El desplome cambiario y la presión internacional sobre el peso
La moneda nacional experimentó una de sus jornadas más adversas de los últimos meses, golpeada de forma directa por un incremento en la aversión al riesgo en los mercados internacionales y por la persistente perspectiva de que el diferencial de rendimientos entre la economía mexicana y la estadounidense continúe estrechándose. Los analistas observan con cautela cómo los movimientos monetarios globales y la creciente fortaleza de la divisa norteamericana alteran de manera drástica el panorama financiero regional, interrumpiendo la estabilidad de la que había gozado la moneda local en los trimestres previos.
Esta dinámica provocó que el tipo de cambio escalara de manera abrupta hasta situarse en 17.5112 pesos por dólar, lo que representa una depreciación de 1.3 por ciento frente a la sesión anterior. Esta caída marca el retroceso más significativo para la divisa azteca desde el pasado tres de marzo, según los registros oficiales del Banco de México. No obstante, la presión no se detuvo en el horario oficial, ya que en las operaciones electrónicas posteriores al cierre, la cotización continuó debilitándose hasta tocar las 17.55 unidades.
Factores detrás de la fortaleza del dólar y la postura de la Fed
Paralelamente, el billete verde extendió su dominio global al avanzar un 0.50 por ciento y ubicarse en los 101.11 enteros, su cotización más elevada desde julio, impulsado por el índice dólar DXY. Expertos en economía internacional señalan que este comportamiento responde a datos macroeconómicos sólidos en Estados Unidos, donde los indicadores de actividad empresarial superaron las previsiones y avivaron los temores inflacionarios.
Felipe Mendoza, analista de mercados en EBC Financial Group, explicó que la presión sobre el peso estuvo guiada por el comportamiento del dólar a nivel global, luego de que los datos del PMI de S&P en Estados Unidos superaran las previsiones y desencadenaran un disparo en los rendimientos del bono del Tesoro, acompañados por la retórica marcadamente restrictiva de Michael Barr, gobernador de la Fed, sobre nuevas subidas de tasas.
Por su parte, James Salazar, subdirector de análisis económico en Kapital Grupo Financiero, detalló que la presión adicional observada en el peso mexicano derivó de los temores de que puedan incrementarse aún más las presiones inflacionarias y con ello el actuar de la Fed.
“En términos generales, la política monetaria que está implementando la Fed es lo que está justificando los movimientos recientes en el mercado cambiario mexicano”, dijo.
El especialista añadió que, aunque existen proyecciones de que la cotización podría tantear un rango de 17.75 a 17.80 pesos, la volatilidad reciente se desarrolló con un volumen de operación reducido, por lo que no se descarta una recuperación parcial de terreno en las siguientes jornadas.
Repercusiones en los bonos estadounidenses y el mercado energético
El impacto de la política restrictiva también sacudió con fuerza a los mercados de renta fija internacional. Los rendimientos de los bonos soberanos estadounidenses escalaron a niveles que no se observaban desde el año 2007, reflejando el reacomodo de las expectativas de los inversionistas ante una Reserva Federal dispuesta a mantener una postura dura contra la inflación.
“El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años reaccionó al PMI de EU y se disparó por encima del 5 por ciento, incluso superando el 5.1 por ciento”, señalaron Padhraic Garvey y Michiel Tukker, expertos de la firma ING.
En el sector energético, los precios del crudo rompieron una racha bajista de cinco sesiones impulsados por noticias geopolíticas y comerciales. El referéndum internacional del Brent avanzó un 3.9 por ciento para fijarse en 103.08 dólares el barril, al tiempo que la Mezcla Mexicana repuntó un 2.32 por ciento hasta los 97.66 billetes verdes, y el WTI creció un 1.8 por ciento para cerrar en 92.16 dólares. Esta inestabilidad generalizada repercutió también en las principales plazas bursátiles del mundo, cerrando con números rojos tanto en Wall Street como en los índices locales de México.


