Especialistas advierten que méxico carece de reservas estratégicas de gas natural en los gasoductos

La falsa percepción de seguridad en la red de gasoductos

Diversos analistas del sector energético han puesto en duda la existencia de un inventario estratégico de gas natural en territorio mexicano. Las declaraciones surgieron luego de que un alto funcionario del gobierno federal asegurara que las tuberías del país albergan suficiente combustible para cubrir tres días de consumo nacional ante un hipotético bloqueo en el suministro estadounidense.

El hidrocarburo resulta un pilar fundamental para la economía mexicana, ya que el 62% de la generación eléctrica depende de este recurso, el cual ingresa casi en su totalidad desde Estados Unidos mediante una compleja red de transporte.

Eduardo Prud’homme, socio de la consultora GADEX y exfuncionario del Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas), calificó el cálculo oficial como un dato totalmente erróneo. El especialista explicó que la demanda nacional durante tres días equivaldría a 21.000 millones de pies cúbicos, una cifra muy superior a la capacidad real de los gasoductos gestionados por el organismo, los cuales operan transportando apenas una tercera parte de ese volumen con un margen de maniobra sumamente ajustado.

“Si baja de 5.500 millones de pies cúbicos diarios, el sistema se colapsa y no hay forma de mover el gas”, advirtió Prud’homme, quien además comparó el flujo constante de los ductos con la respiración humana, donde el gas simplemente circula sin posibilidad de ser almacenado de manera prolongada.

Por su parte, David Rosales, socio director de Elevation Ideas, coincidió en que el contenido de las tuberías no puede considerarse una reserva formal. No obstante, puntualizó que dos de las tres terminales de regasificación existentes —operadas por firmas como Vopak, Korea Gas, Mitsui y Samsung en Tamaulipas y Colima— podrían ofrecer un soporte limitado ante una emergencia, aunque matizó su alcance operativo.

“Lo que está en terminales no es algo que resuelva un problema operativo como estos”, declaró Rosales, exdirector general de gas natural en la Secretaría de Energía.

La postura oficial y las aclaraciones del Cenagas

Las reacciones de los expertos se produjeron después de que Cuitláhuac García, director general del Cenagas, señalara que el país logró superar una situación crítica derivada de una alerta en Estados Unidos sobre la posible reducción de una quinta parte de las importaciones, gracias a la coordinación interinstitucional y a los 21.000 kilómetros de gasoductos.

“No tenemos almacenamiento, pero a través de estas estrategias podemos solventar y, por lo tanto, podríamos tener hasta tres días si hubiese algún corte de este gas natural de importación”, indicó García.

Frente a esto, Prud’homme argumentó que transmitir ese mensaje genera una falsa sensación de protección en la ciudadanía y en los mercados. Posteriormente, el equipo de comunicación del Cenagas precisó que el incidente real consistió en labores de mantenimiento en el punto Inyección Ramones y una eventualidad operativa en el sistema de la empresa transportista estadounidense El Paso Natural Gas Company, la cual requirió una supervisión conjunta durante cinco días.

“No se trató de una decisión ni de una restricción impuesta por el Gobierno de Estados Unidos, sino de una eventualidad operativa de la empresa norteamericana transportista. Tampoco debe entenderse como una disminución continua y uniforme durante una o dos semanas”, aclaró la institución, añadiendo que el sector se encuentra preparado para gestionar contingencias similares por plazos mayores según el grado de restricción.

Un rezago histórico en la infraestructura nacional

La ausencia de reservas estratégicas de gas natural representa uno de los desafíos más prolongados para la política energética del país. Desde marzo de 2018, la Secretaría de Energía estableció una normativa para que el Cenagas acumulara un inventario equivalente a un mínimo de cinco días de consumo nacional, estimado en 45.000 millones de pies cúbicos para el año 2026.

Los planes iniciales contemplaban el aprovechamiento de yacimientos terrestres agotados, un proceso que se detuvo durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador y que no logró concretarse. Cálculos del Instituto Mexicano para la Competitividad estiman que el costo de capital para desarrollar estas instalaciones oscilaría entre los 428 y los 2.600 millones de dólares.

Analistas como Adrián Duhalt señalan que la dependencia externa sigue siendo alarmante, sobre todo cuando gran parte de la producción nacional se destina al autoconsumo de Petróleos Mexicanos (Pemex), obligando al país a importar el 75% de la demanda total, equivalente a 9.000 millones de pies cúbicos diarios.

Las consecuencias de esta vulnerabilidad ya han sido experimentadas con anterioridad, como ocurrió en febrero de 2021, cuando una tormenta invernal en Texas paralizó el envío del combustible y provocó cortes masivos de electricidad que afectaron a más de 20 estados y a 5,9 millones de clientes de la Comisión Federal de Electricidad.

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