Por qué la carestía en el sector terciario frena los planes monetarios del Banco de México

El desafío oculto detrás de la moderación de precios

A pesar de que el costo de vida en territorio mexicano ha descendido hacia mínimos que no se registraban en un lustro y medio, la autoridad monetaria enfrenta un obstáculo persistente. Si bien el índice general ha sorteado diversas presiones internacionales, la estabilidad a largo plazo hacia la meta oficial del 3% sigue amenazada por un componente estructural que actúa como la principal debilidad del organismo financiero.

En julio de 2026, el indicador general se situó en un 3,12% anual, marcando el nivel más reducido desde mayo de 2020. Sin embargo, al desglosar las cifras, el panorama pierde solidez. El índice subyacente se mantiene estancado debido a la resistencia de los costos terciarios, lo que obligó a postergar la llegada a la meta inflacionaria hasta el cuarto trimestre de 2027.

La carestía en este sector abarca bienes y actividades intangibles como la vivienda, la educación y los alimentos preparados fuera del hogar, además de telecomunicaciones y servicios turísticos. Este rubro específico se ha mantenido por encima del 4% de manera ininterrumpida durante cuatro años y ocho meses, registrando en julio de 2026 una tasa de 4,36% anual.

“La inflación subyacente ha mostrado bastante resistencia y el subcomponente de servicios ha estado presionado en el país, pero también a nivel mundial y ahí yo creo que está la clave”, declaró Aranxa Sánchez, economista principal de Bankaool, quien añadió que “los servicios en México, en Estados Unidos y en la Unión Europea han tenido estas resistencias”.

La postura del banco central y las advertencias internas

Ante este escenario complejo, los integrantes de la Junta de Gobierno han manifestado cautela. Durante junio, el subgobernador Gabriel Cuadra señaló que, si bien se observa una disminución gradual, el ritmo de descenso es más lento de lo previsto inicialmente en un entorno de debilidad económica.

Las minutas recientes del organismo sugieren que, de no registrarse una desaceleración más rápida en este rubro, la tasa de interés de referencia —ubicada actualmente en 6,50% tras concluir su ciclo de recortes en mayo de 2026— debería mantenerse restrictiva por un lapso prolongado.

Por su parte, analistas económicos advierten que el favorable reporte de julio merece prudencia. Especialistas apuntan que si los costos agropecuarios frenan su caída actual, el impulso desinflacionario reciente podría diluirse rápidamente, dejando al descubierto las presiones vigentes en colegiaturas y otros rubros terciarios.

Factores estructurales detrás de la presión en los costos

Especialistas del sector financiero explican que las variaciones observadas desde la etapa posterior a la contingencia sanitaria responden a modificaciones profundas en el mediano plazo, destacando tres problemáticas principales: el acceso a la vivienda, la dinámica de la matrícula escolar y los cambios en las costumbres laborales y alimentarias de los hogares.

En materia habitacional, las variaciones quincenales superan de forma sostenida el 0,20%, rebasando los registros previos a la pandemia. Esto se atribuye a la falta de regulación nacional en materia de arrendamientos y a un desempeño mixto en el sector de créditos hipotecarios.

Respecto a la educación, la estacionalidad de los incrementos en colegiaturas se mantiene firme, con variaciones promedio de 0,46% en los últimos dos años. Este fenómeno se vincula con la reducción en el tamaño promedio de las familias mexicanas —que pasó de cuatro integrantes en 2005 a 3,6 en 2020—, lo que disminuye la población estudiantil y obliga a las instituciones educativas a ajustar sus tarifas para operar con menor matrícula.

Finalmente, el incremento en establecimientos de comida preparada como fondas, loncherías y taquerías refleja una transformación social: la creciente incorporación de las mujeres al mercado laboral en jornadas múltiples. Al disponer de menor tiempo para cocinar en el hogar, el consumo de alimentos en el exterior ha escalado, generando una presión constante sobre estos negocios que también resienten el impacto de los energéticos y combustibles.

Frente a este panorama, los expertos coinciden en que la solución a estas problemáticas requiere políticas públicas ajenas al ámbito exclusivo del banco central, el cual deberá continuar calibrando su estrategia frente a una trayectoria de descenso lenta pero constante.

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