El vaciamiento institucional y la estrategia financiera del sexenio pasado
Durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador se instrumentó una política de ingresos y egresos caracterizada por el vaciamiento de fondos públicos. A lo largo de su gestión, el gobierno federal absorvió la gran mayoría de los fideicomisos existentes y limitó o suprimió a diversos organismos e instituciones autónomas con el propósito de concentrar recursos y eliminar contrapesos institucionales.
El modelo económico implementado privilegió la revisión diaria de la recaudación inmediata por encima de la creación de condiciones estructurales que garantizaran el crecimiento a largo plazo de los sectores productivos. Esta visión fiscal se sostuvo gracias a los recursos acumulados durante décadas por administraciones previas que aprendieron de crisis financieras anteriores, permitiendo al gobierno disponer de una base monetaria sólida al iniciar su mandato.
Programas sociales, megaobras y tensiones con el Poder Judicial
Al encontrarse con reservas financieras considerables, la administración anterior optó por canalizar el dinero público hacia la expansión masiva de programas asistenciales y el desarrollo de megaproyectos de infraestructura sin una planeación financiera rigurosa. Estas acciones estuvieron acompañadas de una estrategia orientada a alinear la dispersión de fondos con objetivos de carácter electoral.
Aunque el gobierno evitó crisis mayúsculas con las agencias calificadoras de riesgo y mantuvo la estabilidad macroeconómica gracias a la inercia del tratado comercial norteamericano y a un marco social predecible, los problemas estructurales se acumularon. Hacia el final del sexenio, la confrontación con el Poder Judicial derivó en la eliminación de sus estructuras y fideicomisos, trasladando la responsabilidad de las posibles consecuencias económicas y administrativas a la siguiente administración.
Los retos económicos actuales para la administración federal
La situación financiera actual se enfrenta además a un escenario internacional complejo, marcado por el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y los cambios en las reglas del comercio global. La persistencia de problemas financieros en empresas estatales como Pemex y el uso intensivo de recursos públicos han dejado a las finanzas nacionales con un margen de maniobra sumamente reducido.
En este contexto, el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum lidia con los efectos de una hacienda debilitada mientras intenta mantener la estabilidad económica. La falta de fondos suficientes para sostener el gasto público y los programas sociales representa uno de los mayores desafíos para el actual mandato, donde la capacidad de generar nuevas condiciones económicas determinará el rumbo político y social de los próximos años.


