Una estrategia conjunta contra el aprovechamiento comercial
El gobierno estadounidense ha puesto la mira en las naciones que buscan obtener beneficios indebidos del tratado comercial trilateral, presionando a la administración mexicana para unirse a una estrategia de contención. La finalidad principal es impedir que economías ajenas al pacto usen los privilegios arancelarios sin asumir los compromisos correspondientes.
Pese a estos esfuerzos diplomáticos, las cifras oficiales revelan una realidad contrastante: las adquisiciones mexicanas de mercancías provenientes del continente asiático experimentaron un incremento histórico durante la primera mitad del año.
Durante un encuentro oficial, la presidenta Claudia Sheinbaum conversó con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, comprometiéndose a consolidar lazos bilaterales y combatir el fenómeno conocido como free-riding.
“Greer y la presidenta Sheinbaum coincidieron en la importancia de la cooperación bilateral y subrayaron la urgencia de robustecer la manufactura en América del Norte, reforzar las cadenas regionales de suministro y hacer frente al aprovechamiento indebido por parte de países no integrantes del tratado (free-riding)”, suscribe la declaración conjunta del 23 de julio.
A pesar de esta postura coordinada, el equipo negociador mexicano se prepara para las próximas rondas de diálogo en Washington lidiando con estadísticas récord en la llegada de productos desde China y varios de sus socios estratégicos en la región.
El fenómeno de la triangulación y las limitaciones arancelarias
Especialistas en comercio internacional señalan que las barreras impuestas por la administración federal han resultado insuficientes ante la competitividad de los bienes asiáticos. De acuerdo con análisis académicos, una gran parte de estos artículos mantiene precios atractivos a pesar de los gravámenes implementados.
“No estamos conteniendo la avalancha de importaciones asiáticas”, señaló el académico en entrevista. “No hay oferta nacional y regional que en corto plazo pueda reemplazar a las importaciones asiáticas. Las empresas están optando por importar mercancías, ya no desde China, pero sí desde países que hacen las funciones de economías de triangulación como como Vietnam”.
Por su parte, expertos del sector apuntan que estas prácticas buscan eludir los controles fronterizos de Estados Unidos mediante el uso de intermediarios geográficos.
“Es otra forma de hablar de la triangulación comercial, es decir, no cumplir con los requisitos y aprovechar los beneficios del tratado, la traducción en español sería algo como ser un gorrón. Aquí hablamos de países como China, Vietnam, Malasia y Tailandia”, explicó Diego Marroquín, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Crecimiento exponencial en las compras desde el sudeste asiático
Las estadísticas del banco central muestran que el valor acumulado de las adquisiciones externas del país registró una de las variaciones más altas de los últimos años, impulsadas principalmente por el flujo de mercancías orientales.
Mientras que la entrada de productos fabricados directamente en China mantuvo un ritmo moderado frente a los nuevos aranceles, otras naciones del sudeste asiático mostraron repuntes drásticos en sus envíos hacia territorio mexicano durante los primeros seis meses del periodo analizado.
“Una lectura que tenemos es que los países sin tratado comercial con México, incluido China, están usando a Vietnam como una plataforma para triangular exportaciones”, refirió Samuel Ortiz, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México. “Una propuesta sería una salida estratégica de México del TIPAT para cerrar la vía del comercio desleal ante un crecimiento explosivo de importaciones desde Vietnam”.
El factor tecnológico y el auge desde Taiwán
Un caso particular dentro de la balanza comercial es el incremento masivo en la recepción de insumos tecnológicos, impulsado por la demanda de infraestructura digital y sistemas avanzados en Norteamérica.
“Los insumos provienen de Taiwán, México realiza algún tipo de manufactura adicional a nivel doméstico y después los exportamos a Estados Unidos”, subrayó Carlos Ramírez, consultor especializado. “De alguna manera nos hemos vuelto maquiladores de productos que están siendo utilizados en el boom de la Inteligencia Artificial de Estados Unidos y en la construcción de los centros de datos”.
Ante las discusiones en puerta sobre el futuro del acuerdo comercial, los analistas consideran que Washington podría evaluar con mayor flexibilidad este flujo específico debido a su relevancia estratégica para la cadena de suministro de semiconductores y tecnología avanzada.


