieron un enfoque más flexible o dovish por parte de la mayoría de los integrantes de la Junta de Gobierno. Aunque todavía no existe un acuerdo definitivo sobre el calendario exacto para el siguiente movimiento en el referencial, el organismo dejó abierta la posibilidad de implementar reducciones próximamente.
El documento oficial reflejó que tres de los cinco integrantes del órgano de gobierno muestran disposición para analizar una baja en el costo del dinero. Esta postura se sustenta en la percepción de que el proceso desinflacionario avanza de manera favorable, respaldado por la holgura en la actividad económica y el panorama restrictivo que mantiene la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos.
Perspectivas del mercado y el factor interno
Para Luis Gonzali, vicepresidente y co-director de inversiones en Franklin Templeton México, el mensaje del banco central fue contundente respecto a la flexibilidad monetaria. El especialista señaló que, si la trayectoria bajista de la inflación persiste —especialmente en su componente subyacente— y los mercados operan con estabilidad, el instituto central dispondría del margen necesario para aplicar uno o dos recortes adicionales en el corto plazo.
“Las minutas tienen un tono claramente dovish”, expresó Gonzali, quien añadió que “hacia adelante, el cambio en la composición de la Junta podría favorecer una postura ligeramente más dovish, lo que refuerza la posibilidad de que el ciclo de relajamiento monetario tenga todavía recorrido”. Cabe destacar que esta valoración también contempla la conclusión del periodo del subgobernador Jonathan Heath al cierre de diciembre, quien históricamente se ha decantado por mantener las tasas elevadas durante un mayor lapso.
La estrategia frente a la Reserva Federal
Conviene recordar que, en su última resolución de política monetaria, la institución optó por dejar sin cambios el referencial en 6,50%, nivel que mantiene estables los costos de endeudamiento tras concluir en mayo la fase de recortes iniciada a principios de 2024. Paralelamente, el banco emitió una guía prospectiva donde subrayó que no se encuentra obligado a replicar de manera automática los movimientos que realice la Fed.
Por su parte, el grupo de análisis económico de Banorte remarcó que la gobernadora Victoria Rodríguez, junto con los subgobernadores Gabriel Cuadra y Omar Mejía, fueron los principales impulsores de la idea de que el siguiente paso en la política monetaria sería una baja, a pesar de omitir fechas concretas. En contraste, posturas más conservadoras como las de Galia Borja y el propio Jonathan Heath insistieron en la prudencia ante diversos riesgos inflacionarios.
A pesar de la apertura al debate evidenciada en las minutas, Banorte estima que el referencial se mantendrá en 6,50% durante lo que resta del año, proyectando un incremento acumulado de 50 puntos base para el cierre de 2027 debido a las presiones externas y el estrecho margen frente a la política monetaria estadounidense.
Implicaciones cambiarias y posturas institucionales
En la misma línea, Grupo Financiero Monex indicó que el debate interno dejó de centrarse en la justificación de réditos elevados y comenzó a perfilar los requisitos para arrancar con una relajación monetaria gradual. Asimismo, la firma apuntó que la reducción en el diferencial de tasas frente a Estados Unidos no representa una alarma prioritaria, dado que los fundamentos macroeconómicos de ambas naciones muestran diferencias notables.
No obstante, otras instituciones mostraron mayor cautela. Los analistas de Banamex advirtieron que la inclinación acomodacionista de la mayoría provocó una reacción inmediata en el mercado cambiario, generando un ajuste al alza de aproximadamente 20 centavos en el tipo de cambio y acumulando una depreciación del peso frente al dólar cercana al 7,6% en las últimas cuatro semanas. Ante este escenario más complejo, consideran que el margen para maniobrar con recortes es estrecho, aunque no descartan que en noviembre se modifique la directriz futura para anticipar un movimiento a la baja hacia el cierre del año.


