El desafío financiero tras el desastre natural
La reciente tragedia telúrica que sacudió al país ha obligado a replantear el panorama económico heredado por la administración de Abelardo De la Espriella. Según la entidad financiera UBS, la gran prueba para el Ejecutivo no radicará en una afectación generalizada de la actividad productiva, sino en la capacidad de solventar los daños materiales sin descuidar el compromiso de ordenamiento financiero asumido al iniciar su mandato.
El banco suizo estima que la desaceleración prevista para el tercer trimestre responde principalmente al cese de impulsos coyunturales como los comicios presidenciales y la cita mundialista, a lo que se suma el golpe inicial sobre sectores específicos como las exportaciones de grano. No obstante, la institución financiera recalca que las labores venideras de edificación y recuperación amortiguarán gran parte del impacto negativo, situando la expansión económica proyectada en torno al 2,5% tanto para este periodo como para el siguiente, tras un crecimiento del 3,5% registrado en el tramo previo.
La presión sobre las cuentas públicas
El verdadero obstáculo se concentra en los desequilibrios estructurales del Estado. Antes del movimiento telúrico, las finanzas nacionales ya arrastraban un desajuste equivalente a entre el 6% y el 7% del producto interno bruto durante dos años consecutivos. Aunque la hoja de ruta inicial preveía disminuir estas cifras al 5,3% en el presente ejercicio y al 4,5% en el subsiguiente, analistas de mercados internacionales calificaban estas metas como sumamente complejas debido a la rigidez presupuestaria heredada.
A este complejo escenario se suma el costo extraordinario de la emergencia. Tomando como referencias históricas los sismos registrados en el Eje Cafetero en 1999 y en Ecuador en 2016, UBS calcula que los recursos destinados a la restauración oscilarán entre el 1% y el 2% del PIB, un rango que coincide con las previsiones oficiales anunciadas por el Ejecutivo. Pese a las advertencias ministeriales sobre un potencial déficit superior al 8% si no se aplican correctivos, las proyecciones independientes ubican este indicador alrededor del 6%.
Laura Assis Iragorri, estratega de inversiones de la entidad, detalló la postura de los mercados al respecto:
“Sí tiene que existir una claridad que dé confianza al mercado y que dé confianza al inversionista de que esta consolidación, si bien no va a ser algo rápido, sí tiene que ser algo gradual que el mercado vea viable”
Asimismo, respecto al impacto en la actividad económica, la experta añadió:
“Nosotros pensamos que esto afecta de manera marginal los estimados de crecimiento porque si bien inicialmente sí contribuye a una desaceleración, las labores de reconstrucción que se realizan, de hecho, apoyan el crecimiento”
Transparencia y ejecución como garantías para los inversores
La presentación del presupuesto general se perfila como el primer examen de credibilidad para el equipo económico. Los mercados internacionales mantienen una postura de cautela a la espera de conocer los detalles sobre cómo se compensará el gasto extraordinario, especialmente ante la escasa inclinación gubernamental por aprobar nuevos tributos en el corto plazo.
Ante la disyuntiva de aceptar un mayor descalabro temporal o aplicar recortes en otras partidas ministeriales, la analista sugirió que la segunda alternativa podría recibir una acogida favorable por parte de los agentes económicos, siempre y cuando se garantice una implementación transparente y eficiente.
“Recortes en otras áreas para mantenerlo sería bien visto por el mercado siempre y cuando la ejecución de esto dé confianza al inversionista”, puntualizó Assis.
El despliegue de mecanismos extraordinarios, tales como la creación de fondos específicos y el acceso a financiamiento de organismos multilaterales, recuerda a las estrategias aplicadas en crisis pasadas. Sin embargo, la prolongación de estas labores durante varios años añade complejidad al objetivo de sanear las cuentas estatales de forma definitiva.
Variables macroeconómicas bajo supervisión
La estabilidad de los activos financieros también dependerá de la evolución de los indicadores clave. El diferencial de la deuda soberana se ha comprimido por debajo de los 200 puntos básicos, impulsado tanto por tendencias globales como por la expectativa favorable hacia el nuevo equipo de gobierno. No obstante, una eventual pérdida de confianza fiscal pondría en riesgo este comportamiento bursátil.
En el frente monetario, la inflación continúa mostrando resistencia con registros cercanos al 6%, lo que mantiene vigentes los riesgos inflacionarios vinculados a factores climáticos y energéticos. Esto llevó a la autoridad monetaria a mantener la tasa de interés en el 12%, con la posibilidad latente de un ajuste al alza antes de concluir el año, respaldada en parte por la apreciación acumulada de la moneda local, que supera el 20% en el transcurso del periodo.
Para asegurar la estabilidad a mediano plazo, el Gobierno enfrenta la tarea simultánea de sanear sus finanzas, contener la carestía de vida y reactivar la confianza empresarial. Según UBS, el éxito de esta estrategia dependerá de transformar la actual coyuntura de recuperación en una senda de expansión económica sólida y sostenible.


