Investigación en curso tras el ataque en pleno vuelo
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que el copiloto responsable de intentar desviar una aeronave comercial hacia territorio israelí fue sometido a procesos de adoctrinamiento radical. Durante una intervención mediática ofrecida este jueves, el mandatario abordó los interrogantes en torno a los autores intelectuales detrás de la radicalización del aviador, admitiendo que por el momento se desconoce quién estuvo directamente implicado en el proceso.
Al ser cuestionado sobre una posible vinculación de regímenes extranjeros en el atentado frustrado, Netanyahu enfatizó que “es demasiado pronto para decirlo”. No obstante, recalcó el compromiso del Estado hebreo con las autoridades internacionales para esclarecer los hechos, afirmando categóricamente: “Llegaremos al fondo del asunto”, según declaró en una entrevista concedida al programa Fox and Friends de la cadena Fox News.
El incidente generó momentos de extrema tensión a bordo de una aeronave de la aerolínea FlyDubai, la cual transportaba a 174 personas, en su mayoría ciudadanos israelíes, desde los Emiratos Árabes Unidos con destino final en Tel Aviv. Las primeras evidencias gráficas del suceso, capturadas por un dentista llamado Shota Musayev quien colaboró activamente con el capitán para neutralizar la amenaza, muestran al copiloto —de nacionalidad omaní— inmovilizado en el suelo con las extremidades atadas.
La heroica intervención del capitán y la respuesta de los pasajeros
El piloto al mando de la aeronave, identificado como Smit Machchhar, recibió múltiples elogios internacionales por su valor al enfrentar la agresión dentro de la cabina. A pesar de haber resultado herido y ensangrentado durante el forcejeo, el capitán logró accionar los mecanismos de apertura para permitir el ingreso de los viajeros, quienes posteriormente intervinieron para someter al copiloto y evitar una tragedia mayor.
Testimonios recopilados entre los occupants del vuelo reflejan el terror vivido durante los momentos críticos de la agresión. Uno de los pasajeros involucrados en la defensa colectiva, Asaf Rajuan, relató los instantes de zozobra a través de un comunicado emitido por la presidencia de Israel, señalando: “Nos sentimos indefensos, suspendidos en el aire, y no sabía a quién recurrir, pero todo fue instinto de supervivencia”.
Por su parte, la embajada de India en Arabia Saudí confirmó que el capitán Machchhar se encuentra bajo observación médica en condición estable. Mientras tanto, el copiloto permanece bajo custodia policial en territorio saudí, donde las autoridades locales colaboran de manera conjunta con delegaciones extranjeras para dilucidar las motivaciones exactas del ataque.
Fuentes cercanas a las indagatorias apuntan a que “se están examinando todos los escenarios posibles, desde terrorismo hasta trastornos mentales”, manteniendo abiertas todas las líneas de investigación sin descartar ninguna hipótesis por el momento. Paralelamente, diplomáticos del gobierno israelí han solicitado la extradición del sospechoso para someterlo a interrogatorios en su país, aunque la viabilidad de dicha petición permanece incierta debido a la compleja relación diplomática entre ambas naciones.
Un descenso al límite y la resistencia de la aeronave
El caos se apoderó de la cabina aproximadamente dos horas y media después del despegue, momento en el cual el aparato experimentó una caída drástica y descontrolada. De acuerdo con registros de la plataforma Flightradar24, el modelo Boeing 737 Max 8 se precipitó desde una altitud de 10 mil metros hasta los 5 mil 100 metros en un lapso cercano a un minuto, ejecutando posteriormente trayectorias irregulares en las inmediaciones de la frontera jordana antes de conseguir un aterrizaje de emergencia en Tabuk, Arabia Saudí.
Especialistas en aviación civil han calificado la maniobra de supervivencia como un acontecimiento extraordinario. Philip Kean, director de la escuela de aviación en Nueva Zelanda donde se capacitó el capitán indio, catalogó el suceso como “milagroso, en el sentido de que el avión nunca, jamás fue diseñado para ese tipo de picado y sobrevivir a eso; el avión, de hecho, no se desintegró por completo”. En la misma línea, el expresidente estadounidense Donald Trump reconoció públicamente la resistencia estructural de la aeronave fabricada en Estados Unidos, destacando su capacidad para soportar tensiones físicas y fuerzas G muy por encima de los parámetros técnicos establecidos por el fabricante.


