MinHacienda se compromete al ajuste fiscal y pide inversión al sector privado colombiano

El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez les reiteró este viernes a los banqueros colombianos su compromiso con el ajuste fiscal que necesita el país, pero les hizo un llamado para reactivar la inversión.

Señaló que Colombia atraviesa una de las coyunturas de menor crecimiento e inversión de las últimas décadas.

Afirmó que el desempeño económico del Gobierno de Gustavo Petro ha sido “el que ha generado los resultados más mediocres y decepcionantes en términos de crecimiento”.

Para Gómez Martínez, uno de los puntos más preocupantes es el bajo nivel de inversión. “Este nivel de inversión no lo veíamos en Colombia desde 1975”, afirmó.

El ministro planteó además el reto que supone reactivar la economía en un escenario de baja inversión. “¿Cómo hacemos para reactivar la economía sin inversión?”, cuestionó.

Gómez Martínez aseguró que el Gobierno de Abelardo De la Espriella está dispuesto a realizar un ajuste fiscal y sostuvo que el sector privado tendrá que asumir un papel en la recuperación de la inversión.

“El gobierno va a hacer el ajuste fiscal. Vamos a hacer el ajuste fiscal porque es lo que se requiere y adicionalmente porque no tenemos opción”, afirmó.

El ministro explicó que la apuesta del Gobierno es dividir las responsabilidades con el sector privado. “Nosotros ponemos en orden las finanzas públicas. Ustedes ayúdennos con el crecimiento porque el crecimiento no podrá venir de un impulso del Gobierno”, sostuvo.

En su intervención también señaló cuáles son, a su juicio, algunos de los sectores que más han sufrido y que tienen mayores encadenamientos con el resto de la economía.

“Electricidad, minas y canteras, industrias manufactureras, construcción. Esos sectores que tienen alta capacidad de generar valor derivado son los que el gobierno anterior decidió castigar de manera sistemática”, afirmó.

Gómez Martínez mencionó específicamente a la construcción, la minería, la industria y la infraestructura eléctrica. Según señaló, estos sectores necesitan crecer debido a la cantidad de encadenamientos que generan a lo largo de la cadena productiva.

El ministro también llamó la atención sobre el desempeño de las actividades artísticas y de entretenimiento. En tono anecdótico, destacó la alta actividad que registra este sector y mencionó la llegada de grandes espectáculos a Bogotá.

Sin embargo, utilizó el dato para referirse al peso de las apuestas electrónicas en la economía. “Ahí están COP$50 billones de las cuentas de los sistemas electrónicos de apuestas”, afirmó.

Gómez Martínez aclaró que esa cifra corresponde principalmente a las apuestas electrónicas asociadas, entre otros eventos, a los partidos de fútbol.

Finalmente, el ministro señaló que la composición del crecimiento económico también plantea retos, especialmente en materia de productividad.

“Muy poco hablamos en Colombia de los temas de productividad”, afirmó.

Según explicó, la evolución de la productividad representa una parte limitada de la composición del crecimiento, mientras que el capital y el trabajo tienen un mayor peso.

El funcionario llamó así la atención sobre el comportamiento que ha tenido la productividad en la economía colombiana.

El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, señaló que la tecnología y la inteligencia artificial serán determinantes para elevar la productividad de la economía colombiana.

“Las posibilidades que tenemos nosotros para mejorar la productividad tienen que venir del uso de las tecnologías”, afirmó.

Según Gómez Martínez, la incorporación de tecnología permitiría mejorar la eficiencia de distintos servicios y reducir sus costos. “La tecnología hace que muchos de los servicios que hoy en día prestamos de manera ineficiente en el país se puedan hacer de manera ágil, rápida y barata”, sostuvo.

Por ello, consideró que la inversión tecnológica debe convertirse en una prioridad. “Invertir en tecnología, recoger la economía y empaparla de tecnología es una prioridad si queremos ser creíbles”, afirmó.

El ministro señaló que, aunque algunos sectores han avanzado en esta materia, buena parte de la economía colombiana todavía presenta rezagos tecnológicos.

Como ejemplo, se refirió al sector de la salud y a los problemas de información que, según dijo, ha encontrado al analizar sus cuentas. “El problema de tecnología es gigantesco. No sabemos cuántas facturas hay, no sabemos si están duplicadas. Nada cuadra con nada”, afirmó.

Gómez Martínez atribuyó parte de estas dificultades al rezago tecnológico en la administración del sector. Según explicó, existe un potencial importante para generar ganancias de productividad y reducir costos mediante una mayor incorporación de tecnología.

El ministro también vinculó la digitalización con la lucha contra la corrupción. “Yo estoy convencido de que el peor enemigo de la corrupción en Colombia es la tecnología”, afirmó.

Según Gómez Martínez, la automatización de los trámites puede reducir los espacios para la intermediación y el pago de comisiones. “El día que los trámites sean automáticos, desaparecen las comisiones, desaparece todo ese mundo que vive de mediar favores”, sostuvo.

Para el ministro, avanzar en esta dirección requiere una transformación tecnológica más amplia. “El problema no depende tanto de las leyes ni de la capacidad de perseguir a los bandidos. Depende fundamentalmente de una movilización tecnológica”, afirmó.

Gómez Martínez utilizó como ejemplo la eliminación del trámite presencial para obtener el pasado judicial. Recordó que anteriormente este proceso implicaba largas filas y dificultades para quienes necesitaban el documento para acceder a un empleo.

“Hoy en día usted entra, saca el pasado judicial en ocho segundos. ¿Tiene que pagarle a quién? A nadie. A nadie”, afirmó.

Para el ministro, este tipo de procesos muestra el impacto que puede tener la tecnología sobre la eficiencia y la transparencia. “La tecnología resolvió un problema tonto, con eficiencia, con transparencia, con inmediatez”, sostuvo.

Gómez Martínez concluyó que el aumento de la productividad debe ocupar un lugar central en la política económica. “El problema de productividad pasa por la tecnología y es algo que tenemos que estimular en el Plan Nacional de Desarrollo”, afirmó.

En su intervención también se refirió al papel de la confianza en la economía y en la gestión pública. “Cuando usted dice la verdad, genera confianza”, afirmó.

Según el ministro, incluso cuando una persona no genera simpatía, la percepción cambia si existe la convicción de que está diciendo la verdad: “Usted dice: no, el tipo no me cae bien, pero yo sé que está diciendo la verdad”.

Gómez Martínez, señaló que el problema fiscal es uno de los principales factores que determinan el comportamiento de la tasa de cambio y sostuvo que una reducción del déficit permitiría darle mayor margen de acción a la política monetaria.

“Estoy convencido de que en la medida en que logremos reducir el déficit fiscal, eso le va a dar espacio a la política monetaria”, afirmó.

Gómez Martínez explicó que el deterioro fiscal también puede generar presiones sobre la inflación. “El problema fiscal genera un tema de inflación. La gente sale, gasta más, el Gobierno gasta más, presiona los precios al alza”, sostuvo.

Según el ministro, este escenario puede terminar afectando las tasas de interés y, a través de ellas, los flujos de capital hacia Colombia.

El funcionario señaló que el país atraviesa lo que los economistas denominan un escenario de “dominancia fiscal”, en el que las necesidades fiscales limitan el margen de actuación de la política monetaria.

“Estamos en eso que llaman muy pomposamente los economistas un escenario de dominancia fiscal. La política fiscal aplasta, arrincona la política monetaria y la vuelve de alguna forma ineficiente”, afirmó.

Por ello, Gómez Martínez sostuvo que una reducción del déficit permitiría recuperar margen para la política monetaria. “En la medida en que bajemos el déficit fiscal, la política monetaria vuelve a tener holgura y será muchísimo más eficaz en el mediano plazo”, dijo.

El ministro también reconoció que su visión sobre el comportamiento de los mercados ha cambiado. Se describió como un economista formado con una fuerte orientación hacia los fundamentos y tradicionalmente escéptico frente al peso de las expectativas y otros factores relacionados con la percepción de los mercados.

Sin embargo, afirmó que el comportamiento reciente de Colombia le ha dejado una lección. “Cambia el gobierno y mire lo que pasa. Y con las tasas no te interesa. Entonces uno cambió algo en déficit fiscal, la inflación bajó, el desempleo bajó, no, nada. Los mercados sí reaccionan”, afirmó.

Gómez Martínez reconoció que esta reacción constituye una “lección de humildad” frente a su visión previa sobre el funcionamiento de los mercados.

El ministro destacó especialmente la señal que, a su juicio, está enviando actualmente el mercado sobre Colombia. “Aquí hay una señal del mercado que es poderosa. Este mercado cree que este país puede salir de la crisis en la que está”, afirmó.

Y añadió: “El mercado le está diciendo a los colombianos: yo creo que ustedes son capaces. Yo creo que ustedes tienen con qué salir de este hueco en el que están”.

Gómez Martínez sostuvo que el Gobierno debe prestar atención a esa señal. “Hay que seguir el mercado. Hay que pararle bolas a lo que está diciendo el mercado”, afirmó.

Según el ministro, la lectura que hace el mercado sobre Colombia es que el país avanza en la dirección correcta. “El mercado dice: no, estos van ahí por la buena dirección. Esto va a mejorar en Colombia. Colombia tiene futuro”, sostuvo.

“Creo que esa señal del mercado es hoy en día valiosísima”, concluyó.

El balance heredado

El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, describió la situación fiscal de Colombia como “crítica” y advirtió que el país enfrenta probablemente “la peor situación fiscal que hemos tenido en nuestra historia”.

Según el funcionario, uno de los principales problemas es que el balance primario del Gobierno Nacional Central se volvió crónicamente deficitario, lo que ha llevado a un aumento de la deuda.

“Si no hacemos nada, ese balance primario del Gobierno Nacional Central está en unos niveles que son absolutamente insostenibles, imposibles de financiar y que hacen supremamente difícil que la economía pueda operar normalmente”, afirmó.

Gómez Martínez advirtió además sobre el comportamiento que podría tener la deuda pública si no se toman medidas.

“La deuda, si no hacemos nada, llegaría al 82% al finalizar el gobierno. Antes de eso, tendríamos una crisis de pagos de proporciones monumentales”, sostuvo.

El ministro resumió el escenario fiscal con una advertencia: “O caminamos en la buena dirección o vamos al abismo”.

Gómez Martínez señaló que Colombia enfrenta otros problemas económicos, entre ellos los relacionados con la salud, las pensiones, la demografía y la productividad. Sin embargo, consideró que el principal desafío actualmente está en las cuentas fiscales.

“El problema de esta economía es el problema fiscal”, afirmó. Según explicó, el déficit primario del Gobierno Nacional Central está teniendo efectos sobre el desempeño general de la economía.

El ministro también se refirió al crecimiento del gasto público después de la pandemia. Señaló que el gasto se desvió de la tendencia que llevaba antes de la crisis sanitaria en 3,5 puntos porcentuales y que Colombia no logró regresar posteriormente a esa trayectoria.

“Después de la pandemia, es el salto que ven ustedes en el cuadro de la izquierda. El gasto público se desvió de la tendencia, 3,5 puntos porcentuales. Y nunca volvimos a la senda que traíamos antes”, explicó.

A diferencia de Colombia, agregó, en muchos otros países el gasto público comenzó a disminuir gradualmente después de la pandemia hasta acercarse nuevamente a la tendencia previa. “Eso no fue el caso en Colombia”, afirmó.

Por el lado de los ingresos fiscales, el ministro señaló que Colombia tampoco logró avanzar en la dirección necesaria para cerrar la brecha frente al gasto. “Deberíamos haber aumentado nuestro nivel de ingresos fiscales para poder cerrar el déficit. Y eso no pasó”, afirmó.

Según Gómez Martínez, esto ha mantenido una diferencia significativa entre los recursos que recibe el Estado y el nivel de gasto. “Seguimos teniendo una diferencia muy grande entre los ingresos y los gastos del Estado”, sostuvo.

El funcionario también destacó la composición del gasto público. Señaló que este se concentra principalmente en funcionamiento, mientras que la inversión, que consideró fundamental para el crecimiento futuro, permanece estancada.

Gómez Martínez explicó además que una parte importante del gasto de funcionamiento del Gobierno Nacional Central corresponde a obligaciones inflexibles, entre ellas las transferencias, las pensiones, la salud y el Sistema General de Participaciones.

“Tenemos un gasto que, además de ser alto, es rígido”, afirmó. Esta característica, según explicó, ha reducido la capacidad del presupuesto colombiano para responder a los ciclos económicos.

El ministro señaló que esa rigidez opera tanto cuando se requiere aumentar el gasto como cuando es necesario reducirlo. “El presupuesto de Colombia ha perdido prácticamente toda la capacidad de ser anticíclico en los momentos en los cuales se necesita”, dijo.

Para Gómez Martínez, el indicador central para entender la situación de las finanzas públicas es el balance primario. “El indicador clave en todo el manejo de las finanzas públicas hoy por hoy es naturalmente el balance primario”, afirmó.

El ministro explicó que este indicador permite observar la diferencia entre el gasto de funcionamiento y la inversión, sin incluir el pago de intereses de la deuda. Según señaló, al comparar a Colombia con países de un nivel de desarrollo similar, el país presenta el mayor déficit primario del grupo analizado.

Otro de los puntos señalados por Gómez Martínez fue el creciente peso del servicio de la deuda sobre las finanzas públicas. Explicó que uno de los indicadores que más observan los banqueros internacionales es la relación entre el gasto en intereses y los ingresos tributarios, porque permite medir cuánto de los recursos propios de un país puede destinarse al pago de intereses.

“Fíjense el deterioro creciente de ese indicador a lo largo de los últimos años. Hoy estamos destinando uno de cada tres pesos a pagar el servicio de nuestra deuda”, afirmó.

El ministro agregó que Colombia había logrado durante varios años reducir la tasa de interés implícita de la deuda, pero que esta volvió a aumentar en los últimos años.

A su juicio, este comportamiento está relacionado con la incertidumbre sobre la capacidad del país para enfrentar sus obligaciones de deuda.

“El efecto se siente adicionalmente en muchos otros temas de la economía, en la inflación”, concluyó.

El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, también vinculó la situación fiscal con otros problemas de la economía, entre ellos la inflación y la baja inversión. Señaló que existen múltiples factores detrás del comportamiento de los precios, pero cuestionó el impacto de la política salarial de los últimos años.

“Una política salarial irracional ha generado una presión de gasto que hace que los precios no se puedan pagar”, afirmó.

Gómez Martínez también se refirió al efecto del mayor gasto del Estado sobre el sector privado. Según explicó, el aumento del gasto público genera presiones sobre la economía y dificulta la capacidad de las empresas para invertir.

“El Estado gasta cada vez más y naturalmente presiona al sector privado y le genera dificultad para invertir”, sostuvo.

El ministro señaló que la baja inversión privada constituye uno de los principales obstáculos para el crecimiento económico.

“Es un país que no invierte, no puede crecer. Un país que no invierte no es productivo. Un país que no invierte, naturalmente, no tiene un futuro de expansión económica como todos lo desearíamos”, afirmó.

Gómez Martínez también destacó que Colombia no ha logrado cumplir la meta de inflación y señaló que esto añade incertidumbre a la economía. “La meta de inflación no se cumple y ese hecho genera un elemento adicional de incertidumbre que en estos momentos sería bueno no tener”, dijo.

El funcionario advirtió que este escenario podría enfrentar presiones adicionales en el corto plazo por fenómenos climáticos y por la volatilidad de los precios internacionales de la energía, factores que, según señaló, tienen efectos tanto a nivel global como sobre Colombia.

En materia salarial, Gómez Martínez cuestionó especialmente el aumento del salario mínimo de 2026. Lo calificó como “un hecho de irresponsabilidad populista” y sostuvo que se tomó “con el fin de ganar unas elecciones y conservar el poder”.

Según el ministro, ese incremento fue “absolutamente innecesario” y contrario al momento que atravesaba la economía. A su juicio, tuvo efectos tanto sobre el consumo privado como sobre las importaciones.

“El aumento del salario mínimo generó no solo un aumento del consumo privado que hoy en día también alimenta la inflación, sino un aumento de las importaciones que tiene el déficit comercial en su nivel más alto en la historia”, afirmó.

Gómez Martínez resumió su diagnóstico señalando que Colombia enfrenta el resultado acumulado de distintas decisiones económicas. “Aquí lo que vemos es un cúmulo de malas decisiones. La cantidad de decisiones que a lo largo de los años hemos tomado de manera errónea y que finalmente estallan y revientan por la dimensión fiscal”, sostuvo.

El ministro también señaló que Colombia lleva siete años sin cumplir la meta de inflación, situación que, según afirmó, genera preocupación sobre la credibilidad de la política monetaria.

En ese contexto, respaldó las decisiones que ha venido tomando el Banco de la República para contener el aumento de los precios. “Recuperar el control de la tasa de inflación es bueno para todos. Eso no es algo bueno para el banco”, afirmó.

Gómez Martínez comparó el problema de la inflación con una enfermedad para explicar sus efectos sobre la economía. “La inflación es la fiebre. Todo con la inflación es mucho más difícil de controlar y de manejar”, concluyó.

Recorte en 2026

El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, anunció que el Gobierno presentará un recorte del gasto público por COP$22,9 billones, como parte de su estrategia para reducir el déficit fiscal.

“En el Ministerio de Hacienda presentaremos a consideración del gabinete un recorte de gasto público de COP$22,9 billones”, afirmó Gómez Martínez, al señalar que la propuesta será discutida en el Consejo de Ministros.

El ministro estimó que el ajuste equivale a cerca de 1% del PIB y consideró que constituye una señal importante en medio de la situación fiscal que atraviesa el país.

“Creo que es una señal muy importante en estas circunstancias”, sostuvo.

Gómez Martínez defendió la necesidad de reducir el gasto público y señaló que el Gobierno debe concentrar su política económica en ese objetivo. “El esfuerzo que hay que hacer es en reducir el gasto”, afirmó.

El funcionario reconoció que esta posición contrasta con las corrientes económicas que consideran que un mayor gasto público puede contribuir a generar equilibrio económico en determinadas circunstancias.

Sin embargo, sostuvo que el Gobierno considera que todavía existe espacio para reducir el tamaño del Estado. “Nosotros creemos que el mensaje que tenemos que enviar es que todavía podemos adelgazar el Estado y que adelgazando el Estado le generamos capacidad para crecer y prosperar”, afirmó.

Gómez Martínez cuestionó el funcionamiento actual del aparato estatal. “Con un Estado como el que tenemos hoy en día, paquidérmico, lento, corrupto, con un Estado así es imposible crecer”, sostuvo.

Según el ministro, esta situación también tiene efectos sobre la inversión y la permanencia de personas y capitales en el país. “Por eso el dinero se va, por eso la gente se va, porque es que aquí es difícil crecer”, afirmó.

El anuncio del recorte se enmarca en la defensa que el Gobierno ha hecho de una política de transparencia fiscal. Gómez Martínez aseguró que desde el primer día la administración ha advertido sobre la gravedad de las cuentas públicas.

“Desde el primer día estamos diciendo que la situación de Colombia es crítica”, afirmó.

El ministro reconoció que la cifra presentada en el Presupuesto General de la Nación no tuvo una buena recepción. “No cayó bien la cifra del Presupuesto General de la Nación. No cayó bien”, sostuvo.

Sin embargo, defendió la decisión de presentar las cuentas fiscales de manera transparente. “Lo primero que uno tiene que hacer es decir la verdad. La transparencia fiscal es el principio para ordenar las finanzas”, afirmó.

Gómez Martínez señaló que conocer la magnitud del problema fiscal es una condición para poder enfrentarlo. “Si no sabemos de qué magnitud es el problema, es difícil enfrentarlo”, dijo.

El ministro también se refirió al proceso de reconstrucción tras el terremoto y sostuvo que el sector privado deberá tener un papel central, debido a las restricciones fiscales del Estado.

“El papel importante de la reconstrucción lo tiene que hacer el sector privado y el Estado tiene que generar los estímulos y la capacidad para que sea el sector privado el que impulse el sistema de reconstrucción”, afirmó.

Gómez Martínez señaló que el Estado no cuenta con suficiente espacio fiscal para asumir por sí solo esa tarea y anticipó que el Plan Nacional de Desarrollo incluirá mecanismos para incentivar la participación privada.

Entre ellos mencionó las obras por impuestos, aunque aclaró que no sería el único mecanismo. Según explicó, la participación privada permitiría ejecutar la reconstrucción con mayor rapidez, menores costos y mayor calidad.

El ministro también vinculó la corrupción con la calidad de las obras públicas. Al referirse a los daños ocasionados por el terremoto, señaló que algunos de los edificios más afectados fueron instalaciones públicas como hospitales y escuelas.

“Los edificios que más sufrieron el terremoto son los edificios públicos. Los hospitales, las escuelas, todo eso quedó. ¿Por qué? Bueno, porque se fumaron la plata”, afirmó.

Gómez Martínez sostuvo que el apoyo a la población más vulnerable debe mantenerse como una prioridad en medio del ajuste fiscal.

“El apoyo de los más vulnerables es una prioridad. Austeridad y corazón”, afirmó.

Finalmente, el ministro señaló que las reformas que prepara el Gobierno estarán enfocadas principalmente en el gasto público. “Queremos hacer reformas centradas en el gasto”, afirmó.

En ese sentido, planteó que el Gobierno deberá comenzar a abordar asuntos relacionados con el carácter rígido del gasto público y con las obligaciones que han quedado incorporadas al marco institucional.

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