El dilema del banco central mexicano frente a Washington
El Banco de México (Banxico) se encamina a conservar su tasa de interés sin modificaciones durante su próxima asamblea de política monetaria y a lo largo de lo que resta del año. Esta perspectiva cobra fuerza entre los especialistas financieros, especialmente después de que la Reserva Federal (Fed) estadounidense decidiera incrementar sus tipos de interés por primera vez en tres años, enviando señales mucho más restrictivas de lo que anticipaban los mercados globales.
Durante su aviso monetario del pasado 6 de agosto, la institución mexicana optó por dejar la tasa de referencia fija en el 6,50% por segunda ocasión consecutiva. Dicho nivel marcó formalmente la conclusión de la etapa de recortes que había arrancado en marzo del año anterior, argumentando en su momento que la postura monetaria actual resulta adecuada para hacer frente al complejo panorama macroeconómico internacional.
“Banxico tiene espacio para mantener la tasa de interés en 6,50% porque el peso está muy fuerte”, declaró Marco Oviedo, quien se desempeña como estratega senior para América Latina en XP Investments.
Expectativas del mercado y comportamiento inflacionario
La siguiente junta de la entidad monetaria nacional está programada para el 24 de septiembre, y el consenso de los analistas apunta firmemente a la estabilidad de la tasa a corto plazo. De acuerdo con la Encuesta Citi de Expectativas más reciente, 25 de un total de 37 analistas consultados descartan cualquier movimiento en el referencial, visualizando que este indicador se mantenga en el 6,50% hacia la culminación del periodo anual.
El comportamiento de los precios al consumidor en el territorio nacional ha mostrado una trayectoria de moderación. La inflación general correspondiente al mes de agosto registró un incremento menor al pronosticado al situarse en el 3,26%, una cifra que se encuentra dentro del intervalo de variabilidad fijado por el organismo autónomo, el cual contempla una meta de 3% con un margen de más/menos un punto porcentual.
“La inflación en México esta gradualmente cayendo, quizá Banxico tiene tiempo de esperar y ver la evolución interna de la inflación antes que actuar automáticamente dado que México y Estados Unidos están en ciclos diferentes y el dólar está débil”, analizó Oviedo.
Por su parte, la gobernadora del banco central, Victoria Rodríguez Ceja, puntualizó a finales de agosto que los futuros movimientos en la tasa de interés dependerán estrictamente de una valoración detallada sobre la evolución del panorama inflacionario.
El impacto del diferencial de tasas y el tipo de cambio
En el norte de la frontera, la Fed aprobó por unanimidad elevar en 25 puntos base su tasa de interés, situándola en un rango estimado de entre el 3,75% y el 4,0%. Este movimiento significó el primer incremento de la autoridad estadounidense desde el mes de agosto de 2023.
Como consecuencia directa de este ajuste estadounidense, el diferencial de tasas entre ambas naciones se contrajo de manera significativa, marcando un nuevo mínimo histórico al ubicarse en una diferencia de 250 puntos base.
“El diferencial de tasas de la Fed y Banxico está en sus mínimos y Banxico yo creo que seguirá bajo la idea de mantener su tasa por lo menos de aquí hasta cierre de año”, externó Luis Gonzali, quien funge como vicepresidente y codirector de inversiones en Franklin Templeton Investments México.
El especialista advierte que la brecha podría continuar estrechándose, lo que inevitablemente generará reacciones en el mercado cambiario. No obstante, mientras la volatilidad se mantenga bajo control, el banco central mexicano podría optar por la cautela y no modificar su estrategia, respaldado por la convergencia de la inflación hacia su objetivo.
“Probablemente el tipo de cambio sí se deprecie, pero aquí la clave es ‘depreciación desordenada’. Si la depreciación se da de manera ordenada, poco a poco, yo creo que Banxico podría mantener su tasa sin cambios por lo menos el resto del año”, anticipó Gonzali.
Las minutas de las reuniones recientes de la Junta de Gobierno reflejan que los integrantes han examinado con lupa el comportamiento del diferencial frente a la política de la Reserva Federal, anticipando posibles presiones sobre el peso en caso de que el banco estadounidense mantenga un ciclo de endurecimiento acelerado. Sin embargo, los expertos coinciden en que la estabilidad cambiaria será el factor determinante para definir el rumbo de la política monetaria en México durante los próximos meses.


