Moody’s advierte que Pemex sufrirá un agujero financiero superior a 5.000 millones de dólares por la inestabilidad energética

Moody’s advierte que Pemex sufrirá un agujero financiero superior a 5.000 millones de dólares por la inestabilidad energética

La petrolera estatal mexicana Petróleos Mexicanos se encuentra en una encrucijada financiera compleja. Contrario a lo que dictaría la lógica en un escenario de cotizaciones elevadas del crudo, la compañía enfrenta una situación de números rojos alarmante. De acuerdo con las proyecciones emitidas por la calificadora internacional de riesgo crediticio Moody’s, la empresa podría registrar un saldo negativo que oscilará entre los 5.000 millones y los 6.000 millones de dólares durante el presente ejercicio fiscal, impulsado principalmente por los drásticos altibajos en los mercados internacionales de la energía.

Un problema estructural arraigado en la refinación

Durante una conferencia de prensa llevada a cabo en la capital mexicana, la analista de la agencia calificadora Roxana Muñoz detalló que este fenómeno no es completamente nuevo, ya que se han observado desequilibrios financieros similares en el sector de procesamiento y transformación industrial durante los periodos precedentes. Sin embargo, la experta advirtió que las cifras actuales corren el riesgo de escalar de manera considerable, dependiendo directamente de la cotización internacional por barril y de los volúmenes de energéticos que la corporación se vea obligada a importar para abastecer la demanda interna.

“Creemos que pueden ser de US$5.000 a US$6.000 millones de déficit”, declaró la especialista ante los medios de comunicación, al tiempo que enfatizó que una mayor inestabilidad geopolítica o comercial en el globo podría ensanchar aún más esta brecha económica para la compañía.

La pinza fiscal y los subsidios al mercado interno

La compleja situación operativa de la empresa se agrava debido a una estructura de costos adversa. Por un lado, la entidad gubernamental está obligada a cubrir gravámenes fiscales correspondientes al petróleo calculados bajo parámetros de valor internacional. Por el otro, adquiere combustibles en el extranjero a precios históricos elevados —como ha ocurrido recientemente con el diésel en el mercado estadounidense—, mientras comercializa sus productos en el mercado mayorista local bajo márgenes reducidos.

Esta estrategia comercial busca respaldar de forma directa el acuerdo implementado por la administración federal para contener los costos al consumidor final en las estaciones de servicio de todo el territorio nacional, sacrificando de esta manera la rentabilidad propia de la corporación estatal.

Ineficiencias operativas y retrasos tecnológicos

El panorama industrial interno tampoco ofrece un respiro financiero. Las instalaciones encargadas de la transformación de crudo operan con niveles de rendimiento que distan de ser óptimos. Incluso complejos de reciente creación, como la refinería Olmeca ubicada en Dos Bocas, han presentado interrupciones temporales en sus procesos desde su inauguración oficial en 2022.

A esto se suman los retrasos acumulados en la puesta en marcha de las plantas coquizadoras pendientes, cuyos plazos de ejecución se han postergado desde el año pasado, limitando la capacidad de la empresa para maximizar el aprovechamiento de los hidrocarburos pesados.

El impacto de los conflictos globales

El escenario macroeconómico internacional tampoco favorece la estabilidad de la firma. Los enfrentamientos bélicos en regiones como Ucrania y Oriente Medio han impulsado los valores del crudo hasta la barrera de los 100 dólares por barril. Estas tensiones han alterado las rutas logísticas tradicionales y deprimido la actividad de refinación a escala global, desatando una escasez internacional de diésel, un insumo fundamental para sectores clave como la agricultura, las manufacturas y la cadena de suministro logístico.

Obligación de rescates financieros recurrentes

Ante este escenario de vulnerabilidad, la calificadora estimó que la petrolera requerirá inyecciones de recursos por parte del Estado federal estimados en 10.000 millones de dólares anuales de aquí al horizonte de 2030. Estos fondos serían indispensables para hacer frente a los compromisos de pago de una deuda financiera que actualmente se ubica en 77.500 millones de dólares.

Para que la institución crediticia considere una eventual mejora en la nota de solvencia de la compañía, la analista puntualizó que resulta indispensable una transformación profunda en sus procesos operativos. Esto abarca desde un incremento en los volúmenes de extracción y la reposición de reservas hasta una optimización drástica en el rendimiento de sus refinerías, permitiendo que la generación orgánica de efectivo comience a materializarse y reduzca gradualmente la dependencia de los rescates gubernamentales.

Actualmente, la petrolera nacional experimenta los niveles de extracción de crudo más bajos de las últimas cuatro décadas, situándose en el orden de 1,6 millones de barriles diarios como consecuencia del agotamiento natural de sus yacimientos principales, los cuales disponen de reservas probadas con una viabilidad estimada para mantener el actual ritmo productivo durante aproximadamente nueve años más.

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