La industria de la aviación comercial en Latinoamérica enfrenta un desafío monumental de cara a las próximas décadas. Para poder absorber el incremento masivo en el flujo de viajeros y adaptar toda la infraestructura existente, la región requerirá inyectar aproximadamente 178 mil millones de dólares en el transcurso de los siguientes veinticinco años, de acuerdo con estimaciones del sector.
Este despliegue financiero no solo contempla la edificación de nuevas terminales y la ampliación de las instalaciones actuales, sino que responde a la expectativa inminente de que el flujo de usuarios en el transporte aéreo se duplique. Los expertos señalan que el fortalecimiento de estas redes de transporte tendrá un impacto multiplicador en la economía regional.
El impacto económico y los desafíos globales
Durante la Asamblea General Anual del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI), los directivos del organismo detallaron que los requerimientos monetarios anuales destinados al desarrollo de nuevos complejos aeroportuarios deberán promediar los 8 mil 400 millones de dólares.
A pesar de que el sector aeronáutico internacional lidia actualmente con episodios de inestabilidad financiera derivados del encarecimiento del combustible —provocado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente—, la demanda de vuelos en Latinoamérica se ha mantenido resiliente. Los datos acumulados del primer semestre reflejan un incremento positivo del 2 por ciento en el tráfico de pasajeros a pesar de un avance más moderado.
Al respecto, Rafael Echevarne, director general del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI) para América Latina, enfatizó la importancia socioeconómica de estas obras:
“Este crecimiento del tráfico también supone la creación de puestos de trabajo; esto no solo es una inversión. Los pasajeros van a contribuir de una forma muy importante en la economía”, refirió el directivo.
La urgencia de agilizar trámites y eliminar trabas burocráticas
La iniciativa privada ha manifestado su firme disposición de continuar inyectando capital mediante el esquema de concesiones. Sin embargo, los líderes gremiales advierten que las trabas normativas vigentes frenan la velocidad con la que se deberían ejecutar los proyectos de infraestructura aeroportuaria indispensable para el futuro.
Para superar este cuello de botella, los operadores insisten en que se requiere mayor flexibilidad institucional y una tramitología menos compleja por parte de los gobiernos nacionales.
“Lo que necesitamos es permiso por parte de los gobiernos para que se lleven a cabo las inversiones de una forma más rápida, saltándonos todos esos procesos administrativos”, agregó el director general de ACI-LAC, Rafael Echevarne.
En este contexto, el modelo mexicano de privatización aeroportuaria a través de grupos concesionarios ha sido calificado como uno de los casos más exitosos de la región. Este esquema permite actualizar los planes maestros de manera periódica según las necesidades reales del mercado.
“México es uno de los mejores ejemplos, por lo menos, los que están concesionados a OMA, GAP y ASUR, tienen una concesión hecha de forma cabal. Cada cinco años se realiza un plan de inversión y de allí salen las necesidades de infraestructura. Es un proceso ordenado, flexible que permite ajustarse a las realidades del sector”, afirmó Echevarne en entrevista.
Sostenibilidad y el crecimiento hacia el año 2050
Hacia el horizonte del año 2050, las proyecciones indican que la cifra global de viajeros superará los 19 mil 800 millones de pasajeros aéreos a partir de 2047. Este escenario obliga a las administraciones aeroportuarias a repensar la gestión de sus espacios para evitar una saturación generalizada.
Justin Erbacci, director general de ACI-World, subrayó que los esfuerzos institucionales no deben enfocarse únicamente en el volumen de operaciones, sino en la eficiencia y la transformación sostenible del sector.
“Nuestro enfoque para la próxima década no debe limitarse a cómo gestionar el crecimiento. Debemos centrarnos en cómo transformar la aviación para permitir ese crecimiento de manera sostenible y eficiente, sin dejar de aportar valor a nuestros pasajeros y a las comunidades”, apuntó Erbacci en el marco de la inauguración de WAGA 2026.
Asimismo, el directivo internacional hizo un llamado a las autoridades fiscales y ministerios de finanzas para que reconozcan los beneficios a largo plazo que aporta una conectividad regional sólida, evitando imponer cargas tributarias excesivas que terminen por mermar la competitividad de la industria.
“Los ministerios de Hacienda deben mirar más allá de los beneficios inmediatos que se pueden extraer de la aviación y reconocer el valor económico mucho mayor que genera la conectividad regional”, remarcó el director general de la ACI.


