El peligro de la captura estatal frente a la pugna política
Durante su intervención en la capital del país, el exmandatario mexicano advirtió sobre el peligro latente de una eventual toma de control de las instituciones gubernamentales por parte de las estructuras delictivas. Desde su perspectiva, las actuales autoridades federales cometen un error estratégico al enfocar sus principales baterías discursivas y políticas en combatir a las fuerzas opositoras en lugar de enfrentar el verdadero riesgo para la estabilidad de la nación.
“No estamos hablando (…) de un problema meramente de drogas, es riesgo de captura del Estado, que es la verdadera amenaza. El Gobierno debe entender que es el crimen organizado y no la oposición el mayor enemigo del pueblo mexicano”, afirmó el exmandatario durante su participación en el cuarto Foro América Libre, celebrado en Ciudad de México.
El político, cuya administración federal impulsó una ofensiva frontal contra los cárteles de la droga que derivó en un alto índice de violencia armada en el territorio nacional, fundamentó su advertencia en la creciente y documentada intromisión de las redes criminales en los asuntos públicos y en los procesos de representación popular.
Señalamientos internacionales y reacciones desde el poder ejecutivo
Como parte de sus argumentos, el exjefe de Estado recordó los señalamientos emitidos por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York en contra de diversos actores políticos mexicanos, entre ellos un exgobernador y otros funcionarios vinculados a administraciones recientes. Dichas acusaciones judiciales sostienen que existieron presuntos esquemas de colaboración y financiamiento ilícito a cambio de impunidad y protección para el trasiego de sustancias prohibidas hacia los mercados norteamericanos.
Asimismo, el exintegrante del partido blanquiazul criticó el debilitamiento de los contrapesos democráticos, los tribunales y los organismos electorales locales, estableciendo paralelismos con procesos políticos observados en otras naciones de la región sudamericana. Estas declaraciones provocaron una pronta respuesta desde Palacio Nacional, donde la titular del Ejecutivo federal descalificó las posturas del exgobernante durante su habitual conferencia matutina.
“El espurio Calderón hablando de democracia. Así está la derecha mexicana”, afirmó la mandataria al ironizar sobre la presencia del exdirigente en la cumbre que agrupa a diversas corrientes conservadoras del continente.
Llamado a la apertura ciudadana en la política mexicana
Más allá de las confrontaciones con el oficialismo, el exmandatario dirigió críticas hacia el interior de las fuerzas políticas contrarias al régimen actual, a las cuales instó a flexibilizar sus estructuras internas para permitir una mayor participación de la sociedad civil. Reconoció que en el pasado reciente no se tomaron en cuenta diversas estrategias orientadas a consolidar una base territorial más sólida y participativa de cara a los comicios federales.
“La libertad política no solo puede ser cancelada por el Gobierno, también los partidos, cuando cierran sus puertas a la participación de ciudadanos de buena voluntad”, puntualizó.
Paralelamente al desarrollo del foro internacional, la presencia del exgobernante generó fricciones en las calles de la capital. Grupos de extrabajadores pertenecientes a la extinta compañía pública de energía realizaron movilizaciones de protesta en las inmediaciones de la sede del evento para manifestar su descontento con su figura pública, recordando las decisiones económicas y laborales tomadas durante su sexenio.


