Un enfoque diferente sobre la caída del narcotraficante
La segunda detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán ocurrida en el año 2016 reunió todos los elementos de un largometraje cinematográfico: escapes a través de subterráneos, persecuciones automovilísticas y la intervención fortuita de dos agentes de la ley que interceptaron el automóvil donde se desplazaba uno de los líderes criminales más buscados de México. Aunque las verdaderas identidades de aquellos oficiales se han preservado bajo anonimato, la industria del entretenimiento ha decidido voltear la mirada hacia su labor.
Bajo el título de “La captura”, la reciente apuesta del catálogo de Netflix opta por relegar la figura del capo criminal para poner bajo los reflectores a los uniformados cuya intervención resultó determinante en el desenlace de la persecución. Esta obra audiovisual representa un cambio de enfoque dentro de un entorno cultural donde las narrativas sobre el narcotráfico han predominado durante décadas mediante canciones populares y series televisivas.
Al respecto, el productor Federico Compean explicó a Bloomberg Línea el cambio de paradigma que buscaban con este proyecto: “Ha habido cientos de millones de dólares invertidos en engrandecer a los malos, ahora dijimos vamos a enfocarnos en los buenos”. Asimismo, añadió: “Casi no nos contamos estas historias donde los buenos ganan, donde hay héroes”.
Los retos de retratar a las corporaciones de seguridad
Construir un relato de esta índole representa un desafío considerable en una nación marcada por la desconfianza ciudadana hacia las instituciones policiales. Según datos aportados por la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025, emitida por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), un 63,8% de los ciudadanos mexicanos mayores de edad percibe corrupción en las policías estatales. Por otro lado, el 56,7% de la población manifiesta una opinión similar respecto a las corporaciones ministeriales, judiciales o de investigación.
Bajo la dirección de Chava Cartas, el largometraje cuenta con las actuaciones protagónicas de Alfonso Herrera y Noé Hernández. Ambos encarnan a los elementos federales que, en medio de sus labores cotidianas de vigilancia en la localidad norteña de Los Mochis, Sinaloa, interceptaron el vehículo donde viajaba el cabecilla criminal.
La trama explora las disyuntivas morales a las que se enfrentaron los oficiales frente a los tentadores ofrecimientos económicos por parte del líder del Cartel de Sinaloa, interpretado por el actor Héctor Kotsifakis. “Eso es lo que mantiene a la gente interesada, que se pregunten: ‘qué hubiera hecho yo si me ofrecen 15 millones de pesos o lo que sea que les hayan ofrecido’”, apuntó el productor. En esa misma línea, el representante de Draco Films sentenció: “Estos policías no se doblaron, ni se vendieron”.
Detalles históricos y un rodaje complejo
De acuerdo con la cronología oficial proporcionada por el gobierno federal, la captura se concretó el 8 de enero de 2016 en el marco de la llamada Operación Cisne Negro. En dicha acción, efectivos de la Secretaría de Marina irrumpieron en un inmueble donde se refugiaba Guzmán. Tras un intercambio de disparos con presuntos criminales, el capo y su jefe de seguridad, Jorge Iván “El Cholo” Gastélum, escaparon mediante un túnel conectado al drenaje urbano antes de robar el automóvil donde finalmente fueron interceptados por la autoridad local.
En aquel entonces, el expresidente Enrique Peña Nieto confirmó el éxito del operativo a través de sus redes sociales con el mensaje: “Misión cumplida, lo tenemos. Quiero informar a las mexicanas y a los mexicanos: Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido”.
Para dotar de autenticidad a la trama, Compean detalló que mantuvieron comunicación estrecha con el periodista Héctor de Mauleón y consultaron a fuentes cercanas a los hechos. “Hicimos investigación, platicamos con policía, con gente que estuvo muy cerca. Nos contaron todas las versiones”, afirmó.
Una producción de alta gama
El proceso de gestación de “La captura” requirió un periodo de nueve años desde su concepción inicial. La propuesta incluye escenas de acción complejas, destacando una secuencia de corte cinematográfico donde un subterráneo se anega mientras los protagonistas procuran escapar, para lo cual se emplearon grúas especializadas en el manejo de estructuras sumergidas en piscinas.
“No es barata”, reconoció el productor al referirse a los requerimientos técnicos del proyecto. “Es una producción que tiene su costo porque se hizo con calidad”.
Cabe recordar que, en los meses previos a su caída definitiva, el narcotraficante había sostenido encuentros clandestinos con figuras como Sean Penn y Kate del Castillo, esta última interesada en llevar su biografía a la pantalla grande. Al ser consultado sobre si algún allegado al capo intentó contactar al equipo de filmación, Compean respondió: “Afortunadamente no. Como nos centramos en los policías no hubo eso”.


