El índice general cede terreno en julio
El ritmo inflacionario registró un nuevo respiro durante el séptimo mes del año, al situarse en el 3.2% a tasa anual, lo que representa una ligera contracción frente al 3.3% reportado al cierre de junio. Esta desaceleración responde principalmente a factores estacionales y a distintas estrategias orientadas a frenar la carestía en productos de primera necesidad y energéticos.
Información difundida por el Inegi este viernes muestra que el componente subyacente anual se colocó en el 3.95%. En este rubro se observaron mayores presiones en los subgrupos de alimentos, bebidas y tabaco, así como en el sector de servicios, los cuales rondaron el 4%. Asimismo, los costos asociados a la educación superaron el indicador general al ubicarse en el 5.36%.
El impacto a la baja en el sector agropecuario
En contraste, el índice no subyacente se ubicó en una tasa anual de 0.29%, impulsado de manera notable por el abaratamiento del 3.34% en los productos agropecuarios y del 6.89% en los de origen pecuario.
En el plano mensual, la variación general de los precios fue de apenas 0.03%. Mientras que la variante subyacente avanzó un 23%, la no subyacente experimentó una contracción del 0.67%, registrando retrocesos generalizados en todos sus apartados, destacando la caída del 3.11% en el segmento de frutas y verduras.
Desplome en el precio del jitomate y el gas LP
Uno de los movimientos más significativos del periodo fue la marcada disminución en el costo del jitomate, cuya cotización general se desplomó un 29.20% tras haber encabezado las presiones inflacionarias entre febrero y mayo. Paralelamente, el gas LP reflejó un abaratamiento considerable durante el mes.
Ambos bienes experimentaron correcciones vinculadas a las acciones implementadas por la administración pública para moderar su valor comercial. Durante su habitual conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum atribuyó este comportamiento favorable a «acuerdos voluntarios que nos permiten ordenar el mercado».
Entre las medidas mencionadas destaca el pacto para que el costo de una canasta con insumos básicos no exceda los 913 pesos semanales. Respecto a los combustibles, los expendedores convinieron fijar la gasolina Magna en un límite de 24 pesos por litro y el diésel en 27 pesos, sumado a los esquemas de subsidio vigentes.
A esto se suman las concertaciones con las centrales de abasto para prevenir prácticas especulativas, lo cual ha tenido un impacto directo en la estabilización del jitomate.
Presiones estacionales en servicios y turismo
Pese a las bajas generalizadas en energéticos y ciertos alimentos, especialistas señalan que el índice enfrentó presiones al alza provenientes de los costos de vivienda, servicios turísticos y mercancías alimenticias, influenciados tanto por la temporada vacacional de verano como por los efectos derivados de la justa mundialista de fútbol.


