Nueva licitación del Banco Central para impulsar el crédito a largo plazo
La administración liderada por Javier Milei se encuentra ultimando los detalles para poner en marcha la segunda etapa de su estrategia financiera orientada a dinamizar el mercado inmobiliario. A través del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la autoridad monetaria convocará próximamente a una nueva subasta de plazos fijos utilizando recursos provenientes del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSeS.
Esta iniciativa forma parte del programa global por ARS$2 billones ideado por el equipo económico encabezado por el ministro Luis Caputo, presentado formalmente a finales del mes de agosto. El mecanismo contempla la colocación de instrumentos financieros en tramos periódicos de hasta ARS$200.000 millones por cada convocatoria, con el propósito fundamental de inyectar liquidez y otorgar financiamiento de largo plazo a las entidades bancarias del país.
Históricamente, el sistema financiero argentino ha sufrido un descalce de plazos debido a que captaciones y depósitos suelen ser de corto plazo, lo que restringe severamente la oferta de préstamos habitacionales. Con esta herramienta, el Gobierno busca solucionar ese cuello de botella y reactivar el crédito en pesos, un segmento que perdió fuerza tras el endurecimiento de la política monetaria implementado en la antesala del periodo electoral.
Balance de la primera subasta y condiciones financieras
En la prueba piloto llevada a cabo el 7 de septiembre, el FGS adjudicó exitosamente los primeros ARS$200.000 millones. De un total de 18 instituciones financieras que presentaron 42 posturas por ARS$258.640 millones, solamente 13 resultaron adjudicatarias. Un dato relevante fue la preferencia por los plazos más extensos: ARS$164.429 millones (el 82% del total colocado) se destinaron a la modalidad de cinco años, mientras que los restantes ARS$35.571 millones se pactaron a un año.
En cuanto a los costos financieros, la tasa para el tramo de un año se fijó en la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) más un spread promedio ponderado de 2,67%, en tanto que para el plazo de cinco años trepó hasta la UVA más 4,94%. Ambas referencias superaron los pisos mínimos establecidos originalmente por el Banco Central, ubicados en 2,5% y 4,5% respectivamente. Cabe recordar que tanto el fondeo como los créditos finales se actualizan mediante la UVA, vinculando de forma directa las operaciones a la evolución de la inflación.
Expectativas moderadas y alcance de la medida
Dentro del sector financiero existe consenso en que el programa tendrá un impacto de carácter moderado. Si bien los analistas coinciden en que no se producirá un auge repentino o boom de colocaciones hipotecarias en el cortísimo plazo, la herramienta representará un estímulo significativo frente a los magros volúmenes actuales.
Las proyecciones oficiales estiman que el esquema beneficiará de manera directa a unas 17.000 o 18.000 familias, generando simultáneamente un efecto multiplicador que dinamice industrias asociadas, como la de electrodomésticos, y fomente la formalización de la economía. Como referencia histórica, el mercado recuerda que durante el año pasado se otorgaron cerca de 44.000 créditos, mientras que el presente ejercicio proyecta cerrar en torno a los 30.000 préstamos, una cifra que podría verse equiparada gracias a este nuevo impulso.
Fuentes del sector privado señalan que, si bien la disponibilidad de fondeo a largo plazo es una noticia muy positiva, para los bancos de mayor envergadura no resulta un cambio drástico en su operativa diaria. Por esta razón, las entidades de menor tamaño fueron las que mostraron mayor dinamismo en la primera subasta, encontrando un beneficio comercial más directo. No obstante, los principales actores del mercado confirmaron su participación en las siguientes licitaciones.
Cómo opera el esquema de financiamiento habitacional
El diseño del programa gubernamental obliga a los bancos adjudicatarios a canalizar los recursos hacia créditos destinados a la adquisición, construcción o refacción de la primera vivienda, debiendo desembolsar los fondos en un plazo máximo estipulado (el cual fue de 120 días en la primera convocatoria). Cada hipoteca individual puede alcanzar un tope de 150.000 UVA (equivalentes a unos US$200.000), con un plazo mínimo de devolución fijado en 15 años.
Como contrapartida por recibir este fondeo especial, las entidades financieras asumen un tope máximo de tasa equivalente a UVA más 7,5% nominal anual, limitación con la cual el Ejecutivo pretende abaratar el acceso a la vivienda propia. Asimismo, para garantizar la transparencia y evitar la concentración de recursos, se establecieron estrictos topes: el monto asignado a cada banco no puede exceder el 2% de su responsabilidad patrimonial computable, ni el 20% de su propia cartera hipotecaria. Del mismo modo, ninguna entidad tiene permitido ofertar por más del 20% del volumen total de cada subasta, equivalente a unos ARS$40.000 millones.


