El esférico de la discordia y la genialidad
El icónico balón con el que el astro argentino Diego Armando Maradona protagonizó dos de los momentos más memorables de la historia del fútbol mundial ha cambiado de manos en una puja internacional. La pelota utilizada durante el legendario encuentro entre las selecciones de Argentina e Inglaterra en la Copa del Mundo de México 1986 fue adquirida por la cifra de US$3,35 millones a través de la reconocida firma Heritage Auctions.
Este artículo deportivo, un modelo Adidas Azteca, fue empleado específicamente durante la segunda mitad del vibrante partido de cuartos de final disputado el 22 de junio en el colosal Estadio Azteca. Fue en ese tramo del encuentro donde el legendario número 10 dejó una huella imborrable en el deporte rey mediante dos acciones totalmente opuestas que definieron su legado.
Una joya del coleccionismo por debajo de las expectativas
A pesar de haber sido catalogada por los expertos y organizadores como “el balón más famoso en la historia de cualquier deporte”, la puja final quedó considerablemente lejos de las proyecciones iniciales. La casa de subastas había estimado optimistas pronósticos que situaban el valor potencial del artículo en torno a los US$9 millones.
Desde la perspectiva de la entidad mercantil, el objeto encapsula de manera perfecta la dualidad y la contradicción que caracterizaron la carrera deportiva del capitán albiceleste. En la descripción oficial del codiciado lote, la compañía destacó textualmente: “La ‘Mano de Dios’ es el acto de ilegalidad más famoso en la historia del fútbol que haya sido validado por un árbitro”, haciendo referencia a la polémica anotación con la mano con la que abrió el marcador. Asimismo, complementaron el análisis señalando que “El ‘Gol del Siglo’ es quizá la expresión más clara del genio individual que se haya visto en el escenario más importante del torneo”, aludiendo a la soberbia carrera desde su propio campo en la que dejó atrás a varios rivales.
El largo recorrido hasta llegar al martillo de la subasta
Durante más de tres décadas, la custodia de este histórico objeto estuvo en manos del colegiado tunecino Ali Bennaceur, quien dirigió aquel trascendental partido de cuartos de final. El exárbitro conservó el esférico durante 36 años amparado en las normativas y protocolos vigentes de la FIFA en aquella época, los cuales estipulaban que el balón utilizado en el terreno de juego pasaba a ser propiedad exclusiva del árbitro central.
Tras varios intentos previos de comercialización infructuosos realizados entre los años 2022 y 2023, la pieza finalmente encontró un comprador definitivo. Para disipar cualquier duda sobre su autenticidad, la casa de subastas recurrió a rigurosos análisis de registros fotográficos independientes que validaron sin margen de error la procedencia del artículo.
Este acontecimiento se enmarca dentro de una tendencia al alza en el mercado de objetos de culto deportivo y de entretenimiento. Previamente, la misma compañía gestionó la venta de una camiseta oficial utilizada por el propio Maradona, la cual logró alcanzar la cifra récord de US$9,2 millones en el año 2022. La transacción actual formó parte del evento denominado Summer Platinum Night Sports Auction, consolidando el apetito voraz de los coleccionistas internacionales por adquirir porciones tangibles de la historia del deporte global.


