Tras una jornada caracterizada por la incertidumbre y una prolongada demora respecto al horario inicialmente previsto, la dirigencia nacional del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) despejó las dudas en torno a una de las definiciones políticas más disputadas del actual ciclo electoral. Las altas esferas partidarias oficializaron la postulación de Cruz Pérez Cuéllar, actual presidente municipal de Ciudad Juárez, como el abanderado que buscará la gubernatura en los comicios del próximo año.
Un desenlace marcado por la presión política interna
La resolución en el estado norteño se convirtió, sin lugar a dudas, en el procedimiento más ríspido y competido dentro de las filas de la autodenominada Cuarta Transformación. La confirmación oficial se hizo esperar hasta última hora del lunes, acumulando un retraso cercano a las seis horas en comparación con el itinerario originalmente comunicado a la militancia y a los medios de comunicación.
El alcalde juarense se impuso en la contienda interna por encima de la senadora Andrea Chávez, figura que contaba con un fuerte respaldo político dentro del aparato partidista. Tras el anuncio, Pérez Cuéllar recibió muestras de apoyo de un nutrido grupo de simpatizantes que se congregó en las instalaciones del World Trade Center, ubicadas en la capital del país, para celebrar su designación oficial.
A pesar de la intensa rivalidad que caracterizó las semanas previas y del revés político que significó este resultado para operadores cercanos a la legisladora, la propia Chávez estuvo presente durante la conferencia de prensa en la que se dio a conocer el veredicto. Su presencia buscó enviar un primer mensaje de contención y cohesión partidaria, ante las marcadas diferencias y fricciones que salieron a la luz a lo largo del proceso de selección.
El llamado urgente a la cohesión partidista
La magnitud del desgaste y la polarización generada entre los principales contendientes obligaron a la dirigencia a fijar una postura firme orientada a pacificar las bases. En este contexto, la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, intervino directamente para exigir disciplina y evitar fracturas internas de cara a la contienda constitucional.
Durante su intervención ante los medios de comunicación, la exsecretaria del Bienestar enfatizó que la prioridad absoluta del movimiento político debe ser la cohesión colectiva. «En nuestro movimiento hay algo obligado: mantener la unidad. Nuestra causa y proyecto es lo que más importa«, declaró la dirigente partidista, subrayando la responsabilidad histórica que recae sobre los liderazgos locales.
Asimismo, Montiel hizo un llamado enérgico a cerrar filas y trabajar de manera coordinada para atender las demandas sociales pendientes en la región. «Estamos obligados a sacar a la derecha, al PAN corrupto del gobierno y eso sólo lo vamos a hacer si nos organizamos«, puntualizó, marcando el tono confrontativo que tendrá la estrategia electoral del partido guinda en el territorio chihuahuense.


