Fondos de pensiones mexicanos logran máximo histórico en compra de deuda pública ante la inestabilidad internacional
Durante el pasado mes de agosto, los fondos de pensiones en México elevaron de manera sustancial sus posiciones en instrumentos gubernamentales denominados en moneda nacional, alcanzando una cifra sin precedentes. Este movimiento estratégico ha servido para sostener la demanda interna en un escenario financiero internacional caracterizado por la incertidumbre y la cautela de los inversores extranjeros.
De acuerdo con las estadísticas proporcionadas por el banco central, las administradoras de fondos para el retiro, conocidas popularmente como Afores, administraban el mes pasado un monto equivalente a 4,3 billones de pesos, lo que se traduce en unos 241.000 millones de dólares en papeles soberanos. Estas inversiones acumuladas registran un incremento del 6% en lo que va del año y un repunte notable del 32% si se compara con el arranque del ejercicio anterior.
Un soporte clave para la economía nacional
El firme respaldo financiero otorgado por las Afores se ha convertido en un alivio fundamental para las cuentas del Estado, las cuales enfrentan presiones derivadas de un ritmo de expansión económica moderado, los elevados costos operativos asociados a la empresa productiva del Estado Petróleos Mexicanos y las desinversiones observadas por parte del capital externo.
Este rol de respaldo interno podría volverse aún más determinante en los próximos años, ante el temor latente de que los títulos soberanos en moneda extranjera pierdan su categoría de inversión recomendada, lo que obligaría al sector público a depender en mayor medida de los recursos disponibles dentro del territorio nacional.
“Para México, esta es una historia completamente subestimada”, afirmó Natalia Gurushina, economista jefe de mercados emergentes de VanEck, al destacar que los fondos de pensiones representan una “enorme fuerza estabilizadora” en momentos de volatilidad.
Como muestra de esta estabilidad, tan solo en el mes de marzo, coincidiendo con el estallido del conflicto bélico en Oriente Medio, los operadores extranjeros retiraron más de 1.000 millones de dólares del mercado de renta fija local, interrumpiendo una racha previa de dos meses con flujos positivos de capital.
“Cuando hay turbulencias globales, los inversores extranjeros pueden obtener ganancias, retirarse o huir; estos no venden. Mantienen sus posiciones”, señaló Gurushina. “Y eso es precisamente lo que quiere el gobierno”.
El reto de las calificaciones crediticias y el futuro del financiamiento
Los bonos emitidos por el gobierno federal se han consolidado como el principal mecanismo de apalancamiento fiscal, un estatus que cobrará mayor relevancia si las vías de financiamiento externo llegan a restringirse debido a recortes en la nota soberana del país.
Conviene recordar que en mayo pasado, Moody’s Ratings redujo la calificación de la deuda mexicana al peldaño más bajo dentro del grado de inversión, poco después de que S&P Global Ratings ajustara su perspectiva de estable a negativa.
Estimaciones de Citi apuntan a que, de concretarse una degradación hacia la categoría de bono basura, los activos soberanos podrían sufrir salidas masivas de capital estimadas entre 5 mil y 7 mil millones de dólares.
No obstante, la expansión acelerada del sistema de pensiones podría amortiguar este impacto negativo. Las previsiones del sector indican que los recursos administrados por estas entidades podrían saltar desde los 9 billones de pesos actuales hasta alcanzar los 12 billones de pesos hacia el horizonte de 2030. Aunque las Afores han diversificado sus inversiones hacia instrumentos alternativos, la renta fija continúa dominando ampliamente sus carteras.
Para Todd Martínez, codirector del grupo de deuda soberana de Fitch Ratings para las Américas, la solidez del ahorro interno podría incluso prevenir una degradación definitiva que margine al país del grado de inversión.
El Estado mexicano se encuentra “bien posicionado para cubrir casi todas sus necesidades de financiamiento en el mercado interno”, recalcó Martínez, calificando esta circunstancia como una “fortaleza y es beneficioso para la calificación crediticia de México, lo que podría permitirle mantener el grado de inversión”.


