El panorama de la movilidad urbana en la capital mexicana experimenta un cambio temporal tras el cese de operaciones de los monopatines compartidos. Las empresas operadoras concluyeron su fase autorizada en la vía pública, dejando tras de sí un volumen significativo de desplazamientos que ya se encuentra bajo análisis de las autoridades locales para definir los siguientes pasos normativos en materia de transporte alternativo.
Radiografía del uso de monopatines en trayectos urbanos
Durante los 60 días que duró este esquema controlado, la presencia de estos aparatos permitió recopilar información valiosa sobre las costumbres de desplazamiento de la ciudadanía. Los registros indican que se acumularon aproximadamente 117,000 viajes, una marca que refleja el interés de los usuarios por alternativas ágiles en distancias reducidas dentro de polígonos específicos de la metrópoli.
El comportamiento de los trayectos muestra que el promedio de duración osciló entre los 15 y 20 minutos, cubriendo trayectos que van desde los 800 metros hasta los 2.4 kilómetros. Estas mediciones descartan un uso masivo para traslados de extremo a extremo en la ciudad, orientándose claramente hacia la resolución de problemas de conectividad inmediata para la ciudadanía.
La solución perfecta para la última milla
Los analistas del sector coinciden en que este formato ocupó un nicho muy particular dentro del ecosistema de movilidad: aquellos trayectos que resultan excesivos para realizar a pie, pero demasiado breves para justificar el uso de un automóvil particular o la contratación de un transporte privado tradicional.
De esta manera, los monopatines sirvieron principalmente como un puente eficiente entre los grandes nodos de transporte masivo, como las estaciones del sistema de transporte colectivo o las líneas de autobuses rápidos, y los puntos de destino final de los ciudadanos, ya sean centros de trabajo, instituciones educativas o zonas habitacionales.
Patrones horarios y distribución en la vía pública
La evaluación elaborada por la Secretaría de Movilidad detalla que los momentos de mayor concentración en el uso de los equipos coincidieron plenamente con las horas de mayor actividad laboral y escolar en la zona urbana. Se detectaron dos picos claros de demanda durante la jornada diaria: el primero de ellos situado entre las 8:00 y las 9:00 de la mañana, y el segundo ubicado en la franja vespertina de las 5:00 a las 7:00 de la tarde.
Bajo las condiciones del permiso temporal que finalizó formalmente el pasado 31 de agosto, tres compañías distintas desplegaron un parque vehicular conjunto de hasta 3,000 unidades distribuidas equitativamente, permitiendo un máximo de 1,000 equipos por cada firma comercial en las arterias autorizadas.
Hacia un nuevo marco regulatorio para los VEMEPE
El futuro de estos servicios comerciales dependerá de la estructuración de normativas más precisas en torno a la categoría denominada como Vehículos Motorizados Eléctricos Personales, conocidos bajo el acrónimo VEMEPE. Este rubro legal engloba tanto a los monopatines como a otros medios similares, exigiendo directrices claras sobre las zonas permitidas para su circulación y las reglas de convivencia con peatones, ciclistas y automovilistas.
Con la información recabada sobre densidades de demanda, horarios pico y distancias recorridas, las instancias gubernamentales disponen de elementos técnicos sólidos para determinar si se autoriza un retorno definitivo de las marcas operadoras bajo un esquema que garantice el orden vial y la seguridad de todos los usuarios de las calles capitalinas.


