JPMorgan elogia medidas de Rodrigo Paz pero frena inversiones en Bolivia por trabas constitucionales
La entidad financiera global JPMorgan mantiene una postura de cautela frente al mercado boliviano y aún no evalúa operaciones concretas en el territorio nacional. A pesar de reconocer los primeros pasos dados por la administración liderada por Rodrigo Paz, el banco estadounidense advierte que el principal obstáculo para el desarrollo económico radica en la escasez de capital extranjero, una problemática profundamente arraigada en las restricciones de la propia Constitución.
Al ser consultado sobre la posibilidad de estructurar financiamientos directos para proyectos corporativos y privados locales más allá de su participación habitual en la emisión de deuda, el máximo responsable ejecutivo de la institución para la región, Facundo Gómez Minujín, respondió de manera directa que “no todavía”. Durante una entrevista concedida al podcast especializado La Estrategia del Día Argentina, el banquero contextualizó la coyuntura al señalar que “la situación de Bolivia viene en un momento muy difícil. Mucho más difícil” que la vivida recientemente por la economía argentina.
Las proyecciones macroeconómicas respaldan esta lectura de complejidad regional. Las estimaciones difundidas en abril por el Fondo Monetario Internacional anticipan una contracción del 3,3% del PIB boliviano en 2026, profundizando el terreno negativo tras la caída del 1,2% registrada en 2025. Paralelamente, los indicadores sociales y de precios muestran tensiones significativas, con una inflación proyectada en el 20,7% y un incremento en la tasa de desempleo que escalaría hasta el 4,5%.
Reconocimiento a la unificación cambiaria y al respaldo del FMI
A pesar del complejo escenario, el ejecutivo de la entidad financiera —cuya jurisdicción operativa abarca también a Argentina, Uruguay y Paraguay— ponderó las medidas iniciales adoptadas por el nuevo equipo económico. En primer lugar, destacó que el actual gobierno boliviano ha logrado concretar “una unificación del sistema cambiario, que (…) venía con un gap enorme como tenía Argentina hasta hace poco tiempo atrás. Eso es muy positivo”.
Como segundo pilar fundamental, valoró que la nación andina “está llegando un acuerdo con el FMI con un plan de largo plazo”. Cabe recordar que el programa de asistencia financiera acordado con el organismo internacional, tasado en 1.900 millones de dólares, recibió la sanción formal por parte del Senado el pasado 18 de septiembre.
Sin embargo, el representante de JPMorgan advirtió que este respaldo financiero conllevará costos ineludibles para la sociedad. “Esto va a implicar un ajuste. Es decir, lo que seguramente va a pasar ahí (…) es que van a pedir un ajuste en todo sentido. Reducción del costo del Estado. Reducción de los subsidios. Eso va a tener un impacto en la población en el corto plazo”, pronosticó con firmeza.
La divergencia clave con el modelo de ajuste argentino: la disponibilidad de divisas
Al comparar el proceso de estabilización boliviano con el implementado en la vecina Argentina, Gómez Minujín estableció diferencias sustanciales. Mientras que la gestión de Javier Milei cuenta con “dólares adicionales que ha logrado generar de todo el sector de oil and gas y el agro”, la economía boliviana padece una persistente “falta de inversión. Pese a que tiene los recursos”.
Para el directivo bancario, el origen de esta limitación es estrictamente institucional y normativo. “El problema es que se modificó la Constitución. Y la Constitución está limitándote (…) la inversión extranjera”, aseveró. En este sentido, la administración gubernamental se encuentra ante una encrucijada compleja: promover una ley en el Congreso orientada a estimular los capitales externos, lo cual podría generar fricciones legales con el marco constitucional vigente, o impulsar una reforma integral de la Carta Magna que requiere una mayoría calificada de dos tercios y que, en los hechos, funcionaría como un plebiscito sobre la administración presidencial en pleno ciclo de ajustes.
Fante este dilema político e institucional, el banquero planteó una interrogante central: “Hay que ver si el Presidente quiere abrir esa caja de Pandora”.
Bajos niveles de endeudamiento frente a la urgencia de atraer capitales externos
Desde la óptica de la entidad financiera, el factor determinante para calibrar futuras participaciones comerciales en el país pasa por observar cómo se destraba esta disyuntiva estructural. “Yo creo que necesita tener inversión extranjera porque los recursos los tiene, pero hoy no los puede utilizar. Necesita generar más dólares, subir las reservas”, argumentó el ejecutivo durante su intervención.
No obstante, el analista aclaró que los pasivos soberanos no representan una amenaza crítica para la estabilidad macroeconómica a mediano plazo. “El tema de la deuda no es un problema tan grande en Bolivia porque tienen muy poca deuda. El problema es la falta de inversión”, concluyó.


