Hacienda ajusta la baja del déficit fiscal para proteger el crecimiento económico en 2027

Hacienda ajusta la baja del déficit fiscal para proteger el crecimiento económico en 2027

El responsable de las finanzas públicas de México, Édgar Amador, explicó que la disminución del déficit fiscal contemplada en el Paquete Económico 2027 se diseñó de manera gradual y prudente, con la finalidad de evitar efectos negativos en la actividad productiva y asegurar los recursos destinados a la inversión pública y los apoyos sociales.

Durante una conferencia con medios de comunicación, el funcionario detalló que la estrategia presupuestaria tuvo que calibrarse frente a un escenario internacional complejo y lleno de variables económicas encontradas. “El objetivo de reducción del déficit fiscal fue moderado y fue calibrado ante la presencia de eventos y corrientes encontradas en términos económicos, tuvimos que calibrar la convergencia fiscal con el fin de no incidir demasiado en la economía, hay que cuidar la actividad económica y el empleo al tiempo que garantizamos la convergencia fiscal”, sostuvo.

Asimismo, el titular de la dependencia federal recordó que el indicador fiscal acumula un repliegue de 1,8 puntos porcentuales del PIB si se compara con el cierre de 2024, periodo en el que el desbalance presupuestario alcanzó un pico histórico de 5,8% del PIB. En este sentido, recalcó la voluntad institucional de alcanzar una convergencia ordenada y responsable en los próximos años.

“Tenemos que cuidar ambos frentes, tenemos que cuidar un frente fiscal, pero también tenemos que ver por la promoción de la inversión y del desarrollo, y salvaguardar y garantizar en todo momento los derechos constitucionales y los programas sociales”, afirmó.

Metas fiscales y ajuste en las expectativas de crecimiento

De acuerdo con las proyecciones oficiales integradas en el Paquete Económico 2027, los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), que representan el indicador más amplio de las finanzas gubernamentales, concluirán el año 2026 en un 4,1% del PIB y experimentarán un retroceso hasta el 3,9% del PIB durante el ejercicio siguiente.

Cabe destacar que las previsiones iniciales de la secretaría apuntaban a que el saldo negativo del erario se comprimiría hasta el 3,5% del PIB para 2027, como parte de la estrategia original para sanear las cuentas nacionales y estabilizar los pasivos gubernamentales mediante una mayor recaudación.

A la par de estas modificaciones presupuestarias, la administración federal ajustó a la baja sus pronósticos sobre el desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Para el ciclo de 2026, se anticipa un incremento económico que oscilará entre 1% y 2%, cifra inferior al intervalo previo de 1,8% a 2,8% calculado en el mes de abril. En tanto, para 2027, el avance estimado se sitúa entre 1,5% y 2%.

Sostenibilidad de los pasivos públicos

Frente a las dudas sobre el endeudamiento del país, el equipo económico aseguró que los compromisos financieros de la nación se mantienen en niveles comparables con los de otras naciones con estructuras similares y descartó que representen un riesgo inminente.

Las proyecciones indican que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) alcanzará un 55% del PIB en 2027, registrando un ligero incremento desde el 54% del PIB previsto para el cierre de 2026. Hacia el final de la administración encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, se calcula que la proporción alcance el 55,6% del PIB en 2028 y toque un 56,4% del PIB hacia el año 2030.

El secretario argumentó que estos porcentajes se encuentran considerablemente por debajo de los registros observados en economías industrializadas o del promedio de la OCDE. “No hay razones para que en el corto y mediano plazo esta métrica se convierta en algo que limite la capacidad fiscal”, apuntó.

Por su parte, la subsecretaria del ramo, María del Carmen Bonilla, respaldó la solidez del portafolio financiero al señalar que el 85% de la deuda se encuentra contratada a tasa fija, con vencimientos a largo plazo y denominada en moneda nacional, mientras que los pasivos denominados en moneda extranjera están cubiertos al 100% bajo esquemas de tasa fija.

“No vemos que haya un incremento explosivo o una trayectoria explosiva en cuanto al crecimiento de la deuda”, expuso Bonilla.

Confianza ante las agencias calificadoras

Cuestionado sobre la postura de las agencias internacionales de calificación crediticia respecto a la estabilidad macroeconómica del país, el titular de Hacienda reiteró la convicción de preservar la nota soberana del Estado mexicano.

“Estamos comprometidos con esta ruta de mantener y mejorar la calificación de nuestro crédito público”, reiteró, enfatizando que las medidas adoptadas tanto en el rubro de ingresos como en el control del gasto buscan fortalecer la posición financiera del país en el corto y mediano plazo.

Actualmente, si bien el país conserva el grado de inversión otorgado por las principales agencias globales como S&P Global, Moody’s y Fitch Ratings, las calificaciones concedidas por estas dos últimas firmas se mantienen en una franja cercana al límite inferior antes de perder dicha condición.

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