un entorno externo adverso sacude a los mercados globales
Las últimas tres semanas han estado marcadas por un escenario internacional sumamente complejo, dominado por una mayor aversión al riesgo derivada de la tensión geopolítica en Medio Oriente y de los ajustes en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). Este panorama ha provocado un vuelco en las tendencias financieras que venían favoreciendo a las monedas emergentes.
El detonante principal de esta transformación provino de la reunión de septiembre de la Fed, donde el organismo estadounidense elevó en un cuarto de punto el rango objetivo para la tasa de fondos federales, situándola entre 3.75 y 4.0 por ciento, además de anticipar al menos un incremento adicional de cara al año 2026.
A esto se suma la escalada en los precios de los energéticos, impulsada por la continuidad del conflicto bélico en la región medioriental, lo que ha intensificado las preocupaciones por una inflación persistente que se mantiene por encima de la meta oficial establecida por el banco central estadounidense.
el fortalecimiento global del dólar y su impacto en méxico
Como respuesta a estas presiones inflacionarias, los mercados de futuros ya descuentan por completo al menos tres alzas de tasas de la Fed para contener el fenómeno económico. Paralelamente, los rendimientos de los bonos gubernamentales en Estados Unidos han trepado a su nivel más alto en dos décadas.
En consecuencia, el dólar estadounidense ha recuperado terreno de manera contundente frente a las principales divisas del mundo. Para el peso mexicano, esto se tradujo en una volatilidad inusual y una depreciación de 4.9 por ciento frente a la moneda estadounidense entre el 4 de septiembre y el cierre de semana.
La cotización nacional pasó de 16.89 pesos por dólar —su nivel más bajo desde mayo de 2024— hasta alcanzar los 17.71 pesos, marcando la cotización más elevada desde principios de abril del presente año.
la postura de banxico y el dilema de las tasas de interés
El factor que terminó por añadir presión a la moneda mexicana fue el anuncio de política monetaria del Banco de México (Banxico), el cual decidió mantener la tasa de referencia sin cambios en 6.50 por ciento. Sin embargo, el verdadero catalizador del nerviosismo fue el tono del comunicado oficial, donde el organismo autónomo toma distancia de la Fed.
“Dado que las condiciones macroeconómicas en México son distintas a las de Estados Unidos, la política monetaria no tendría que reaccionar de manera mecánica ante los ajustes previstos a la tasa de fondos federales”, señala el comunicado emitido por la institución.
Este distanciamiento eliminó la guía prospectiva previa que señalaba la intención de mantener la tasa de interés actual, abriendo la puerta a una mayor flexibilidad basada estrictamente en la evolución del proceso desinflacionario interno. Al desmarcarse Banxico de la Fed, el diferencial de tasas entre ambas naciones se mantendrá en niveles mínimos, restando atractivo a los activos denominados en moneda nacional.
Ante este escenario de incertidumbre, los expertos coinciden en que mantener un diferencial de tasas adecuado será fundamental para acotar la depreciación cambiaria. No obstante, queda por dilucidar si este reacomodo del tipo de cambio se convertirá en un riesgo real de traspaso hacia los precios al consumidor.
A pesar del retroceso reciente de casi 5 por ciento, es relevante recordar que la cotización del tipo de cambio inició el año en 18 pesos, por lo que el nivel actual todavía se encuentra por debajo de esa barrera psicológica, misma que tendría que superarse para vislumbrar un impacto inflacionario directo derivado del choque cambiario.


