Un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) terminó este domingo en un violento enfrentamiento en Austin, Texas, donde un ciudadano extranjero resultó gravemente lesionado por impacto de bala. El hecho provocó una inmediata movilización ciudadana y el rechazo de agrupaciones sociales que se congregaron en las inmediaciones del sitio para protestar contra las acciones de la agencia federal.
La víctima, identificada como Wilber Rafael Garcés y de 28 años, fue ingresada inicialmente a un centro médico local en condición crítica. No obstante, horas más tarde, las autoridades confirmaron su traslado a un recinto de detención. Hasta el momento, ni sus allegados ni su equipo legal han logrado precisar a qué reclusorio fue enviado exactamente. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional, entidad que supervisa las operaciones del ICE, optó por mantenerse al margen y evitó pronunciarse ante los reiterados requerimientos de información.
Las autoridades municipales aclararon que los elementos de la policía local no tuvieron participación alguna en la intervención ni en la detonación del arma de fuego, la cual se desató tras una inspección de tránsito en el sector norte de la capital texana. Así lo detalló la jefa de policía de Austin, Lisa Davis, durante una conferencia de prensa conjunta con el alcalde y otros representantes del gobierno local.
ICE shoot yet another Texas man during traffic stop—this time in the back.
Video clearly shows multiple bullet holes—but in backseat passenger side window—not the front.
"ICE just shot a man directly in the back!" witness yells.
"His wife just reported this only moments ago!"… pic.twitter.com/cl8kpEqK15
— LongTime🤓FirstTime👨💻 (@LongTimeHistory) September 20, 2026
Ante la gravedad de los hechos, el alcalde de Austin, Kirk Watson, exigió la integración de la policía municipal en las pesquisas para garantizar una supervisión independiente. Afirmó que los habitantes de la localidad poseen el “derecho a sentirse seguros en su ciudad” y subrayó que una indagatoria transparente es indispensable para dotar de legitimidad al proceso.
La jefa policial reconoció que el volumen de información disponible en las primeras horas era reducido, aunque confirmó la presencia de la unidad especializada en investigaciones en la escena del suceso.
Evidencias y tensión en el lugar del operativo
En el perímetro donde se desarrollaron los acontecimientos quedó varado un automóvil Toyota Corolla en tono azul oscuro, el cual presentaba daños materiales en la puerta del copiloto y marcas visibles de proyectiles. El vehículo permaneció bajo custodia hasta el anochecer, momento en el cual fue retirado con grúa para normalizar el flujo vehicular.
El área se convirtió rápidamente en un punto de tensión con la llegada de aproximadamente un centenar de manifestantes. Mientras algunos increpaban a los oficiales antimotines y otros coreaban consignas, numerosos automovilistas expresaban su respaldo a la protesta mediante el uso de bocinas. Entre la multitud, un asistente portaba una pancarta con las leyendas “Nadie está a salvo” y “ICE nazi”.
Al ser consultado sobre el paradero del oficial federal involucrado en el tiroteo —ante el antecedente de que en incidentes previos algunos elementos han abandonado las jurisdicciones tras abrir fuego—, el alcalde expresó su postura: “No lo sabemos. Pero mi esperanza sería que un agente que esté involucrado en un tiroteo con participación oficial no se vaya de la ciudad. Y ciertamente que no se vaya del estado”.
En tanto, la fiscalía del condado Travis, encabezada por José Pompa Garza, formalizó una petición para que tanto los fiscales como los agentes locales formen parte de la investigación, solicitando además la entrega de las evidencias científicas bajo custodia federal.
Por su parte, el legislador federal Greg Casar manifestó su profunda preocupación por la escalada de violencia y exigió total claridad sobre lo sucedido. “Es horrible que este horror haya llegado a nuestra puerta”, declaró ante los medios de comunicación, añadiendo que para recuperar la tranquilidad en la región, la dependencia migratoria debería “poner fin a su intensificación aquí”.
Un verano marcado por el incremento de redadas federales
Este episodio se registra en un contexto nacional marcado por una intensa campaña de fiscalización migratoria impulsada durante el verano, periodo en el cual la agencia federal rebasó por primera vez en su historia la cifra de 50 mil arrestos mensuales durante julio y agosto.
La estadística reciente incluye otros casos de alta gravedad ocurridos en los últimos meses. En julio, un residente de Houston identificado como Lorenzo Salgado Araujo, de 52 años, perdió la vida tras recibir disparos de un oficial del ICE durante una persecución a trabajadores de la construcción. En el mismo mes, en el estado de Maine, un ciudadano colombiano de 25 años llamado Johan Sebastián también fue baleado por un agente federal.
La presión sobre las tácticas operativas de las agencias de seguridad fronteriza e interior se ha mantenido elevada desde el invierno pasado, especialmente a raíz de las muertes de Alex Pretti y Renee Good en Minnesota, sucesos que generaron una ola generalizada de condenas en todo el país.


