Localizan refugio criminal con drones artillados y explosivos en la sierra de Jalisco
Elementos combinados de las fuerzas armadas y corporaciones policiales estatales lograron la destrucción de un campamento clandestino operado por células delictivas en una agreste zona montañosa del estado, ubicada en los límites territoriales de municipios clave de la región central.
El operativo se desarrolló específicamente en el paraje conocido como San Francisco Ixcatán, situado en tierras pertenecientes a Zapopan, muy cerca de la frontera geográfica con Ixtlahuacán del Río. Dicho punto era empleado como un centro de operaciones para la fabricación clandestina de armamento explosivo de diversos calibres y modalidades tácticas.
De acuerdo con los reportes oficiales, gran parte de estos dispositivos letales se encontraban diseñados específicamente para ser acoplados y detonados mediante drones, representando una amenaza mayúscula tanto para las fuerzas de seguridad como para la población civil de la zona.
Intervención del escuadrón especializado antiexplosivos
Ante el riesgo latente que implicaban los artefactos, fue necesaria la intervención prioritaria de los integrantes del escuadrón antiexplosivos Tedax, adscrito a la policía estatal, quienes procedieron a neutralizar el peligro en el mismo sitio del hallazgo.
Los especialistas procedieron a destruir mediante contenedores blindados especiales un total de 10 artefactos explosivos improvisados que utilizaban moldes cilíndricos, además de lograr la inhabilitación de 25 espoletas activas que ya estaban listas para integrarse a aeronaves no tripuladas.
El titular de la Secretaría de Seguridad de Jalisco, Juan Pablo Hernández González, detalló que la decisión de destruir los materiales de manera controlada en el lugar se debió estrictamente al elevado nivel de riesgo que implicaba su manipulación y posterior traslado hacia instalaciones oficiales.
“Recordemos que para este tipo de despliegues se revisa todo tipo de condiciones; por ejemplo, en este caso debimos revisar las condiciones geográficas y, al ser un explosivo bastante difícil de tratar en el traslado, se tomó la determinación de destruirlo en el lugar por su alta explosividad”, explicó el funcionario.
Sospechan de la participación de exmilitares extranjeros
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de las autoridades tras el aseguramiento es la sofisticación en el diseño y manufactura de los artefactos bélicos. Debido a la técnica utilizada, los peritos en la materia sugieren la posible participación de personas con adiestramiento militar avanzado provenientes de otras naciones.
El secretario de Seguridad estatal profundizó sobre esta línea de investigación al señalar que la hechura de los explosivos apunta hacia perfiles con experiencia táctica extranjera, particularmente de Centroamérica.
“Por las características con las que se observó este tipo de manufactura de esta clase de explosivos, pudiera tratarse de exmilitares de los Kaibiles de Guatemala, fue la información que nos compartieron los técnicos”, declaró el funcionario.
Los peritajes preliminares confirmaron que los dispositivos contenían cargas de pólvora flash, mientras que sus mecanismos de disparo estaban configurados con precisión para ser accionados a distancia mediante los controles de los drones.
Pese a los indicios recabados en el perímetro, el jefe policial aclaró que hasta el momento no se cuenta con elementos contundentes para adjudicar este centro de aprovisionamiento a una organización delictiva en particular, por lo que las indagatorias seguirán su curso.
Las autoridades destacaron que las condiciones físicas en las que se encontró el campamento descartaban la posibilidad de que estuviera inactivo o que se tratara de un depósito abandonado de manera accidental, lo que confirma la operación constante de células armadas en esta ruta serrana.


