El termómetro financiero de los hogares mexicanos continúa enfriándose. Durante el pasado mes de septiembre, la confianza del consumidor en México cayó 1.2% durante septiembre, situándose en un nivel de 45.1 puntos, de acuerdo con los registros divulgados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este nuevo tropiezo responde principalmente a una visión menos optimista sobre el porvenir económico y al desgaste de las finanzas cotidianas.
Impacto directo en la economía doméstica
La medición oficial revela que la situación económica en el hogar fue el rubro más afectado, experimentando una contracción de 1.9 puntos al contrastarse con el mismo periodo del año anterior. Asimismo, la percepción general sobre el estado actual del país registró una baja de 1.5 puntos frente al año previo, reflejando un panorama de mayor cautela entre la ciudadanía.
El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC), desarrollado de manera conjunta por el Inegi y el Banco de México, evidenció un deterioro generalizado en sus cinco componentes principales al cierre del tercer trimestre. Entre los aspectos más golpeados destacan las posibilidades actuales de las familias para adquirir bienes de larga duración —como electrodomésticos, muebles o pantallas—, las cuales disminuyeron 1.1 puntos anuales debido a las presiones inflacionarias.
Expectativas reservadas ante el futuro financiero
El pesimismo no se limita al presente, sino que impregna la perspectiva a mediano plazo. Las expectativas sobre la condición económica nacional para los siguientes 12 meses sufrieron un retroceso de 0.8 puntos frente al mismo mes del año previo. En la misma línea, la proyección sobre el bienestar financiero futuro al interior de las familias descendió 0.9 puntos.
Especialistas en materia económica advierten que este cambio en la mentalidad de los compradores suele frenar de manera inmediata el consumo privado. Desde la perspectiva de Grupo Financiero Monex, este retrocurso en la confianza se alimenta de un entorno global incierto y del encarecimiento constante de diversos productos y servicios.
«A nivel interno, si bien la inflación mantiene una trayectoria contenida, persisten presiones en el componente de servicios y se observa un repunte en los precios de los energéticos, mientras que el mercado laboral continúa mostrando señales de enfriamiento«, explicó la institución.
Con un menor margen de maniobra en los bolsillos y expectativas reservadas, los consumidores mexicanos adoptan una postura defensiva frente a los retos económicos que marcarán el cierre del año.


