Scott Bessent prevé desplome del crudo hasta los 40 dólares tras concluir las tensiones con Irán
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anticipó que los valores internacionales del crudo podrían experimentar un descenso profundo y situarse entre los 40 y los 50 dólares por barril en el momento en que finalice la confrontación geopolítica con Irán. De acuerdo con el funcionario, este fenómeno bajista en el sector energético propiciaría simultáneamente una disminución en los rendimientos de la deuda soberana, los cuales han escalado de manera notable durante los últimos meses debido a la inestabilidad internacional.
Durante una intervención mediática reciente, el responsable de las finanzas públicas de la potencia norteamericana detalló su perspectiva sobre el comportamiento futuro de los mercados de materias primas. “Vamos a superar este conflicto con Irán y espero que el petróleo baje”, dijo Bessent en una entrevista con Steve Bannon emitida el viernes. “Después de esto vamos a tener una oferta de petróleo muy superior a la demanda. Podríamos ver el crudo en 50 dólares, quizás 40, simplemente porque está entrando muchísima producción al mercado”, señaló.
Impacto del conflicto en el mercado petrolero y los bonos
Las tensiones militares recientes en Oriente Medio, que incluyeron enfrentamientos directos y bombardeos en zonas estratégicas vinculadas a Teherán, provocaron turbulencias inmediatas en los mercados globales de energía. Como consecuencia directa de estas hostilidades, el crudo Brent superó recientemente la barrera de los 95 dólares por barril, acercándose de esta manera a sus marcas más elevadas desde mediados del verano boreal, mientras que el referente estadounidense West Texas Intermediate se mantuvo cotizando en el umbral de los 91 dólares.
Este encarecimiento sostenido de los combustibles ha intensificado de forma considerable las presiones inflacionarias a escala global, impulsando al alza las tasas de retorno de los bonos gubernamentales de referencia. En este contexto, el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a 10 años escaló durante la semana hasta registrar su cota más alta desde el año 2023, reflejando el nerviosismo de los inversores ante la escalada bélica y sus repercusiones macroeconómicas.
Al respecto de esta correlación financiera inusual, el titular de la cartera económica subrayó la desconexión histórica observada recientemente entre los mercados de renta fija y los energéticos: “Si uno mira las tasas de interés, nunca habían tenido una compensación tan alta con el precio del petróleo”, afirmó Bessent.
El trasfondo sobre la deuda estadounidense y la postura de Noruega
En paralelo a la situación del mercado petrolero, el secretario del Tesoro restó peso político y económico a las intenciones del fondo soberano de Noruega —considerado uno de los actores institucionales más grandes del planeta— de reestructurar y disminuir su exposición a los bonos gubernamentales de Estados Unidos. Las estimaciones preliminares del mercado apuntan a que esta maniobra podría traducirse en una desinversión cercana a los 75 mil millones de dólares en dichos activos de deuda.
Para Bessent, este movimiento responde estrictamente a una estrategia de optimización financiera por parte del fondo escandinavo y no a una pérdida de confianza estructural en la economía norteamericana. “Simplemente buscan mejorar el rendimiento con otros activos estadounidenses”, afirmó Bessent. “Quieren comprar deuda de Fannie Mae y Freddie Mac; soy el mayor defensor de đó”.
Ambas entidades operan como pilares fundamentales dentro del sistema de financiamiento hipotecario en Estados Unidos y cuentan con respaldo gubernamental, ofreciendo habitualmente un margen superior de rentabilidad si se les compara de manera directa con los títulos tradicionales del Tesoro. Esta discusión sobre la cartera noruega se produce en un escenario financiero delicado, marcado por un endeudamiento federal histórico que recientemente rebasó el umbral récord de los 40 billones de dólares, reavivando el debate internacional sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas de la superpotencia.


